<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325</id><updated>2012-01-18T14:45:02.094-08:00</updated><title type='text'>María (ahora en paz)</title><subtitle type='html'>Impresiones de una nueva etapa que se inaugura hoy</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>43</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-7497349307481712118</id><published>2011-11-02T12:19:00.000-07:00</published><updated>2011-11-03T14:42:30.469-07:00</updated><title type='text'>Miedo de volar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-8VnAU2KdBcA/TrGY_wXTXiI/AAAAAAAAAM8/npX_iYVapXs/s1600/Miedo%2Ba%2Bvolar%2B-%2BErica%2BJong_thumb%255B1%255D.jpeg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 159px; height: 244px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-8VnAU2KdBcA/TrGY_wXTXiI/AAAAAAAAAM8/npX_iYVapXs/s320/Miedo%2Ba%2Bvolar%2B-%2BErica%2BJong_thumb%255B1%255D.jpeg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5670481626917985826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;23 octubre 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro uno de los libros que traje al viaje mientras miro, distraída, la escena en la que se quedó la película que decidí no seguir en el interior de un avión rumbo a Buenos Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos segundos que terminé el libro de Guadalupe Nettel. Todos somos, en mayor o menor medida, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;outsiders&lt;/span&gt;, trilobites. Leo el último párrafo y evoco a las personas que pensé me acompañarían para siempre. Me cuesta creer que ya no figuren en mi vida. Aunque lo intento, es duro el ejercicio de soltar, de fluir. La vida, como dice la canción, me ha dado sorpresas. Amigos de los que estuve separada por años, lustros, décadas, regresaron a mí. Otros, mientras tanto, se van.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido, cierro las páginas del segundo libro que comencé a leer de una manera instintiva, para evitar un conjuro, una maldición. Sin tramarlo, he traído conmigo la carta que cifró mi destino. Aquella en apariencia última epístola dirigida a mis padres en la que mi madrina de bautizo les escribe sin saber que ya no los volverá a ver más pues en pocas semanas después de su redacción, morirá en un avionazo. Lo peculiar del momento es que justo lo abro a la mitad de un vuelo a la mitad de América, quiero creer; lejos del país donde me tocó vivir y rumbo al Cono Sur. Como destino final, el país vecino al que nací. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierro los ojos, me los cubro con el libro mismo. Éste habla de la mimesis y la alteridad. Aquí estoy yo, en medio de la América, arriba de ella, en el cielo, repitiendo un mantra. Parezco un judío que se aferra al Muro de los Lamentos. Pido, ruego a la carta que me salve de morir como mi madrina. En las páginas delgadas, azules, la tipografía de color rojo de una máquina de escribir talló las letras y las dejó palpables, como escritura braille. No sé si el paso del tiempo ha ayudado a hacer más táctil este efecto, si el roce del tiempo las ha vuelto aún más delgadas. En ellas, mi madrina Lourdes habla de que ya ha comenzado a volar el avión de mi padrino. Toma clases de vuelo una vez a la semana, se despierta a las 6 a.m. Sabe localizar puntos en el mapa y ya tiene nociones de radiocomunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La avioneta se precipitará y chocará en el Ajusco con mis padrinos, su hija de meses y un piloto en su interior. No sé quién de los mayores piloteaba, jamás lo he preguntado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transfiero el hallazgo de la carta hallada a D. al querer librarme de la maldición. Como por suerte no me da mucha bola, comienzo a orar con la cara velada por las tapas del libro y la carta misma: “Madrina, donde quiera que estés, que esta carta sea una suerte de amuleto que me acompañe y me proteja. Que su fuerza y su capacidad guardiana se extienda a mis hijos; que cure la febrícula de mi hija pequeña quien no entiende por qué a la edad de un año ocho meses ha sido abandonada por sus padres sin previo aviso. Que los vuelva a ver, madrina, que las estadísticas de accidentes aéreos rindan su ejemplo en mi caso. Que el seguro de vida que la UNAM me obligó a adquirir jamás sea utilizado. Que no me sucedan calamidades, asaltos ni accidentes automovilísticos ni tropiezos con cáscaras de plátano ni caídas en las escaleras." Repito mentalmente como si estuviera vociferando un mantra hacia adentro y hacia fuera: OOOOOOMMMM.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada tuve la idea primigenia de esta entrada. Iría más encaminada hacia el miedo de dejar el nido, la mezcla de recuerdos infantiles, entre ellos, uno de un libro situado en las repisas de una de las recámaras de mi entonces hogar. Era una casa llena de libros, en parte por tratarse de ser la vivienda de mis padres dedicados al negocio de las librerías. Más adelante, mi padre amplió los espacios y adaptó una bodega. Por la casa iban y venían libros como marejadas. A veces teníamos que caminar de puntitas el trayecto que iba del comedor a la sala. Mi madre odiaba que mi padre utilizara nuestro domicilio como bodega. Generalmente vencía y los libros se retiraban por un tiempo. Mis hermanos y yo aprovechábamos y, en ocasiones, tomábamos libros sin inventariar que nos llamaban la atención. Los escondíamos algunos días, pendientes de burlar el conocimiento de su hurto. Si mis padres cachaban que faltaban algunos, mágicamente aparecían de vuelta. Pero más de una vez los libros lograban quedarse en casa por siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había un libro en los anaqueles que me llamaba particularmente la atención. Se llamaba &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Miedo a volar&lt;/span&gt; de Erica Jong. No era el título lo que más me atraía sino la portada por demás kitsch: el torso desnudo de una mujer muy cerca de las alas de un avión. Jamás lo abrí a pesar de la inquietud que me provocaba. Ya mi padre me había dado un sermón ejemplar cuando me sorprendió leyendo a escondidas &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Calígula&lt;/span&gt;, disimulado entre las páginas de un libro empastado que recopilaba las cartas de los niños del mundo dirigidas a las Naciones Unidas. Probablemente el libro no llamó mi curiosidad lo suficiente como para abrirlo. Pero la semana pasada lo recordé a propósito de reencontrarme con la legendaria carta escondida en uno de los libros de nuestra ahora pequeña biblioteca propia. Cada vez que leo la carta de mi madrina no me deja de sorprender. Mi madrina no era escritora y, sin embargo, lo hacía muy bien.  Parecía estar bajo los efectos de una iluminación. Hablaba lo mismo de sus primeras clases de vuelo que de la vida cotidiana y plana, la rutina con la nueva bebé, sus mañas, sus miedos más profundos, sus sueños, sus pesadillas, los recuerdos que la tenían unida a mis padres. En un fragmento de la referida carta escribe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Anoche pensaba cuánto faltaba para que se vinieran para acá. Imaginaba que faltaba mucho tiempo y veía el mes de enero como algo lejano, dentro de cuatro o cinco meses. Así lo sentía pero luego me puse a contar y el mes de enero será en menos de cuarenta días. Cuando descubrí que faltaba tan poco y que el tiempo se pasa volando, me dio una mezcla de gusto y rara emoción, como cuando alguna cosa nueva y bonita va a suceder como casarse, ir de viaje a un lugar lejano o tener un hijo. Me los imaginé ya aquí y empecé a planear cosas desde el momento en que los viéramos bajar del avión y recibirlos, y sentía que no me iba a alcanzar el tiempo para planear tantas cosas que quisiera tener listas para entonces, y más emoción y nervios me daban y hasta se me llenaban los ojos de lágrimas, y deseaba que pronto fuera enero. Luego pensaba en cosas tristes, como que no vinieran o no pudiéramos irlos a recibir y no saben el miedo que me daba. Entonces pensaba que era mejor imaginar cosas bonitas. Y así estuve pensando de las doce de la noche a las dos de la mañana, en que me quedé dormida."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi de forma mágica recuerdo la portada del libro. No la había traído a la memoria en años, puede ser que nunca antes. Son de aquellas remembranzas que te sorprenden pues pertenecen a la clase de recuerdos que parecen originarios, se manifiestan solos y rebeldes sin que uno los llame, no pertenecen a esos sobados largamente por la conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Googleo el libro, quiero encontrar la portada, no encuentro esa que acecha mi recuerdo. Llego al blog sobre literatura de una argentina. Allí está: una reseña casi magnífica de un "gran &lt;span style="font-style:italic;"&gt;best-seller&lt;/span&gt;", en palabras de la bloggera. Una de las citas del libro de Erica Jong en el blog dice así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Había 117 psicoanalistas en el vuelo de Pan Am a Viena y por lo menos seis de ellos me habían tratado. Por otra parte, estaba casada con un séptimo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos la portada correspondía, Se parecía a otras llamativas como las de Sidney Sheldon, James Clavell y sí, la mente no me traiciona: se trataba de un &lt;span style="font-style:italic;"&gt;best-seller&lt;/span&gt;. Leo otra de las citas y prometo buscarlo junto con los libros que espero encontrar en las librerías de la Avenida Corrientes, en Buenos Aires. Se sumará a otro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;best-seller&lt;/span&gt; de antaño: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Las matemáticas de Nina Gluckstein&lt;/span&gt;. Lo leí casi adolescente. Esther Vilar elucubra una fórmula digna de la revista Cosmopolitan pero para mujeres intelectuales. La clave del éxito está en renunciar a la entrega total en el amor por medio de una ecuación matemática. En todos estos años lo he buscado en México, en la librería de mis padres, jamás lo encontré. Espero tener más éxito en el país de la autora y, una vez que lo lea, no ser presa de la decepción ni reencontrarme con la ingenuidad de una niña-mujer que lo leía por primera vez cerca de los doce años de edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a las coincidencias hoy, 23 de octubre, mi amiga desde el kínder cumple cuarenta años un mes antes de que yo los cumpla. Hace unas semanas, mientras tomaba un café con otra amiga, me sorprendió otro de los recuerdos de la categoría 1, esos que parecen estrenarse por primera vez en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tendríamos once o doce años, no más. No recuerdo cómo llegamos allá pero recorríamos solas el Palacio de Bellas Artes. Es extraño no sólo por la edad que teníamos sino también porque vivíamos en el recóndito sur, a un paso del canal de Cuemanco, donde el Periférico acababa en aquel entonces. Trato de recordar cómo llegamos, si en metro o en pesero. Quiero creer que nos llevó Hugo, el papá de Estrella, y que el pretexto no era nuestra sed de cultura sino algún trabajo escolar de la secundaria. Lo que sí recuerdo es que nos habíamos esmerado en acicalarnos. Llevábamos los tacones que a una joven de quince años se le pueden permitir aunque nosotras tuviéramos tres o cuatro menos. Fumábamos, por supuesto. Nos paseábamos como quien acostumbra recorrer esos pasillos de manera ordinaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuimos al entonces café del palacio y cada una de nosotras pidió un cappuccino para acompañar el cigarro número N de la jornada. Nos reíamos, soñábamos con nuestro futuro. No sé si Estrella me lo decía a mí o yo se lo decía a ella o ambas lo reforzábamos: “Imagina cuando sean nuestros cumpleaños y las dos estemos en lugares opuestos del mundo. Y la una le llame a la otra para felicitarla." Nos soñábamos exitosas, eso sí, por suerte nos ahorramos de soñar la sufridera que llegaría con la adultez. Y algo de eso está pasando ahora, casi treinta años después. Tuvieron que pasar todos esos años para que yo aterrice en unas horas en Argentina y le escriba a Estrella que, si mal no calculo, ahora estará en medio de los Redwoods californianos. Le escribiré, perpleja al haberme percatado lo que hace semanas volví a adivinar: parte de lo que soñamos está sucediendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto es también parte del conjuro. Hoy no me puedo morir. Y si sí, como ya lo he dicho hacia mis adentros o a unos pocos que se encontraban cercanos en aquellos segundos: Puede ser que después de esto ya lo pueda hacer en paz. Pero no puedo, hoy no quiero morir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-7497349307481712118?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/7497349307481712118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=7497349307481712118' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7497349307481712118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7497349307481712118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2011/11/23-octubre-2011-miedo-de-volar-abro-uno.html' title='Miedo de volar'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-8VnAU2KdBcA/TrGY_wXTXiI/AAAAAAAAAM8/npX_iYVapXs/s72-c/Miedo%2Ba%2Bvolar%2B-%2BErica%2BJong_thumb%255B1%255D.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-7815278985001076311</id><published>2011-10-06T07:34:00.000-07:00</published><updated>2011-10-09T11:01:02.451-07:00</updated><title type='text'>¿Nuevo miembro en la familia?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-fPuxJmHukXk/To3LEyLCWMI/AAAAAAAAAL0/HaomwZtEGac/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 231px; height: 218px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-fPuxJmHukXk/To3LEyLCWMI/AAAAAAAAAL0/HaomwZtEGac/s320/images.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5660403589722560706" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Para Sofía y Julieta, mamás bloggeras)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han sucedido muchas cosas desde la última entrada. Carlita renunció y, pese a que hice hasta lo imposible porque su salida no fuera melodramática, fue eso y más. Días después comenzaron a arderme las palmas de las manos. Pensé que se trataba del detergente, desacostumbrada como estaba de lavar platos y otras cosas incluso en fines de semana. Cuando la comezón fue aumentando, una de mis amigas me dijo que se trataba de una alergia nerviosa, algo llamado "soriasis". Para entonces las manos se me despellejaban, digamos que no se me caían a pedazos pero casi. Lo peor no fue eso sino el momento en que ligué los pedazos que a mi madre verdaderamente sí se le caían de sus manos en nuestra infancia. Mi mamá comenzó más joven con ese trastorno, tenía una vida más difícil en muchos sentidos. No vivía en su país, estaba lejos de su madre, sus hermanas, sus amigas. Estaba casada con mi padre, un machín prototipo de los '70s que se paraba de la mesa en el momento inmediato en que le decían que no había bolillos para acompañar la comida. Pero además, mi mamá era perfeccionista, obsesiva, nerviosa, estresada...un poco como yo. Luego de hacer el link con mi soriasis y la de mi mamá, el siguiente pensamiento que me asaltó (más bien, me torturó) fue que, claro, se trataba de una bienvenida adelantada de los cuarenta que se avecinan... el glamour de los cuarenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice varias cosas para la soriasis, tomé flores de Bach, me descolocó emocionalmente pero en fin, se trata del proceso normal de curación, me dicen. A las pocas semanas del abandono de Carla -que dejó de ser Carlita para siempre en nuestro imaginario familiar en cuestión de segundos luego de su salida de telenovela- llegó Yola. Vino a conocer la casa un domingo por la noche con dos amigas más. Traía el pelo pintado de rojo y eso, de entrada, me cayó bien. Para entonces Yola no sabía pero yo tenía una lista mental kilométrica de las cosas que, esta vez, no iba a permitir ni conceder. Necesitaba una real ayuda, alguien eficaz, eficiente, no sólo que me adivinara el pensamiento sino que se me adelantara a pensar. Así de complicadas somos las mujeres. Yola aparentó ser sincera y decir que había sido niñera en su último trabajo. Que le sabía más o menos a lo de la limpieza y otro tanto a lo de la cocina. Le dije que yo no buscaba una niñera. Anna acababa de entrar a la guardería y tenía hijos que disque ya se cuidan solos. Tengo dos preadolescentes en casa: uno de once y la otra de un año siete meses. Y como nadie es monedita de oro, menos yo y mi familia, le advertí de lo sui generis, disfuncionales e intensos que podemos llegar a ser, no con esas palabras, claro está. Yola, con muy buena actitud, quedó de llegar a la mañana siguiente.&lt;br /&gt;Yola mostró ser en cuestión de horas no mejor que Carla sino mucho mucho peor, far beyond. Hasta las cosas más básicas como poner una mesa se le complicaban. Para mis adentros yo respiraba hasta cien, paciencia, paciencia. Comenzaban a picarme las manos. De la cocina ni hablamos, yo acostumbrada a nanas oaxaqueñas que confeccionan platos mexicanos tan bien como los chilenos. Que además de cocinar y limpiar, hacen disfraces, fabrican piñatas para los cumpleaños... supuse el triste fin: N-E-X-T. Lo peor fue una noche en que llegué a ver qué hacía Yola en la cocina. Partía jitomate y cebolla, muy mal partido, como era obvio. No me quise meter, sólo le pregunté que para quién pues supuse que alguien se lo había pedido: "Para mí, señora. Es que voy a cenar apenas". Le hice carita de ok, me dí la media vuelta y salí de la cocina. Acto seguido, un ruido apocalíptico, yo que giro y veo reflejadas llamas descomunales en la puerta de madera y uno de los gatos que sale corriendo despavorido. El ruido era el del sartén que había dado a parar al piso. No reparé en que Yola tuvo a bien hervir aceite en lo que cortaba las verduras y como corta a dos por hora, pues el aceite del sartén saltó en el momento de echar las verduras al fuego y la cocina se incendiaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad no se incendió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasó nada, de hecho, ni un trapo chamuscado. Pero por mi cabeza pasaron las peores escenas: Anna en su sillita, los niños cenando, esta chava con la cara deforme por las quemaduras. Le expliqué, por suerte no me enojé, lo que sucede con el aceite y otras sustancias calientes como mantequilla, azúcar, etc. Le dije que a partir de ese momento utilizaría las hornillas de la cocina sólo si estábamos nosotros. Al día siguiente mi querida Luci, la que solía ayudarme con los niños unas horas a la semana, se volvió la cocinera y la planchadora. Le pagaría por horas. Yola sería ahora la niñera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía tomar una decisión precipitada, me iba en semanas a un viaje, dejaría a los niños solos por primera vez. Me ayudaría mi familia en muchos menesteres y, en cuestión de limpieza, es peor no tener nada que tener a alguien que haga lo mínimo indispensable. Pero mis insomnios y pesadillas regresaron ¿estaba yo acaso jugando con el bienestar de mis hijos?, ¿era peligroso tener a Yola en la casa?, ¿su ingenuidad se extendería a otros terrenos como la seguridad, la gente extraña que toca timbres, etc. etc., etc.? Por el otro lado se me cruzaban los cables con esta pinche filosofía de vida que nos cargamos: la educación como herramienta de cambio, este país necesita de solidaridad, vivimos en una sociedad apática y despreocupada por el que tenemos enfrente de nuestros ojos. Todo eso aunado a las culpas pequeñoburguesas: Yo estudio mientras otras trabajan para que yo pueda estudiar. ¿Me lo merezco? ¡La puta suerte!, ¿qué coños he hecho para merecerme más? No lograba yo enlazar la A con la B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de esos días en que no daba más con la lista ordinaria de pendientes, muchos como siempre, traté de relajarme. Llamé a Yola y pedí que se sentara a jugar con Anna. No lo podía creer. Yola era la persona más divertida y Anna se la pasaba bomba. Le leía hasta en inglés. Luego ya me contó que en las anteriores casas donde había trabajado existía una legión de servidumbre: desde guaruras y choferes hasta recamareras, cocineras, jardineros, etc. En ese momento pensé que la que me estaba haciendo un paro al ocuparse de casi todo en una casa donde viven cinco personajazos, era ella a mí y no yo a ella. En el pasado, Yola se ocupaba de los chavos de principio a fin y escuchaba todo, hasta las clases de inglés. Su pronunciación de "Cars" película con la que está obsesionada y pretende traspasar esa obsesión a Anna, es mejor que la mía por mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cualquier forma, yo seguía deprimida. D. se llevó a Tomás al TKD. Guido se quedó porque andaba enfermo sin ir a la escuela por dos días. Intenté relajarme y no pensar en lecturas pendientes, maljugadas de la vida, doctorado, tesis, economía, etc. etc. Me senté en el cuarto de los niños hombres sobre la alfombra y le propuse a Guido que jugáramos "Verdad o reto". Invité a Yola a que se sentara con nosotros y jugara también. Guido fue por una botella para establecer los turnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer turno le tocó decidir a Yola si me imponía una verdad o un reto. Ah caray, a ver qué se le ocurre. Decidió que "Verdad" y me preguntó: "A usted, señora, ¿qué es lo que la hace más feliz en la vida?" &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No mames!, hace mucho que nadie me contactaba así, vaya, ni mis mejores terapeutas ni yo que me jacto de ser tan creativa. Tardé mucho, pero mucho en formular una respuesta de seguro bastante pendeja que olvidé en el minuto siguiente. Pero de que me descuadró, me descuadró. A los pocos turnos me tocó preguntar o retar a Yola. Le regresé la bolita: "Y a ti, Yola ¿Qué es lo que más te gusta en la vida?" &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni tarda ni perezosa, Yola respondió, amplia y ancha, como si llenara el espacio del cuarto con su sola presencia: "A mí, señora, lo que más me gusta en la vida es bailar". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puta madre, ¿en qué momento se me olvidó eso a mí?, ¿cuáles son mis prioridades?, ¿qué no era esa yo?, ¿no era yo la niña que jorobaba a sus padres con clases de ballet en lugar de teatro o pintura?, ¿no era yo la que sacaba libros de contrabando de la librería para aprenderme las cinco posiciones básicas de ballet, el arabesque y más jaladas en vista de que nada iba a conseguir con mis ruegos?, ¿no me salía yo al jardín de mi casa a ensayar mis mejores pasos con el volumen de la música a todo lo que daba si tenía una fiesta en puerta? ¿acaso no perdía yo pretexto o motivo para organizar festivales improvisados en la cuadra con motivo del Día del Padre, de la Madre, la llegada de unos primos y poder, así, poner los pasos de un numerito musical? Varios años después ¿No fui yo una de las organizadoras del baile navideño que cerró el año de mi último trabajo de oficina?. De ahí pasé al "¿hace cuánto no bailo?", "pero si yo bailaba hasta en los pasillos, en el coche con todo y que a mis hijos les doy ya pena ajena", "¿qué pasa conmigo?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al siguiente turno tocó que yo le impusiera una verdad o un reto a Guido. Y que le digo: "Órale chavo, ponte a bailar con Yola y que te enseñe unos pasos. Mira que lo que mejor se cotiza en el mercado son hombres que sepan bailar y llevar bien a las mujeres" Para entonces, Yola ya nos había relatado que lo que mejor se le da es la cumbia seguida del rock and roll. La salsa y la norteña, para su gusto van muy rápido. Menos mal porque puso a girar a Guido como pepita en comal. Él feliz pero la que no cabía en sí, vaya, nunca le había visto esa mirada, era Anna que hasta se paró para ser la siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yola es de Veracruz y como su casa está muy lejos -ya saben, el día de camino clásico entre las dos horas que hace a la terminal, las diez horas a la ciudad más cercana de donde parte transporte cada cierto tiempo a su pueblo, otras dos horas-, no puede visitar a su familia todos los fines de semana. Me ha contado que por su casa había caballos y vacas pero ahora ya no hay ni burros. "Eso sí señora, es campo campo." Las gallinas de su familia se fueron muriendo de la enfermedad de las gallinas. Tenía una gatita pero la envenenaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pregunto: "¿Y cuándo bailas tú, Yola, si no vas a las fiestas de tu pueblo todos los fines?" Estúpida yo que sólo se imagina la vida de una manera. "Pues los domingos, señora". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí va Yola, casi todos los domingos a un lugar donde el baile arranca desde las 10 &lt;br /&gt;a.m. a morir. Se va con tacones, la admiro. Supongo que el salón no le queda nada cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pues con la noticia de que Yola no se va hasta que ella quiera o hasta que nos aguantemos mutuamente. Ya reorganizamos el asunto y yo haré mis sacrificios que a estas alturas, se me antojan bastante pocos. Todos, de hecho, hemos hecho un ejercicio de tolerancia mayúsculo: D., Anna, los niños, yo mera. Ayudo con los lunchs y preparo los desayunos, me levanto un poco más temprano, eso es todo. Yola ya toma flores de Bach para reforzar la memoria, el poder de concentración y atinar a tolerarnos a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, decidí quedarme con la que me abrió los ojos. Pero sobre todo, porque no puedo evitar que me caiga rebien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-7815278985001076311?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/7815278985001076311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=7815278985001076311' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7815278985001076311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7815278985001076311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2011/10/nuevo-miembro-en-la-familia.html' title='¿Nuevo miembro en la familia?'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-fPuxJmHukXk/To3LEyLCWMI/AAAAAAAAAL0/HaomwZtEGac/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-36948699431200056</id><published>2011-08-09T13:12:00.000-07:00</published><updated>2011-08-10T14:49:44.533-07:00</updated><title type='text'>Vacaciones</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-Ya4rNftjP4Y/TkHKTPMwkrI/AAAAAAAAACg/axnB22ODU7Q/s1600/tumblr_lp9xd84Idu1qz7lxdo1_500.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 320px; height: 213px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ya4rNftjP4Y/TkHKTPMwkrI/AAAAAAAAACg/axnB22ODU7Q/s320/tumblr_lp9xd84Idu1qz7lxdo1_500.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5639010640290943666" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo comienza con el anhelo. Los días se dilatan de sólo evocarlo. No obstante, en un parpadeo se acercan hasta que esos que queremos, llegan: los días de vacaciones acariciados por tantos meses.&lt;br /&gt;La carretera es un paraje disfrutable sólo para los adultos que, anteladamente, sufrieron de exceso de chamba previa, lo que no les impidió de armarse de una buena selección de música. Los niños cuentan las curvas, las montañas, las casetas y los zopilotes. Nos marean con su "¿cuánto falta?" cada diez minutos pese a las advertencias nuestras de no develar ninguna clase de información, a toda costa, ignorando cualquier porfía. Nuestra resistencia parece estar tan curtida como nuestras estrenadas arrugas, a veces, no siempre.&lt;br /&gt;La noche previa, el sueño con retenes; la atmósfera de inseguridad que nos permea tras la última emisión de noticias, toda clase de recomendaciones para quienes osan viajar en carretera. La pesadilla fatal, imaginarse en el peor de los escenarios para saber qué hacer en dado caso. Pasan por mi intrincada cabeza desde llantas ponchadas hasta abusos de autoridad, vejaciones, violación y tortura.&lt;br /&gt;Aunque me confieso no practicante-casi atea, no puedo evitar el tradicional rezo mental cuando los neumáticos de la Scénic se amarran a la autopista. Los niños se impacientan, quieren comprar revistas, papitas, rastrillos y cubetas con todo y que llevamos un par de cada uno de los aditamentos playeros en la cajuela. Ignoran aun, que la canción que oyen se les quedará grabada en la memoria. Regresarán a ella y a este viaje cada vez que la vuelvan a escuchar.&lt;br /&gt;Llegamos al mediodía al soñado paisaje. Nuestra carne reluce en su palidez, insisto en sumir la panza, para el tercer o cuarto día ya no me importará más. Sólo queda la mitad del día, todos emprendemos esfuerzos máximos para sacarle el jugo, como si se tratara de un día completo. Hasta la bebé se emociona, se revuelca en la arena como si la conociera de siempre. Todo le parece maravilloso: el mar, los perros, la brisa. Pedimos una pizza y nos la comemos mientras contemplamos las olas desde una palapa; hacemos bromas, sacamos fotos, somos felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Segundo día&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-KKhiSFBFPbI/TkHJoXQvbuI/AAAAAAAAACY/VkkXtDiBbm0/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 184px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-KKhiSFBFPbI/TkHJoXQvbuI/AAAAAAAAACY/VkkXtDiBbm0/s320/images.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5639009903720754914" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Tradicionalmente, el segundo día es uno nublado. Hay en nosotros una mezcla de incredulidad y de sentencia, un ave de mal agüero ¿Por qué en nuestras vacaciones?, ¿por qué si sólo hemos venido a la playa una sola vez en lo que va del año? Sumisión final, no queda de otra. Me unto galones de bronceador al recordar el fin de semana en el que me insolé durante un día más tirado al gris que éste. Las rodillas me quedaron arrugadas para siempre, cargo el rastro de aquella mini vacación desde que tengo quince. En aquel entonces, llevaba un peinado que ahora me hace recordar a Chewbacca. La carne de la cara se me desgarró en gruesos pellejos, parecía una alcachofa sin desgajar. La más impopular cuando lo único que deseaba en aquel entonces era, precisamente, lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-eTVZrKsctdA/TkHr_tJUniI/AAAAAAAAACo/30FD0ZG10E0/s1600/Oh%2BCaptain%2Bmy%2Bcaptain.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-eTVZrKsctdA/TkHr_tJUniI/AAAAAAAAACo/30FD0ZG10E0/s320/Oh%2BCaptain%2Bmy%2Bcaptain.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5639047688127553058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por fortuna, los niños encuentran amigos en un par de segundos, no más. Se hacen amigos del capi, de los meseros, recuerdan sus nombres de pila desde el año pasado. Son tan amigueros como yo cuando era niña y les sacaba plática a los vecinos de mesa, de alberca, de enramada, de asiento de avión. Los dejo ser como también me dejaron ser a mí. Rara vez les llamo la atención, no parece que importunan sino todo lo contrario.&lt;br /&gt;Aprovechamos lo nublado del día para que la bebé merodee, haga un castillo con los hermanos, meta los pies en las puntas de las agrestes olas del mar abierto. Ella cree que nada lo mismo en el mar que en la alberca, se quiere desafanar de nuestras manos que representan hasta ahora su único cobijo y protección. Yo platico con las mamás de los recientes amigos de mis hijos, se une D., comienza el recuento de las coincidencias, el número de conocidos en común. Para la noche, acompañados de sendos whiskies, tequilas y chelas, ya hemos establecido un claro panorama de la situación del país, hemos comprado tamarindos y sombreros, entre todos le hemos dado $50 de propina a un loco simpático que se hace pasar por salvavidas voluntario. Nos dice que no nos puede agasajar con "el Cristo" ni ninguna pirueta por lo picado del mar. El país está jodido, es como uno de los perros playeros que se ha quedado ciego luego de tamaña infección en los ojos. Detectamos desazón en las caras de los ambulantes playeros, más muros descarapelados y negocios cerrados que el año anterior. Si preguntamos a los empleados del hotel sobre la situación, ellos no hablan de crisis. "Así es en agosto, es por el clima". Se me antoja pensar que los tienen aleccionados, no vaya a ser que se corra el rumor y el año que venga esto sí esté realmente desolado. Hace un verano, tres, cuatro atrás, Pie de la Cuesta se encontraba infestado de turistas por estas mismas épocas.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-zHNyRqQpaBs/TkLTZPgoBcI/AAAAAAAAALk/n2_kLi3d9u8/s1600/Ciego.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 251px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-zHNyRqQpaBs/TkLTZPgoBcI/AAAAAAAAALk/n2_kLi3d9u8/s320/Ciego.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5639302114034845122" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los estrenados amigos se van al día siguiente, intercambiamos nuestros datos. Por la noche, dejamos las toallas en la terraza y cae una tormenta que, lejos de secarlas, las inunda.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Tercer día&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ha salido el sol, todo fluye, casi no hay playa, el mar se la ha devorado. No sé cómo le voy a hacer pero prometo trotar esa misma tarde ya que por la mañana, el sol nos sorprendió pasadas las nueve a.m. Los niños conocen nuevos amigos, hacen castillos, minas y túneles; los amenazo, les explico que deben untarse más bloqueador. Anna parece un muñeco de nieve perdido en la playa gracias al FPS del 60. Los adultos estamos estreñidos, yo le echo la culpa a la falta de ejercicio. Aún así, todo me parece maravilloso, el día de hoy hemos comido excelente, a diferencia de los anteriores platillos, lugares y decisiones erradas. Me vale madres si me tomo más de una chela por día, le paro al recuento de las calorías, ya llegará el regreso al mundanal ruido y su consabido régimen de horarios y disciplina: estamos de vacaciones. Leo, reflexiono, saco conjeturas que me sorprenden, estoy de buen humor. Por la tarde, corro como me había prometido, las canciones del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;shuffle&lt;/span&gt; se enfilan una tras otra y me sorprende su sincronía. Miro los edificios descarapelados, en ruinas, los rostros de la gente, las redes improvisadas de voleibol y las porterías del futbol playero. A través de todos ellos, siento que huelo el México inexplicable y común a todos. Corro y lo hago muy mal, parece que me despeño de los montículos  apenas amortajados en el débil horizonte de la arena.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-qxbmUUrGlc4/TkLg2KNipQI/AAAAAAAAALs/pniFUr7GHwk/s1600/Preciosa.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-qxbmUUrGlc4/TkLg2KNipQI/AAAAAAAAALs/pniFUr7GHwk/s320/Preciosa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5639316904479991042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La bebé tarda en dormirse esta noche. Comió muy bien a lo largo del día pero hizo el gran entripado al final pues amenazamos con "apagarla" cuando todavía le queda pila para rato. Ni modo, las luces se extinguen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Cuarto día&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Estoy en mi día irritable. Uno de los niños se insoló, la bebé amanece de pésimo hunor. Hoy no corre brisa y hace un calor del nabo. Me prometí un masaje para este día que ahora me parece excéntrico. Hoy no hay niños con quien jugar. Los míos se aburren y preguntan "¿qué hago, mamá?". Pero ¿qué acaso no hay suficientes opciones disponibles? Lee, nada, haz un castillo, duérmete, ¡son vacaciones!, deja de joder. Parece que nadie se da cuenta de que se trata de mi día cero. El volumen de las bocinas me parece de una insolencia espectacular. ¡Qué mal gusto musical tienen los dueños de este lugar!  El "mi amor", "sí, corazón" dirigido a mis hijos ha sido sustituido por  "Porque sí y te callas", "si no te sales de la alberca a la de tres..." Mis días susceptibles generalmente coinciden con la irascibilidad de Anna y la extrañeza de mi marido. Y, cuando llega mi simpleza, mi facilidad inusual de talante, chocan entonces con la intolerancia de él. En cuestión de hormonas no siempre nos ponemos de acuerdo. Cuando sucedió en los primeros días de sosiego, me dieron ganas de decirle que parecía que lo habían mandado a vacacionar al gulag de Siberia...en realidad no me quedé con las ganas y se lo dije. ¿Quién dijo que el mar, las vacaciones, lo curan todo?&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-SWgSJ40Pgjk/TkH1dWH8S8I/AAAAAAAAACw/PVdozymuEs8/s1600/irritada.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-SWgSJ40Pgjk/TkH1dWH8S8I/AAAAAAAAACw/PVdozymuEs8/s320/irritada.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5639058092948474818" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Les pregunto a los niños si se quieren regresar y me dicen que sí. La bebé sólo quiere estar sumergida en agua pero los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;flotis&lt;/span&gt; que le compré no la mantienen a flote. Me arrepiento de no haber pagado los $600 del traje de baño con hule-espuma integrado a manera de lastre que, en su momento, me pareció excesivo. Me pregunto si opinaría lo mismo de las vacaciones si tuviera una casa en los Hamptons. Me siento culpable, sobre todo cuando recuerdo que soy de aquellas madres que recomienda cada vez que puede, contar sus bendiciones, voltear al lado y encontrarse con los niños que trabajan, lo jodido que es también, vivir de este lado del mundo. Es falso sentenciar: "En el mar, la vida es más sabrosa".&lt;br /&gt;Mañana nos regresamos, para bien o para mal. Nuestro presupuesto dio para cuatro noches y cinco días en este hotel rústico venido a menos por la crisis. Mi hijo mayor me sorprende con sus detalles detectivescos al relatarme la historia y los chismes del hotel, el mal carácter de la dueña que todos los empleados -¡Ninguno mamá!, ¡ninguno dijo lo contrario!- dicen que tiene. Mis dos hijos mayores me recuerdan que les prometí una vuelta a caballo. Me duelen las vacaciones y el bolsillo. Ya no me parece la mejor idea cabalgar en esta estrechísima franja de playa al ver lo tieso y huesudo de los jamelgos. ¡Vaya!, hasta pensaba inaugurar la memoria de la pequeña con su primer paseo a caballo. Recuerdo el primero de los paseos de mi hijo el mediano. Tenía más o menos la misma edad de Anna, estábamos en la Marquesa, iba montado con su padre, luego de finalizada la mini excursión ayudé al padre a bajar al entonces bebé. Rechinó tan fuerte por bajarlo del caballo en contra de su voluntad y me tomó tan enérgicamente de las orejas, que sentí que me las iba a arrancar. Me sorprendió tanto su fortaleza como su naturaleza iracunda.&lt;br /&gt;"Mañana nos regresamos", me repito. La vida de seguro tendrá sus mecanismos para salir de la marejada y adentrarse en la cotidianeidad. Nos sonríe la tradicional pasada por la cecina de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;4 Vientos&lt;/span&gt;, ya me vale madres si a estas alturas se me ve panza o no. El siguiente viaje será uno internacional ¿me estaré quejando igual para entonces? No sé por qué pero me cuesta creerlo.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-cy9w7NLzYO0/TkH2GEyr3xI/AAAAAAAAAC4/oDLhy1OqPf0/s1600/Nosotros%2B5.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-cy9w7NLzYO0/TkH2GEyr3xI/AAAAAAAAAC4/oDLhy1OqPf0/s320/Nosotros%2B5.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5639058792670551826" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Increíble pero cierto: Esta es la primera foto de nosotros cinco como familia. Ahora que edito este blog pienso que no serán mis hijos los únicos que rememoren estas vacaciones al oír ciertas canciones. Y cuando suceda, la nostalgia me anegará, de seguro).&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-36948699431200056?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/36948699431200056/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=36948699431200056' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/36948699431200056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/36948699431200056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2011/08/vacaciones.html' title='Vacaciones'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Ya4rNftjP4Y/TkHKTPMwkrI/AAAAAAAAACg/axnB22ODU7Q/s72-c/tumblr_lp9xd84Idu1qz7lxdo1_500.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-8581722365494154414</id><published>2011-04-26T13:32:00.000-07:00</published><updated>2011-04-26T16:29:07.854-07:00</updated><title type='text'>No más... al menos hasta ahora o sólo por hoy.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-hl14bevn_78/TbcsXG-a4VI/AAAAAAAAALQ/7gYdDZuzrss/s1600/good_shrink_bad_shrink.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 282px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-hl14bevn_78/TbcsXG-a4VI/AAAAAAAAALQ/7gYdDZuzrss/s320/good_shrink_bad_shrink.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5599993437179535698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que entré a un consultorio psicoterapéutico fue después de los veinte años de edad. Era un consultorio donde existían distintos espacios y, supongo, de acuerdo al espacio que uno elegía, la dinámica de la terapia sufría sus adaptaciones. Un clásico diván y una zona donde sentarse en el suelo entre cojines hindús eran los principales. Tras pedirme mis generales, la terapeuta incidió: " Y claro, como tú te sabes más inteligente que el resto de los seres comunes que habitan este mundo..." Lo siguiente ya no lo recuerdo, no regresé más. Tampoco recuerdo su nombre pero sí el enterarme por terceros o por quien me dio sus referencias, que la primera terapeuta de mi vida se había suicidado años después.&lt;br /&gt;Con la segunda duré un poco más pero tampoco tanto. Se llamaba Mili y me dejaba tareas para hacer en casa entre sesión y sesión. Recuerdo que uno de los ejercicios consistía en sacar cerillos de su caja, uno por uno. Una vez vaciada, debía meterlos y por cada cerillo, repetir: "Yo puedo más que esto." Mili después me contó que se trataba de uno de los ejercicios utilizados en logoterapia y que rememoraba las órdenes absurdas y las tareas humillantes que los nazis daban a los prisioneros en los campos de concentración. Los únicos que sobrevivían, según Mili, eran aquellos que los obedecían con la consigna mental y secreta que repetían cada vez que eso sucedía y que ahora se volvía el mantra del ejercicio. Luego de demasiados ejercicios que no surtían efecto, abandoné las citas semanales.&lt;br /&gt;Con la tercera duré poco más de un año. Acudí con ella para una terapia medicinal-naturista. Angélica me dijo que también aplicaba acupuntara y daba psicoterapia. Me dio confianza. Angélica funcionó hasta el momento en que comencé a sentir que era yo la que debía de cobrarle a ella, pues se la pasaba contándome más cosas de su vida que yo. Nos hicimos amigas.&lt;br /&gt;La cuarta fue la gran efectiva. Estaba desempleada, había tenido una pésima suerte en el amor, no podía concentrarme para acabar mi tesis de licenciatura y me sentía obesa. Vicky me convenció de hacer un viaje a Chile, mi tierra natal, pese a que yo me resistía ya que deseaba que mis abuelas, tíos y primos reconocieran a una María Paz simpática, exitosa y delgada en lugar de una devastada, deprimida y entrada en kilos. Me la pasé bomba. Me metí a una piscina pública con todos mis primos en Doñihue, una y otra vez me subí a la montaña rusa en un parque de diversiones de Santiago. Tiré a la borda la idea de hacer dieta desde que me subí al avión de ida y regresé idéntica pero feliz. Tuve charlas con tíos y primos que duraron hasta el amanecer. Las cosas más cotidianas se volvieron extraordinarias.&lt;br /&gt;Después de dejar a Vicky, adelgacé, conseguí trabajo, me recibí, me inscribí a la maestría, me casé, tuve dos hijos, todo en ese orden. Antes de embarazarme del segundo, caí con Jenny. Con ella, los temas recurrentes eran mi reciente maternidad, el hastío que sentía, de pronto, me sofocaba; la relación con mi marido. No conseguí cambios radicales pero al menos las sesiones me servían a manera de desahogo a la vez que de pretexto para ausentarme de mis tareas maternales. En aquel entonces, esa cita era tan deseada como ir al supermercado en total soledad, tardarme horas enteras y llegar a la zona de cajas con el carrito repleto, en vilo, a punto de perder el equilibrio.&lt;br /&gt;Nació mi segundo hijo, comencé a dar clases, regresé a la maestría. Luego de unos meses, mi marido quedó desempleado y tuve que dejar las clases para trabajar de tiempo completo. Dos años después decidí separarme. Comencé a ir con Antonio que insistía en que no me separara y siempre me llevaba a situaciones y terrenos que no me interesaba explorar. Era carísimo además. Su idea básica consistía en que yo podía tener la vida, las fantasías y los amantes "virtuales" que deseara en aras de mantener ese contrato previamente celebrado. Lo dejé por Susana, una brasileña encantadora que había estudiado filosofía y medicina china en los Estados Unidos de principios de los 70s,  había sido guerrillera en Guatemala y también había vivido en Cuba, en la búsqueda incesante por mantener una utopía rota. Con Susana ibamos T-O-D-O-S. No era extraño que en el pasillo que daba a su departamento nos encontráramos amigos, hijos, parejas, ex parejas y amantes de las parejas. Llegué a imaginar un largometraje llamado "El club de Susana" en el que las historias de las relaciones de todos los involucrados se adivinaban y se entrelazaban a partir de las sesiones, pero me ganaron la idea los israelíes que inventaron &lt;span style="font-style: italic;"&gt;In Treatment&lt;/span&gt;. Recién separada, con Susana iban también mis hijos para superar el trauma de la ruptura. A veces ella fungía de intermediario cuando de plano no podía ponerme de acuerdo con mi ahora ex. Gracias a ella pude acordar desde las horas y los días que nos tocaban los hijos hasta la cantidad económica asignada a manera de pensión sin tener que pasar por los lúgubres pasillos que representan los abogados, las demandas, los jueces y sus juzgados. De no ser por ella no sé en calidad de qué hubiera sobrevivido a esa etapa.&lt;br /&gt;Susana tenía unos talleres de biodanza. Fui al primero animada con la garantía de que iba a salir de ese recinto curada, más que feliz, en un estado similar al que sobreviene el uso permanente de ciertas drogas. Me sucedió exactamente lo contrario. Lloré desde el inicio y a las cuatro horas seguía llorando. Salí llorando de ahí y no tuve mejor ocurrencia que aterrizar en casa de mi madre, de quien entonces me mantenía distanciada pues ella no estaba de acuerdo con mi separación. Me eché en su cama toda la tarde y solo ahí y así me calmé. Cuando le conté lo sucedido a Susana en la sesión siguiente, ella no dejaba de afirmar en un arrebato de completo éxtasis: ¡Pero qué maravilla!, ¡qué interesante! ¡El regreso al seno materno!&lt;br /&gt;Años después, sin trabajo de nuevo, sin expectativas claras de la vida y en una nueva relación, decidí que de la era de Acuario ya había tenido suficiente. Me recomendaron una experimentada psicoanalista judía y argentina. Como ya había sido mi costumbre en terapias pasadas, rematé la primera sesión con el tema de los dineros, el hallarme sin trabajo y con dos hijos en un país que cada día pintaba peor. La psicoanalista respondió secamente: "Regrese la próxima semana. Luego hablamos de eso." A diferencia del resto de los terapeutas, ésta era un témpano de hielo, no se le movían ni las pestañas le contara lo que le contara. Supuse que el éxodo del exilio obligado de mis padres tocaría sus fibras más sensibles pero ni eso. En la siguiente sesión sucedió lo mismo. Me dijo al finalizar: "Vuelva la próxima semana." En la tercera yo no daba más con el asunto monetario. Me dijo lo que cobraba y multiplicó esa tarifa por el número de sesiones que hasta ese momento habían sido. Me dijo que, de continuar, proseguiríamos con una sesión semanal y luego, obligadamente, aumentaríamos a dos. No regresé. Sin lugar a dudas, prefería que mis terapeutas me abrazaran.&lt;br /&gt;Más adelante fui con Michelle a que me hiciera Reiki. Jamás me teletransporté ni aluciné ni viví ninguna experiencia paranormal mientras otras y otros a quienes había recomendado con ella veían y sentían brotar flores dentro de sí mientras transcurría la sesión. De hecho, descansé con dificultad la mayoría de las veces. Una mente atribulada que jamás cesa de trabajar aunada a las más variadas expectativas era mi respuesta más lógica ante semejante frustración. Mi ex, bastante escéptico en todo lo que tiene que ver con todos esos temas, me contaba que de soltero le habían hecho reiki en una playa en la que pudo ver a su abuela y a su padre fallecidos. A las pocas sesiones me enteré de mi tercer embarazo. Michelle me dijo que en la anterior sesión había sentido al bebé. Yo sólo recuerdo que me había puesto una piedra clara en el bajo vientre y que algo, en efecto, había saltado por un breve instante. Fue algo similar a poner los dedos en una toma de corriente sólo que más sutil. Tomé un par de sesiones más, ahora por el bebé. Mis hijos primeros habían nacido en la generación de los niños índigo. Ese ser que entonces llevaba en el vientre, de acuerdo con los calendarios, las constelaciones, las profecías y lo que Michelle había investigado en torno a ellos, era un bebé "semilla."&lt;br /&gt;Embarazada de cinco meses fui a una terapia de constelación con dos de mis mejores amigas. Era mi segunda, la primera había sido con mi ex marido a raíz de decidir separarnos. Las tres lloramos a moco tendido. Le pregunté a Daniela si podía recibirme como su paciente una vez a la semana. Mi problema era de otro orden. Me habían aceptado en el doctorado, había recibido un apoyo en coinversión para un proyecto y esperaba a mi tercer hijo. Me sentía ahogada, tan a la deriva como cuando no tenía trabajo. Mi problema ahora era la falta de tiempo para hacer tantas cosas.&lt;br /&gt;Daniela solía trabajar con circulitos, triangulitos y cuadrados encima de un tapetito, los cuales representaban a cada uno de los miembros de la familia. Con esos ejercicios me hizo comprender que era mejor que yo durmiera del lado izquierdo de la cama en lugar del derecho al que habitualmente había estado acostumbrada, y que mi hijo menor se sentara a la mesa del lado derecho de mi nueva pareja y mi hijo mayor de frente a él. Fui con Daniela hasta que tuve tiempo y fuerza suficientes para movilizarme a los edificios Condesa con mi enorme panza.&lt;br /&gt;El bebé nació. El año pasado apenas y tuve tiempo para respirar. Ahora me cuesta conciliar la teoría pura y dura y el hecho comprobado de que todo lo sólido se desvanece en el aire, con las buenas intenciones, los mantras, el tarot y la sincronicidad junguiana. Ya no voy a terapia. Corro casi todas las mañanas, hago yoga tres o cuatro veces a la semana y, cuando mis hijos tienen tkd y me es imposible concentrarme en la lectura con sus gritos, me escapo al gimnasio un piso abajo. Sumando lo que me gasto en un mes por hacer ejercicio apenas rebaso una sola de las cuotas por sesión de la afamada psicoanalista. Hasta ahora ha funcionado aunque siempre pienso: "Sólo por hoy."&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-8581722365494154414?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/8581722365494154414/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=8581722365494154414' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8581722365494154414'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8581722365494154414'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2011/04/no-mas-al-menos-hasta-ahora-o-solo-por.html' title='No más... al menos hasta ahora o sólo por hoy.'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-hl14bevn_78/TbcsXG-a4VI/AAAAAAAAALQ/7gYdDZuzrss/s72-c/good_shrink_bad_shrink.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-2203081823823843983</id><published>2010-10-31T11:11:00.000-07:00</published><updated>2010-11-03T15:04:23.225-07:00</updated><title type='text'>San Antonio el Grande</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/TM230TKa9vI/AAAAAAAAAK4/b-aj4g2aDak/s1600/san+antonioel+grande.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/TM230TKa9vI/AAAAAAAAAK4/b-aj4g2aDak/s320/san+antonioel+grande.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5534281626233272050" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pocas ocasiones he logrado organizar visitas extramuros con mis alumnos de Historia del Arte. Además de una ida a Teotihuacán la primera vez que dí clases en mi vida, no recuerdo haber salido del DF.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para este semestre, mis ambiciones no iban más lejos de visitar alguna iglesia ortodoxa ubicada en la ciudad. Googleé algún directorio existente en la red, dí con una cercana ubicada en la Col. Roma. Al responder el teléfono, el Padre Ignacio me comentó que, además de dicha iglesia, tenían un monasterio camino a Querétaro, cercano al poblado de Jilotepec. Me sorprendió la idea. ¿Un monasterio ortodoxo en México? Confiésome una ignorante al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conseguimos transporte de la escuela. Llegamos con todo y un chofer que manejaba el camión de pasajeros como si fuera el Ferrari protagonista de una película de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Bollywood&lt;/span&gt;... Corrijo: como si fuera un chofer mexicano cualquiera, acostumbrado y dispuesto a burlar baches, cilindros, semáforos en rojo, y camiones o trailers de igual o mayor tamaño. Tuve que pedirle de la manera más atenta posible, que dejara de hablar por celular mientras hacía todo lo anteriormente descrito, ora sí que por mi hija Anna de escasos meses con quien fui a la visita, y por su presunto hijo cuya fotografía se hallaba dispuesta entre el volante y el espejo retrovisor.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocí al Padre Ignacio, hombre sirio, oriundo de Damasco, de grandes ojeras y ojos profundos, quien me introdujo al Abad del monasterio y a un tercer sacerdote que parecía todo menos llevar una vida de ascetismo. No recuerdo el nombre pero sí sus medidas: más de 1.80, fornido, el pelo cortado al ras de la nuca, una barba de candado bien cuidada que contrastaba con las barbas ralas de los otros dos sacerdotes; edad cercana a los cuarenta y cinco en el mejor estado posible de conservación, tez aceitunada, llevaba lentes oscuros y vestía de negro al igual que sus compañeros pero sin llevar la túnica monacal. El tercero en discordia no hablaba una gota de español a pesar de llevar dos años y a diferencia del perfecto español del Padre Ignacio luego de nueve en México. Se encargaba, entre otras cosas, de vender el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;shanklish&lt;/span&gt; que esta microcomunidad produce con la leche de un grupo de vacas que pastaban en los alrededores. Para ser precisa, parecía haber emergido de un film del Medio Oriente; un personaje salido de los films de Kiarostami o el miembro de un grupo de lucha palestino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De San Antonio el Grande, lo único que semeja por fuera al casco de un templo ortodoxo, son las cúpulas doradas en forma de cebolla similares a las del Kremlin o a las de la catedral de Nuestra Señora de Kazan, en Moscú. El monasterio en sí, lo constituye un edificio de una sola planta digno de la arquitectura vernácula mexicana: aluminio en las molduras de las ventanas, piso de pedacería de mármol en ciertas áreas y de congoleum en otras; muebles sin identidad, resultado de las donaciones que hicieron posible la erección del inmueble, eclécticamente distribuidos a partir de un criterio azaroso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una tierna presentación del padre Ignacio en la que nos explicó gran parte del sentido de la iconografía ortodoxa con ayuda de una presentación en powerpoint que hizo por motu propio, tocó conocer el interior de la iglesia de San Pedro el Grande, erigida en el 2006 y para la que encomendaron a un grupo de pintores rusos que viajaron desde su país hasta Jilotepec a fin de seguir todos los preceptos explicados en el powerpoint. En la cúpula mayor que corona el altar, el Pantocrator. En la franja inmediata inferior, los doce apóstoles y, en el perístilo, los pasajes más emblemáticos de la vida de Jesucristo. Al lado izquierdo del altar, los apellidos de las familias donantes: Chedrahui, Atala, Kuri, Nazif, por mencionar algunos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/TM2-EMJ3P1I/AAAAAAAAALA/hC2CdcObx34/s1600/pintura+ortodoxa.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/TM2-EMJ3P1I/AAAAAAAAALA/hC2CdcObx34/s320/pintura+ortodoxa.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5534288496299556690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pintura no recordaba a la hallada en Hagia Sophia. De hecho, constituía una extraña mezcla de la iconografía bizantina habitual, con aires occidentales, resultado de la emulación que la pintura rusa hizo de la academia francesa desde tiempos de la Corte de Catalina la Grande, más un extraño acento &lt;span style="font-style:italic;"&gt;kitsch&lt;/span&gt; que la actualizaba y recordaba las ilustraciones de los panfletos que distribuyen los testigos de Jehová. Todo estaba pintado en colores vivos en la gama de los pasteles más el inconfundible uso iconográfico del dorado por esta derivación del cristianismo desde el cisma que dio su nacimiento como culto alternativo. Desacostumbrados a ello, nos parecía una iglesia alienígena trasladada a los confines del mundo en tiempos apocalípticos. Además de los tres padres, la población del monasterio también comprendía una pálida monja vestida de oscuro, a quien vimos merodear en una ocasión como un fantasma errabundo por los exteriores de lo que constituía la vivienda, más dos seminaristas a quienes nunca vimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despedí del Padre Ignacio quien momentos antes había invitado a los alumnos a cortar las peras de un gran peral cercano a las vacas que pastaban. De pronto, al contemplar la mesa dispuesta con agua de limón y galletas para todos nosotros, la arcaica computadora en la que el padre expuso su presentación, las bolsas de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;shanklish &lt;/span&gt;empacadas para todos aquellos que querían llevarse una a su casa, me percaté del siguiente hecho: nuestra pequeña agrupación había logrado romper la monotonía monacal de los habitantes de dicho lugar. Me sentí mal al ver los ojos enmarcados por las grandes ojeras de esos tres sirios, contemplar nuestro camión alejarse de su singular retiro. Me hubiera gustado ser lo suficientemente arriesgada e inocente como para subirme al peral en medio de las vacas, tirarme en el pasto y comer &lt;span style="font-style:italic;"&gt;shanklish&lt;/span&gt; en compañía del padre Ignacio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-2203081823823843983?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/2203081823823843983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=2203081823823843983' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/2203081823823843983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/2203081823823843983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2010/10/san-antonio-el-grande.html' title='San Antonio el Grande'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/TM230TKa9vI/AAAAAAAAAK4/b-aj4g2aDak/s72-c/san+antonioel+grande.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-2335097960077267472</id><published>2010-07-06T18:11:00.000-07:00</published><updated>2010-07-06T19:40:35.194-07:00</updated><title type='text'>El abandono del nido</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/TDPVH8g387I/AAAAAAAAAKg/UMb_sEW9UqQ/s1600/IMG_3087.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 266px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/TDPVH8g387I/AAAAAAAAAKg/UMb_sEW9UqQ/s320/IMG_3087.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5490966703174579122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche escuchaba los sonidos que hacía Anna en su cuna grande a través del monitor. El aparatejo se tornó en una suerte de micrófono a través del que intentaba descifrar los códigos, la semántica de los distintos ruidos que emitía mi bebé. ¿Acaso soñaba?, ¿por quién suspiraba?; cuando emitía agudos chillidos, ¿no me imploraba, en ese lenguaje críptico, que la desencadenara de esa gran nave que ahora es su cuna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la nueva cuna de Anna podrían caber nueve bebés de su tamaño, alineados como si se dispusieran a habitar una lata de sardinas. Anna es la novena parte de ese ínfimo espacio a juzgar por su tamaño si se le compara con nuestra cama, pero gigantesco si se le mide partiendo de su cuerpo como sistema métrico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi lado izquierdo permanece el moisés, una cuna pequeña de madera y tela en la que Anna durmió hasta ahora todas las noches de su corta existencia, a excepción de las que pasamos en el hospital; su tercera morada si contamos mi útero como primera, mi regazo en el hospital como la segunda... la cuna grande es, entonces la cuarta ¿Por cuántas camas tendrá que pasar?, ¿cuántas más le faltan, si sumamos las pasajeras -las de los campamentos y los viajes, las casas de los amigos- y las permanentes: las mudanzas, la independencia, el amor, las separaciones? Miro el moisés que permanece a mi lado, quiero deshacerme de él cuanto antes, le marco al hospital a una amiga que acaba de tener a su bebé, más para ofrecerle el objeto que para felicitarla. Está lleno de ausencia. Aunque Anna duerme a escasos metros de nosotros, en la habitación contigua,  ¿Qué es una cuna sin un bebé en sus entrañas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El moisés me recuerda las semanas previas al parto. Yo no dejaba de contemplarlo, estaba lleno de esperanza, no de vacío. Ahora está lleno de reliquias: el fino pelo que se cae de su cabeza, una mancha de su saliva, un rastro de su anterior presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entro al cuarto celeste, como su padre lo bautizó. Está lleno de luz y de pájaros aunque ficticios, tiene un mejor clima. Mi bebé crece, se vuelve cada vez menos mía y más de ella. En su cuna grande, su cuarta morada, bucea en el centro. Respira tranquila. Parece que le vino bien el cambio. No dejamos de escuchar su ligero tremor que traspasa las paredes, se sumerge y navega por el cable hasta llegar a nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A qué hora despertará?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/TDPaSHcBq-I/AAAAAAAAAKo/ykBhJiYR4JA/s1600/blue+room.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/TDPaSHcBq-I/AAAAAAAAAKo/ykBhJiYR4JA/s320/blue+room.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5490972375463865314" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-2335097960077267472?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/2335097960077267472/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=2335097960077267472' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/2335097960077267472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/2335097960077267472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2010/07/el-abandono-del-nido.html' title='El abandono del nido'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/TDPVH8g387I/AAAAAAAAAKg/UMb_sEW9UqQ/s72-c/IMG_3087.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-3475553723973781400</id><published>2010-03-14T09:47:00.000-07:00</published><updated>2010-03-15T11:09:43.814-07:00</updated><title type='text'>De la nueva vida con Anna y otras cosas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/S50ZYZhoiJI/AAAAAAAAAKY/uKg0NxEqEVg/s1600-h/IMG_2714.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/S50ZYZhoiJI/AAAAAAAAAKY/uKg0NxEqEVg/s320/IMG_2714.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5448539031147677842" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nos supimos embarazados y, como por arte de magia, llegaron a nosotros bebés, parejas igualmente embarazadas, fiestas de cumpleaños con piñata incluida. De las primeras que recuerdo, la de cinco años de Pablo cuando yo rondaba los tres meses de embarazo. Sólo era cuestión de fijarse un tanto más en el espacio circundante para encontrar carreolas, panzas preñadas, ropa de bebé por doquier: en el metro, en los parques, en las esquinas. Previo a eso, nada, sólo la vida que se me antojaba hasta un tanto adulta de Guido y Tomás, mis hijos mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que Anna está entre nosotros, son muchos los bebés, las mamás y futuras mamás que nos rodean; desde un futuro primito que nacerá a principios de agosto hasta una gran hueste de amiguitas y amiguitos que seguramente acompañarán a Anna en la estimulación temprana, el kinder, las fiestas de cumpleaños, la primaria...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraños los juegos del tiempo, más de uno apelaría a la sincronicidad junguiana en torno a las coincidencias de saberse en el mismo sitio que otros muy cercanos. Aunado a ello, está la duración del mismo que se alarga como una banda elástica inconmensurable, al tiempo que cae, las más de las veces, a cuentagotas. Recuerdo cuando todavía no cumplía ocho meses de embarazo y me parecía que faltaba una eternidad para el arribo de Anna. Hoy a veinte días de sucedido su nacimiento, siento que han transcurrido milenios desde entonces, las escenas idílicas del hospital, su tierna cara redonda en mitad de la noche cuando dormíamos ella y yo, abrazadas en la misma cama del cuarto número 27. Y, sin embargo, cada día que pasa es tan extenso y tan corto a la vez, se mide por tres horas, el tiempo en que Anna tarda en comer, en mantenerse despierta, en ser arrullada y lo poco que queda para desayunar, bañarse, distraer un poco la cabeza o descansar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana serán veintiún días desde su nacimiento, en una semana más Anna cumplirá su primer mes de vida. Atrás quedaron las primeras mayorías de edad: el día que cumplió una semana, el día en que se le cayó el reducto de cordón umbilical, a diez días de nacida. Hace poco más de un mes que llevé a mi hijo mayor al restaurante giratorio del WTC para celebrar su primer aniversario "redondo", una década, y no dejo de recordar como si fuera ayer cuando lo cargaba en mis brazos hecho un bebé. De Anna sólo se antoja disfrutarla más y más: que esté bien, que permanezca sana y fuerte, que descubra el mundo al ritmo de las canciones de los Beatles y otros, tal y como hoy lo hicimos los tres: ella, su padre y yo mientras la alimentábamos y veíamos los pequeños documentales que celebran la remasterización de sus discos. De pronto, nos sentimos invadidos de una alegría que se mezclaba con una tristeza y una nostalgia tremenda al mirar en nuestra pequeña pantalla la última portada de los Beatles; aquella mítica en la que el cuarteto camina sobre la banda peatonal. Anna, sin saber lo que le depara de la vida, dormía ya, arrullada en nuestro abrazo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-3475553723973781400?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/3475553723973781400/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=3475553723973781400' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/3475553723973781400'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/3475553723973781400'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2010/03/de-la-nueva-vida-con-anna-y-otras-cosas.html' title='De la nueva vida con Anna y otras cosas'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/S50ZYZhoiJI/AAAAAAAAAKY/uKg0NxEqEVg/s72-c/IMG_2714.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-260553068412767987</id><published>2010-02-10T15:49:00.001-08:00</published><updated>2010-02-17T18:20:10.467-08:00</updated><title type='text'>Descanse en paz</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/S3yjzsZbu3I/AAAAAAAAAKQ/_gLV3-xrjxs/s1600-h/Andr%C3%A9s.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/S3yjzsZbu3I/AAAAAAAAAKQ/_gLV3-xrjxs/s320/Andr%C3%A9s.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439402558443207538" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, me cuentan, murió Andrés, uno de mis alumnos más entrañables. Lo asaltaron, él no opuso resistencia y, sin embargo, le metieron un balazo. Espero la llegada de mi hija Anna en menos de quince días, me entero gracias a una de las profesoras de la universidad donde doy clase hace unos años pues este semestre, ante su llegada inminente, suspendí las clases hasta agosto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué se puede agregar? No mucho, que estoy más enojada que triste... que estoy más triste que enojada. Que me provoca una impotencia tremenda que la gente buena como Andrés se vaya de esta selva incomprensible, como bien dijera A.G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que quede ésto a manera de tributo: Andrés formó parte de un grupo de alumnos de Cine que me hizo volver a creer en la importancia de dar clases, en un semestre por demás difícil en otros terrenos de mi vida. Para mí, los martes se volvieron una especie de sábado, pues sabía que los iba a ver, entre ellos al gran Andrés curioso, lleno de preguntas, de recomendaciones, inquieto, sonriente siempre. Sus playeras fueron legendarias. De su colección aprovechó para hacer una propuesta artística a manera de trabajo de fin de semestre. Fue él quien me recomendó bajar el Stumble! a mi compu, gracias a él encontré cosas realmente sorprendentes. Hace un tiempo me mandó también la página del futuro teléfono celular Nokia que se comporta como un ser vivo, en atención a mis pesquisas alrededor de un proyecto de doctorado que estaba por entregar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con él y otros más igual de entrañables que él, visitamos el estudio de Ariel. A Ariel, mitad escéptico en un principio, se le iluminó la cara al ver tanto interés, hecho inusual en las actuales generaciones por demás apáticas. De ahí nos seguimos al Bar del Jazz New Orleans, Andrés y el resto le pidieron que los involucrara en alguno de sus proyectos que requiriera de filmaciones. Organizamos castillos en el aire: un viaje a Real de 14 en octubre pasado que ya nunca fue pues no me tomé la molestia de organizarlo, con casi 5 meses de embarazo a cuestas. No menos de un mes pasó luego del New Orleans y nos volvimos a reunir en la exposición de Ariel en su galería ubicada en la San Miguel de Chapultepec. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero algún día no muy lejano, hacer ese viaje con el resto de la comitiva. Si así sucede, nos acompañará el espíritu de Andrés a quien dedicaremos ese viaje con todo y que él ya remontó el suyo propio, de seguro a un lugar donde su felicidad plena sea bien entendida y mejor recibida que aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descanse en paz nuestro querido Andrés.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-260553068412767987?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/260553068412767987/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=260553068412767987' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/260553068412767987'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/260553068412767987'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2010/02/descanse-en-paz.html' title='Descanse en paz'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/S3yjzsZbu3I/AAAAAAAAAKQ/_gLV3-xrjxs/s72-c/Andr%C3%A9s.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-8783578724257873979</id><published>2009-09-20T11:08:00.000-07:00</published><updated>2009-09-20T18:42:36.280-07:00</updated><title type='text'>María Terremoto at the steering wheel</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SrZw4hZj8bI/AAAAAAAAAJ4/SpTYo7I7fro/s1600-h/15760-Womans-Hands-On-The-Steering-Wheel-Of-A-Car-Facing-A-Blank-Sign-And-A-Fork-In-The-Road-Clipart-Illustration.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SrZw4hZj8bI/AAAAAAAAAJ4/SpTYo7I7fro/s320/15760-Womans-Hands-On-The-Steering-Wheel-Of-A-Car-Facing-A-Blank-Sign-And-A-Fork-In-The-Road-Clipart-Illustration.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383614520908575154" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mediodía del 15 de septiembre me disponía a subir por Av. Juárez rumbo a mi hogar tras haber recogido a mi par de fieras. Días antes, vaticinaba el clásico caos que rodean estas fechas pero no adiviné que la avenida principal de Tlalpan estuviera deliberadamente cerrada por un trío de policías que, por sus dimensiones, semejaban a tres enormes orangutanes, conos de plástico y cilindros viales incluidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, reparé en que los dos automóviles delante de mí habían bajado cortésmente su ventanilla, explicado algo a uno de los policías, quienes habían bajado de forma automática una suerte de cinta adhesiva de aquellas que suelen utilizar en las zonas de crimen, catástrofes, etc. Supuse, como era lógico, que dichos autos eran vecinos de la colonia, hecho por el cual, comprensiva y justificadamente los habían dejado pasar. No dudé en hacer lo mismo ya que mi calle hace esquina con Juárez. A menos que me metiera en sentido contrario, no había forma alguna de acceder a mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que siguió es, más o menos, la transcripción del diálogo con Orangután 1:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María Terremoto (en adelante, MT): Buenas tardes, oficial. Vivo en ______ esquina con Juárez.&lt;br /&gt;Orangután 1 (O.1): Permítame su credencial de elector.&lt;br /&gt;MT: No tengo credencial de elector, oficial. No nací en México.&lt;br /&gt;O.1: Entonces, su comprobante de domicilio.&lt;br /&gt;MT: Oficial, no llevo uno conmigo. Además, rento la casa en la que vivo. Ninguno de los documentos oficiales ni la correspondencia llegan a mi nombre a ese lugar.&lt;br /&gt;O.1: ¿Cuánto tiempo lleva viviendo ahí?&lt;br /&gt;MT con cara de perpleja: Pues casi un año... ¿Por qué la pregunta?&lt;br /&gt;O.1: ¿No cree que ya va siendo hora de que regularice sus documentos?&lt;br /&gt;MT: No lo creo, oficial. No sé por cuánto tiempo más viviré allí. De cualquier manera, no entiendo a qué viene su pregunta. Voy a mi casa, vengo de recoger a mis hijos del colegio. Si usted gusta, nos puede acompañar y corroborar la dirección anterior.&lt;br /&gt;O.1: No puedo dejarla pasar si no es por medio de la presentación de algún documento que compruebe su domicilio.&lt;br /&gt;MT: (¡¡¡!!!) Oficial, acabo de ver que usted dejó pasar a dos automóviles antes que nosotros.&lt;br /&gt;O.1: Porque me enseñaron su credencial de elector.&lt;br /&gt;MT: Lo dudo mucho. Sin embargo, no le estoy mintiendo. Voy rumbo a mi casa. Si lo desea, le repito, nos puede acompañar.&lt;br /&gt;O.1: Si no me enseña su credencial de elector no la puedo dejar pasar.&lt;br /&gt;MT: Pero oficial, le acabo de explicar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido, Orangután 1 se dio la media vuelta, comentó algo a sus compañeros que no alcancé a escuchar pero que provocó que, momentáneamente, me hicieran señas frente al parabrisas para que me moviera en reversa. Mis hijos, que bien me conocen y cuyas fantasías infantiles hacen confundir a un policía con un híbrido mezcla de héroe e impostor, comenzaron a gemir y a intentarme convencer de que les hiciera caso. Demasiado tarde, había comenzado a sentir hervirme la sangre y reconocer los síntomas que le siguieron: el impulso ciego, la impotencia, la incredulidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidí no moverme, pese a que media Avenida San Fernando había comenzado a tocarme el claxon. Detrás de mí, un taxi envalentonado que, de cualquier manera, impedía que yo hiciera cualquier movimiento. Los policías procedieron a convencer a dicho personaje para que se moviera y Orangután 1 me pidió que abriera mi ventanilla: "¡MUÉVASE!, ¡ESTÁ IMPIDIENDO LA AFLUENCIA DEL TRÁFICO!" (o algo así).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MT: No me voy a mover hasta que no me deje pasar. Ya le expliqué y me parece absurdo tener que venir con un comprobante de domicilio en la guantera para hacer realidad los caprichos de alguien tan incongruente como usted.&lt;br /&gt;O1:¡Entonces oríllese y vaya caminando por su comprobante de domicilio! Así sí la dejo pasar.&lt;br /&gt;MT: Estoy embarazada y llevo a mis hijos conmigo. No voy a caminar hasta mi casa para cumplir con su berrinche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido, el oficial hizo un ademán que simulaba la indiferencia extrema. Para mis adentros, dije: "A ver quién se cansa más rápido". A esas alturas, mis hijos ya estaban al borde de la histeria y me imploraban que hiciera caso a los oficiales. En aquel momento, debo confesar que era lo que menos oía: Su débil aunque permanente murmullo  comparado con la serie de pensamientos que invadían mi precaria paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, sin pensarlo ni por dos segundos, metí el clutch, puse primera y aceleré por encima de los cilindros de plástico y la cinta adhesiva, no sin escuchar ya detrás de mí, a Orangután 1 mentándome la madre. Lo siguiente fue rememorar algunas escenas de Uma Thurman en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Kill Bill&lt;/span&gt; pero, sobre todo, el final de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Thelma &amp; Louise&lt;/span&gt; mientras mis hijos deliraban de terror al ver que en cada bocacalle que atravesábamos, otro contingente de policías con radios nos hacían señas con los brazos. Yo mantenía, impasible, la misma velocidad pese a que me había llevado conmigo uno de los cilindros que hacía un ruido sordo en la parte baja del auto. Llegamos a salvo a la casa mientras mi corazón latía a mil por hora y las imágenes en mi cerebro se atropellaban unas a otras: las heroínas seguidas del "si hubiera" mezcladas con escenas infantiles cuando reviví momentos similares con mi padre al volante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SrZ8ef9XCzI/AAAAAAAAAKA/797yZop3t3g/s1600-h/thelmalouise2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SrZ8ef9XCzI/AAAAAAAAAKA/797yZop3t3g/s320/thelmalouise2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383627267984788274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo de una cosa me arrepiento: de haber hecho vivir a mis hijos la misma angustia que yo pasé innumerables veces con mi padre cuando se peleaba a golpes en la librería con presuntos ladrones, cuando se peleó a golpes con el vecino por problemas de estacionamiento, cuando osó entrar a una sala de cine mientras terminaban de hacer la limpieza, no sin evadir a los guardias que lo impedían; cuando estuvo a punto de abofetear a mi tío frente a toda la familia, cuando el mentado helado en Danesa 33 del que ya hablé... Mea culpa, mea maldita herencia genética. Maldito orangután. Viva México y las absurdas cotas de poder.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-8783578724257873979?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/8783578724257873979/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=8783578724257873979' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8783578724257873979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8783578724257873979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/09/maria-terremoto-at-steering-wheel.html' title='María Terremoto at the steering wheel'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SrZw4hZj8bI/AAAAAAAAAJ4/SpTYo7I7fro/s72-c/15760-Womans-Hands-On-The-Steering-Wheel-Of-A-Car-Facing-A-Blank-Sign-And-A-Fork-In-The-Road-Clipart-Illustration.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-7090999034914565784</id><published>2009-09-08T12:57:00.000-07:00</published><updated>2009-09-08T15:26:40.546-07:00</updated><title type='text'>Gate 18</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/Sqa3htN-xhI/AAAAAAAAAJw/S9_FWHSJHMw/s1600-h/3898848248_35a7eab067.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/Sqa3htN-xhI/AAAAAAAAAJw/S9_FWHSJHMw/s320/3898848248_35a7eab067.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379188594642437650" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las 23:25 del domingo 6 de septiembre. Llevo casi cuatro horas varada en el aeropuerto de la ciudad de Guadalajara. Mi vuelo inicial despegó con rumbo al DF a las veinte horas tras un ligero retraso. No había pasado ni media hora de estar al ras de las nubes cuando el capitán nos avisa por las bocinas que debemos regresar a Guadalajara por las pésimas condiciones meteorológicas en la Ciudad de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo aquí, en un estrecho asiento de una incómoda sala de espera. Las pistas del aeropuerto de la capital están anegadas. Se espera que, con suerte, dicho aeropuerto reanude operaciones alrededor de las 2:30 am y recibir, poco a poco, el cúmulo de vuelos retrasados. Tengo que llegar a dar clase a las 10 am y me temo que no serviría de mucho cambiar mi vuelo al primero de la mañana. Tal parece que llegaría, más menos, a la misma hora de una u otra manera. Tendré que pasar la noche aquí en esta sala, ya que ni la aerolínea ni el aeropuerto se hacen responsables de gastos de transporte ni de hospedaje debido al escenario climatológico ajeno a su control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dudo en volver a Guadalajara y dormir con D. un par de horas -dormir en compañía, abrazada, abrazarlo a él-, sin embargo, mi mente hace cuentas: $600 en taxi por una cantidad de horas inexacta, brumosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco han sido numerosos los que han desertado de mantenerse a la espera, sobre todo, aquellos que tenían vuelos en conexión con otros lugares de la república. Los latinoamericanos, que no pueden hacer nada mas que incrementar su paciencia, se solidarizan. Se encuentran ante un callejón sin salida ya que los vuelos que requieren se toman forzosamente en el DF. Venezolanos, cubanos y peruanos se reúnen en círculo y hacen chistes, ríen al menos. Más tarde se unirán a ellos un par de mexicanos prototipo, que los animarán a abrir la caja de Don Julio que llevaban de regalo, compran latas de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Squirt&lt;/span&gt; y les enseñan a hacer "Palomas". El cubano saca una cajetilla de puritos y, convenciendo a los sobrecargos que se encargan de nosotros como si fueran guardias, logran burlar las medidas de seguridad y abrir la compuerta que da al exterior para tomar y fumar. Un argentino comienza a ligarse a su vecina que lo mira, ilusionada ante el luminoso futuro que sospecha en medio de un &lt;span style="font-style:italic;"&gt;jet lag&lt;/span&gt; abominable. Debo confesarlo: yo quise, en algún momento de la noche, hacerme amiga de una peruana que viajaba en compañía de su hijo de tres años. Cruzamos un par de sonrisas y de gestos relativos a la incoherencia de nuestra presencia en aquel lugar. Me dan ganas de contarle que estoy embarazada aunque todavía semeje una evidente hinchazón estomacal. Más tarde, debrayo y me imagino contando a mis amigos, a mis hijos, a éste que espero, la fortuita anécdota que nos unió a mi nueva amiga peruana y a mí. Imagino viajar a Lima para visitarla en unos años; incluso la imagino a ella, en la comodidad de mi casa, unas horas después, esperando su vuelo de conexión en algo más que una sala incómoda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la peruana de pronto se esfuma con todo y carriola. Horas después, más bien, nuestras miradas de hastío se entrecruzarán. Creo que ambas hemos abortado la misión de lo que prometía una fructífera amistad. Ahora nos encontramos en sendos extremos de la sala de espera, agotadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que tenía que regresar una película en Blockbuster antes de las 11 pm; que debía descongelar unas hamburguesas de pavo para la comida de mañana; que Mina, mi perra, ya se habrá acabado el agua de su cubeta. Al menos, me queda la esperanza del torrente que imagino, cayó sobre la ciudad. Esa misma agua que me impide llegar a casa servirá para aplacar su sed.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras pienso que debo apoltronarme de lado izquierdo para optimizar la irrigación del torrente sanguíneo hacia el bebé que espero, contemplo a los latinoamericanos en su pequeña bacanal y vuelvo a desvariar. ¿No sería posible, acaso, que todos hiciéramos una gran ronda?, ¿que expresáramos aquello que nos angustia, que nos tortura, o bien, lo que más anhelamos, nuestro más grande deseo? Miro a todos e imagino quiénes podrían ofrecerme una observación atinada, darme un buen consejo, quiénes lograrían apaciguarme, cuáles reirían inocentemente al pensar que lo que me atribula no tiene nada que ver con los verdaderos problemas de la vida. Observo al venezolano de pelo cano y sonrisa quieta, y pienso que podría ser él aquel  que me brindara un mejor dictamen. De entrada, me imagino su respuesta: Que no me angustie, que no sirve de nada. Que, como leí en el libro más reciente, a la vida se viene a pasarlo bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo la facilidad con la que hacía amigos en los vuelos aéreos de mi infancia. No sólo en los vuelos; en los viajes, en los restaurantes, en los hoteles, en sus piscinas, en la playa, en los parques. ¿Cuándo fue que perdí aquella candidez?, ¿Sirvió de algo ahorrarme esa iniciativa que me caracterizaba? De pronto, recuerdo a mis hijos mayores, me llevo la mano al vientre y acaricio a mi único y seguro acompañante... ¿Será niña?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo pronto logré avanzar más páginas del libro de Foucault de las previstas : "...el alma recibe los movimientos del cuerpo y se asimila a él, en tanto que el cuerpo se altera y se corrompe por las pasiones del alma". Pienso en la mejor opción de aquí a que todos recibamos noticias: conectarme al i pod, seguir leyendo, recostarme del lado izquierdo de mi cuerpo, intentar de nuevo con la peruana. Pero de todas las opciones, la que me sigue resultando más atractiva, es la de formar un círculo y, llegado mi turno, decir a todos: Me llamo María Paz y esto es lo que me angustia; o: me llamo María Paz y este es mi mayor deseo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-7090999034914565784?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/7090999034914565784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=7090999034914565784' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7090999034914565784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7090999034914565784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/09/gate-18.html' title='Gate 18'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/Sqa3htN-xhI/AAAAAAAAAJw/S9_FWHSJHMw/s72-c/3898848248_35a7eab067.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-1197370500511552405</id><published>2009-07-12T11:23:00.000-07:00</published><updated>2009-07-12T17:56:38.122-07:00</updated><title type='text'>La Duda</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SlorDi6sPxI/AAAAAAAAAJY/BgC_6rJKIME/s1600-h/doubt_l.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SlorDi6sPxI/AAAAAAAAAJY/BgC_6rJKIME/s320/doubt_l.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5357642046623203090" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche D. y yo rentamos &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Duda&lt;/span&gt; pero, como ha sido costumbre reciente, me quedé dormida en el minuto uno. Hoy, antes de intentar verla de nuevo, leía sin ninguna intención premeditada un texto en torno a la duda y la inocencia, esta última sinónimo de la verdad aunque en estos tiempos nos cueste creerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la película recordé todas las veces en que he dudado, en que he tenido una suerte de presentimiento o premonición, misma que fue comprobada. Me sentí perdida de nuevo, justo en el momento exacto en el que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Sister James&lt;/span&gt; (Amy Adams) se siente completamente desorientada y hace caso de lo que sus ojos miran más no de lo que su corazón vislumbra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundos después, vino la calma. Pude ver a través de los ojos de quienes, según yo, me habían dañado, la luz de la inocencia: la de mi padre, la de otras personas menos o más importantes en mi vida pasada y en la actual. Deseo quedarme con eso, pues lo contrario sólo hace daño, sólo hiere el corazón: el único instrumento mediante el cual realmente podemos ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero conservarme así, mantenerme limpia e inocente, tener la capacidad de transmitir eso a mis hijos. ¿Qué otra cosa es más importante que eso? Sólo la verdad que, a final de cuentas, resulta ser lo mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Abajo, los lienzos del portentoso Frans Hals, los cuales recordé al ver esta grandiosa película. Quienes ya la hayan visto sabrán a qué me refiero. Y quienes no, sembrará curiosidad en ellos para que corran a verla&lt;/span&gt;). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SlouPtxjbzI/AAAAAAAAAJg/4p72C6sus6g/s1600-h/Hals-Regentas-100.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 212px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SlouPtxjbzI/AAAAAAAAAJg/4p72C6sus6g/s320/Hals-Regentas-100.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5357645554230980402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SloucfguUNI/AAAAAAAAAJo/5bcPVSi6jV0/s1600-h/Frans_Hals_015.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 220px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SloucfguUNI/AAAAAAAAAJo/5bcPVSi6jV0/s320/Frans_Hals_015.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5357645773740593362" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-1197370500511552405?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/1197370500511552405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=1197370500511552405' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/1197370500511552405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/1197370500511552405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/07/la-duda.html' title='La Duda'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SlorDi6sPxI/AAAAAAAAAJY/BgC_6rJKIME/s72-c/doubt_l.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-8044939078277596959</id><published>2009-06-17T18:22:00.000-07:00</published><updated>2009-06-18T11:44:48.489-07:00</updated><title type='text'>¿De qué otra cosa podríamos hablar?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SjmXEYSGfhI/AAAAAAAAAJQ/qGc-PiplCTY/s1600-h/28546403.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 210px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SjmXEYSGfhI/AAAAAAAAAJQ/qGc-PiplCTY/s320/28546403.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348472133972819474" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A casi dos semanas de la más reciente inauguración de la Bienal de Venecia, sorprende el silencio de los medios, sobre todo nacionales, en torno a la segunda ocasión en que México tienen un pabellón sólo para sí. La anterior fue enlucida por Rafael Lozano-Hemmer pese al catastrófico inicio que fue revestido por la sentida muerte de una de las figuras más importantes del arte contemporáneo: su curador, Príamo Lozada. Recuerdo haber ido al homenaje que le hicieron In Memoriam en el Laboratorio Arte Alameda, recinto que tuvo a bien fundar. A Príamo lo conocí muy poco, fue con motivo del evento de apertura de la universidad donde doy clases. Me sorprendió su calidez pero, sobre todo, la elegancia al hablar, al moverse; sin exagerar, al pestañear. Nunca antes me había visto y, sin embargo, me trataba como si fuéramos viejos conocidos. Hablamos de las instalaciones que había tenido a bien curar para aquel día y no sé de qué más. Por eso fui con orgullo a despedirlo a su lugar. Desde entonces llevo amarrada a mi muñeca la cinta de tela de uno de sus últimos eventos artísticos –Plataforma, en Puebla– como un estigma de buena suerte. A partir de aquel día tengo la extraña ilusión de que algo del talento de Príamo me acompañará para llevar a cabo las empresas que tanto deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pero éste sólo es el preámbulo de lo que realmente quiero escribir hoy. Valientes como Príamo hay pocos. Dos de ellos son los que le siguieron a la par de todo su equipo: Teresa Margolles, la artista y Cuauhtémoc Medina, su curador. Dicen que el catálogo del pabellón es una joya. Yo quisiera conocer de cerca todas las aventuras que acompañaron a este proyecto, al que se le cerraron puertas, decreció numerosas veces en presupuesto, tuvo mil y un vericuetos. Sin embargo, helo allí. No será tan plástico como el checo ni tan ocurrente como el escandinavo; tampoco tan ambicioso como el de Estados Unidos, megaproducción a la Hollywood que le apostó, sin lugar a dudas, a los cuarenta años de carrera de Bruce Nauman. No es que no le apostara a ganar alguno de los premios. Sin embargo, pareciera que, luego de la mala suerte con la que inició nuestra presencia oficial en Venecia, Margolles y Medina le apostaron, sin querer, al anonimato. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Conocidos míos arriban de la Bienal. Con el corazón encogido nos relatan su experiencia. No sé si aquel día amanecí muy emocional pero la piel se me eriza cuando los escucho, siento el nudo en la garganta, comparto sus sueños utópicos de huir y construir una comuna en un paraje clandestino. Al compartir lo anterior con mis alumnos, me sorprende el hecho de que muchos están igual que yo: sobrecogidos y trastocados al escuchar de nuevo sobre alguien de la que ya habíamos hablado en sobradas ocasiones; cuyo trabajo expusieron para obtener alguna calificación. Qué bien que no se queden sólo con lo “estético”. Esta pieza, por desgracia, habla de lo que sucede en su terruño aun cuando los medios, el Estado, los empresarios, se resistan a atenderlo. Revisamos la escasa cobertura que se ha acumulado en los recientes días. Gran parte de los textos proceden de páginas en Internet. Se trata de una réplica del boletín de prensa. Nadie es capaz de emitir un juicio. Los comentarios de los blogs son casi todos puntas de lanza hacia la artista. Apenas este fin de semana apareció uno de los textos más decorosos sobre la pieza: el escrito por Carlos Aranda Márquez para Reforma. Habrá que esperar a la difusión del catálogo para leer los textos magistrales del mismo Medina, Ernesto Diezmartínez Guzmán, Élmer Mendoza, Antonio Escohotado y Mariana Botey. Desconozco si es el de Diezmartínez o el de Mendoza pero es el texto de uno de ellos quien, asentado en Culiacán, narra la forma despiadada en que su plácida vida provinciana ha cambiado en estos últimos años. Dice que en Culiacán la cantidad de balazos que irrumpen la cotidianeidad es equivalente a la suma de claxons de cualquier día de la semana en el DF. Pero sus hijas ya no se asustan, es más, reconocen la proveniencia y la cercanía. Han llegado a azuzar su oído con tal eficacia que son ellas quienes calman al padre. “No te preocupes, ese último provino de tal o cual región de la colonia. No pasará por aquí.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Huelga decir que la pieza se enfrentó en un concurso y ganó gracias al comité evaluador que con valentía y responsabilidad decidieron a favor de la misma y así, enfrentaron sus consecuencias. La primera fue el retiro de la jugosa ayuda económica que La Colección Jumex siempre proporciona a dicha empresa. Le siguieron despidos laborales de los directivos involucrados, amenazas a los equipos que operaban en Ciudad Juárez, Culiacán y otras ciudades, a Margolles misma, de nueva cuenta. La artista siempre viste de negro, anteojos incluidos. Sorprende su sentido del humor, su arrojo al defender sus proyectos. Sin embargo, detrás de esa imagen a la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;underground &lt;/span&gt;se adivina una mujer vulnerable, frágil en su luto permanente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cabe agregar que la obra de Margolles no es necrófila, tampoco amarillista, mucho menos escatológica, ni qué decir moralista. No acusa al narcotráfico como culpable directo. Acusa a la violencia descarnada como recurso principal de ambos bandos. Los especialistas refieren que se habla de la muerte como una posibilidad estética. Yo agregaría que, hoy por hoy, nos guste o no, el arte también es un mecanismo para cobrar conciencia. Quienes presenciaron los días posteriores a la inauguración vieron desfilar a los visitantes multinacionales del pabellón, enojados algunos, incrédulos los más. Muchos de ellos abandonaban las salas arrasados en lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los &lt;span style="font-style:italic;"&gt;highlights &lt;/span&gt;de lo que ha derivado un espectáculo similar al Festival de Cannes fueron, en esta ocasión, los premios que Yoko Ono y John Baldessari recibieron, el estreno de la megacolección de Pinault en el palacio que le costó una fortuna, Bruce Nauman, el simulacro del coleccionista ahogado en una piscina. Sólo encontré una imagen del pabellón mexicano y fue en el NY Times. Es la que aparece al inicio de esta reflexión, resulta escasa pero cobra sentido cuando sabemos que quien trapea el piso puede ser un familiar de las víctimas de esta guerra sin cuartel, llevado por la misma Teresa Margolles a petición suya para abandonar el país de forma definitiva luego de haber visto correr tanta sangre. Cobra sentido cuando nos enteramos que el líquido con el que lo hace es esa misma sangre, la de quienes murieron, casi todos inocentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué otra cosa podríamos hablar?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-8044939078277596959?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/8044939078277596959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=8044939078277596959' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8044939078277596959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8044939078277596959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/06/de-que-otra-cosa-podriamos-hablar.html' title='¿De qué otra cosa podríamos hablar?'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SjmXEYSGfhI/AAAAAAAAAJQ/qGc-PiplCTY/s72-c/28546403.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-3121592673678396390</id><published>2009-06-01T19:51:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T09:57:42.249-07:00</updated><title type='text'>Sueños</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SiST4pTdLgI/AAAAAAAAAJI/kSEWIz2O-JQ/s1600-h/dali_a_los_6_anyos.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 242px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SiST4pTdLgI/AAAAAAAAAJI/kSEWIz2O-JQ/s320/dali_a_los_6_anyos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342557659337666050" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace varias semanas que no dormía tan bien como anoche, prácticamente de corrido. Tuve un sueño sui generis en mis treinta y siete años de existencia. Siempre que el mar aparecía era un sueño que, ineludiblemente, derivaba en pesadilla. Recuerdo muy bien uno que soñé cuando tenía alrededor de dieciséis años: Era alumna de un internado a las orillas de la playa, la tarde comenzaba a oscurecerse. Jugaba el papel de segura observadora al ser considerable la extensión de terreno que me distanciaba de la escena. Me percataba de dos compañeras mías del internado que salían del edificio principal y se sumergían en el agua. Nadaban tranquilas mientras yo divisaba a lo lejos, el nado de un par de ballenas acercarse hacia ellas. Su nado hizo tal movimiento en el agua circundante que las olas crecieron metros y metros en cuestión de segundos. Yo contemplaba la zozobra de mis compañeras, su lucha por salir a tierra firme hasta que, presas de la desesperación, se ahogaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si mal no recuerdo, en una antigua entrada escribí sobre mi relación con el mar en mis sueños. Sucedía algo muy extraño conforme los años pasaban. Más adelante, las olas voraces que arrasaban con poblaciones enteras de bañistas, se acercaban a mí pero jamás me tocaban. Luego, comenzaron por tocarme la punta de los pies, mojarme las piernas, envolverme el cuerpo entero. Me devoraban, eran sueños terribles aunque jamás sucumbí en ellos. Contemplaba cosas desastrosas, todo parecía morir a mi paso menos yo. Hace no mucho soñé que visitaba a mi amiga E. quien vive en Los Cabos. Para librar el trayecto de La Paz a su casa teníamos que sortear un acantilado. Como únicos recursos de salvación, las uñas de nuestras manos y pies y, a nuestras espaldas, el mar más encabritado que nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche soñé que vacacionaba con mis padres en un balneario distinto a cualquier hotel. En el agua transparente nadaban orcas de todos los tamaños, diminutas y enormes, y demás fauna marina entre las que el resto de los huéspedes y yo, buceábamos sin problema. Existía un restaurante justo en medio del mar, raro como suena. No se encontraba en una isleta sino sobre la superficie misma. De hecho, el restaurante carecía de protección alguna, soportaba olas dignas del más experimentado surfista enroscarse sobre los comensales, y nada, tan sólo se hacía un extraño vacío en el que apenas llegaba la brisa de estas olas colosales. La totalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por coincidencia o sincronía, a dos clases de cerrar el semestre, me topé hoy con mi cuadro preferido entre las obras de Dalí. Éste, en el que él mismo se autorretrata siendo una niña capaz de levantar la orilla de la playa como si fuera una hoja. Tal parece que, luego de todos estos años, la pesadilla tornose sueño. Rindiéndose al mar es que se volvió bueno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-3121592673678396390?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/3121592673678396390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=3121592673678396390' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/3121592673678396390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/3121592673678396390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/06/suenos.html' title='Sueños'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SiST4pTdLgI/AAAAAAAAAJI/kSEWIz2O-JQ/s72-c/dali_a_los_6_anyos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-6482346345980816560</id><published>2009-05-26T20:02:00.000-07:00</published><updated>2009-05-26T20:26:43.494-07:00</updated><title type='text'>Hoja en blanco</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/Shytky4QzXI/AAAAAAAAAJA/o-yx7y2HLh0/s1600-h/dreamstime_3961816.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 227px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/Shytky4QzXI/AAAAAAAAAJA/o-yx7y2HLh0/s320/dreamstime_3961816.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340334105799216498" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;A Laura, a Estrella&lt;br /&gt;Al 401&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy accedí a la invitación que me hizo uno de mis alumnos de mi grupo preferido durante este semestre, y mucho me temo que lo seguirá siendo por varios más o, al menos, estará siempre dentro de mi top 5 (hablando de top 10). La propuesta era presenciar sus puestas teatrales para la clase de dirección actoral, materia curricular dentro de la licenciatura de Cine. Los vi a ellos mismos en calidad de actores y directores, interpretar escenas de obras nada menos que de Harold Pinter, Dario Fo y Tennessee Williams. Hace años que no voy al teatro, lo más cercano capaz de abrirme el alma con esa velocidad es el cine. Ahí, en el salón de actos de la universidad, con escenografías austeras, vestuarios y maquillajes improvisados, el alma se me volcó en cuestión de segundos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han habido semestres estériles, yermos casi en su totalidad. En éste, gracias al 401, volví a creer en la enseñanza y su minúsculo o gran poder. Me dio pena haber visto sólo a algunos, pues llevan ejecutando estas escenas hace un par de semanas. Hoy dejé a mis hijos en la puerta del colegio, subí el cerro con L., no me bañé, me fui directo a verlos pues, de lo contrario, no llegaba. Se me pasó el primero, el de las diez y media por una confusión de naturaleza más bien espacial. Luego de que el semestre acabe, cosa que sucederá en dos semanas, extrañaré inmensamente los martes que para mí han sido como sábados desde enero hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer que ultimaba detalles en la clase, en la búsqueda de obras de Jenny Holzer, encontré varias joyas, una de ellas adorna ahora mi &lt;span style="font-style:italic;"&gt;wallpaper&lt;/span&gt;. Recuerdo a la par, la exposición de mi alumno D. y las maravillas que encontró en la red: una gran frase célebre que hablaba de los &lt;span style="font-style:italic;"&gt;wallpapers&lt;/span&gt; como las obras de arte de la gente ordinaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro video de Holzer sobre las ya famosas series &lt;span style="font-style:italic;"&gt;truisms&lt;/span&gt; me reconectó con la realidad. Grandes frases en las que residen sencillas verdades. Aquí, la muestra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/8GbYRaVyl9M&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/8GbYRaVyl9M&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decía, subí el cerro con L. Nos asombraba una cosa. No hay inmovilidad en esta vida, todo es cambio, nada permanece exactamente igual, es sólo cuestión de mirar alrededor, de contemplar la naturaleza. La vida es, de hecho, como la escritura. Un ejercicio denso, inacabable, en el que puedes corregir, aumentar, borrar, o incluso, arrancar la página. Arrancar las hojas es una de las cosas que más duelen en la vida y, sin embargo, algo positivo queda de ello: la posibilidad interminable de empezar desde cero, de nuevo, aún cuando nunca es así puesto que siempre nos llevamos con nosotros lo aprendido. Y la vida, sí, ofrece oportunidades hasta cuando todo se presupone oscuro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un reciente amigo me escribía y cerraba con esta frase de Paul Virilio: “Ahí donde está el peligro crece la salvación.” Por mi parte, recuerdo que: “Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-6482346345980816560?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/6482346345980816560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=6482346345980816560' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6482346345980816560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6482346345980816560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/05/hoja-en-blanco.html' title='Hoja en blanco'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/Shytky4QzXI/AAAAAAAAAJA/o-yx7y2HLh0/s72-c/dreamstime_3961816.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-6820728996673268154</id><published>2009-05-11T20:28:00.000-07:00</published><updated>2009-05-12T08:36:31.199-07:00</updated><title type='text'>El resultado de la influenza</title><content type='html'>&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-44419610d9795a11" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v23.nonxt5.googlevideo.com/videoplayback?id%3D44419610d9795a11%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1329922150%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D1BA793372AD5811601FBFF146F1ECEA4A9955CF0.6AEC29CB0B7CE594FFE9231AB44EE74200C566E1%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D44419610d9795a11%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DjLUBrYW_ZGMl-yeKJUkhbDs6EZo&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v23.nonxt5.googlevideo.com/videoplayback?id%3D44419610d9795a11%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1329922150%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D1BA793372AD5811601FBFF146F1ECEA4A9955CF0.6AEC29CB0B7CE594FFE9231AB44EE74200C566E1%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D44419610d9795a11%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DjLUBrYW_ZGMl-yeKJUkhbDs6EZo&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Los hombres buscarían en aquellos días la muerte, y no la hallarán, y desearán morir, y la muerte huirá de ellos.”&lt;br /&gt;Libro del Apocalipsis según San Juan&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La Semana Santa se repartió entre una singular y citadina semana de vacaciones con largas horas transcurridas en la casa, y una última e intensa semana de niños las veinticuatro horas del día, en la búsqueda de actividades que sirvieran para “matar la mañana”, “matar la tarde”,“matar”, en realidad, el día completo. Siempre me ha llamado la atención esta expresión: ¿Por qué buscar “matar” dicho tiempo cuando tendría que ser a la inversa? No matar sino vivir, en sí, disfrutar lo que está frente a uno, un día que jamás volverá una vez que muera, en su minúscula duración si se le compara con la abrumadora cantidad de días que un ser humano promedio vive ¿Por qué intentar matarlo antes?, ¿cuál es la razón por la que se busca acelerar la de por sí breve vida de un día, similar a la de la mosca que sólo vive para crecer lo suficiente e incubar así, sus microscópicos huevecillos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A manera de paréntesis, siguió una semana que, extrañamente, no recuerdo, al igual que a muchos con los que me he topado les sucedió: amigos, profesores, conocidos y desconocidos que así lo reiteran. De estos últimos, sólo aquellos pocos desconocidos que, durante y después del periodo emergente, alcanzaron a comentar algo relacionado con la influenza detrás de la vitrina de la farmacia y de la coraza de su tapabocas. Extraños personajes de quienes jamás veremos su cara completa. Volver a la vida común y corriente, como para tantos, fue salir de una suerte de limbo bizarro y difuso. Incierto ante todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que duró el disímil toque de queda, jamás usé tapabocas ni para ir al super. Tampoco compré gel antibacterial aunque la influenza y el encierro que conllevó, dejó su huella en otros aspectos aún más profundos de mi vida. Debo confesar que aquel viernes de hace dos semanas en que se prohibieron las clases, por recomendación de un médico fui a parar al Instituto Nacional de Pediatría con mi hijo de nueve años. Ligeramente resfriado, Guido se vio contagiado por la paranoia de los medios masivos y, de pronto, lo colmaron imaginarios dolores musculares, de cabeza y en las articulaciones. El médico que nos atendió ipso facto en el INP luego de una antesala irrisoria, hizo muy bien: me reprendió lo más elegantemente posible. Me explicó los verdaderos síntomas de la influenza, criticó a la prensa, el radio y la televisión por vender un miedo innecesario a la población. Heme allí, en un foco de infección con un niño vulnerable, con bajas defensas, a la espera de recibir cualquier bicho extraño de aquellos que viven preñando &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ad infinitum&lt;/span&gt;, la gélida atmósfera de un hospital. Fin de la paranoia: en mí duró sólo los quince minutos que conformaron el recorrido en automóvil rumbo al hospital y la pequeña espera previa a la consulta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la semana posterior, mis dos hijos se enfermaron: el que seguía con gripe y el otro, del estómago. Fue sí, una especie de encierro sui generis en donde nada parecía funcionar. Llamaba a mis amigos en igualdad de circunstancias: padres con hijos para poder, al menos, compartir el mismo encierro. Y nada, el extraño ángel de la influenza provocó que ninguno de los posibles planes se llevara a cabo: encierro redoblado, mucha paciencia. A veces, la paciencia agotada, la desesperación en su lugar. Y lo de siempre, lo característicamente humano: levantarse después de caer y hacer ese ejercicio cuantas veces fuera necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fortuna, pudimos escapar de las medidas más extremas en aquellos días en que ni &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Blockbuster&lt;/span&gt; abrió sus puertas y vivir parte de nuestro exilio en “La ciudad de la eterna primavera”(aunque cabe aclarar, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Sanborn´s &lt;/span&gt;siempre estuvo abierto al igual que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Wal-Mart&lt;/span&gt;. Extraño fenómeno el de la vida de las corporaciones a prueba de todo. Suceda lo que suceda, no hacen más que volverse aún más ricos de lo que ya son. Me pregunto cuántas personas, presas de la desesperación, compraron películas, videojuegos y revistas en estos lugares. No cabe duda que la influenza fue un golpe de suerte para todos ellos). Ahí nos esperaba una alberca solitaria, un par de vecinos quisquillosos que evitaban nuestro contacto por medio de amplios metros de por medio y otro par de vecinos mucho más relajados que, con su mera presencia, volvieron livianos aquellos días y con quienes estaré eternamente agradecida. La más feliz de todos fue Mina, nuestra perra color grafito, quien dio rienda suelta a sus patas medianas, constreñidas en lo cotidiano por una angosta faja de pasto. Mina corrió, entró a la casa cuantas veces lo deseó, encontró incluso un filete que se marinaba en la terraza de los vecinos y se lo zampó entero, además de todas las sobras de nuestras frugales comidas, dignas de un periodo de cuarentena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras cuatro días, los niños se aburrieron del sol, de la alberca desolada, de la falta de amigos con quienes comparar clavados. Llegamos el lunes por la tarde a México, nos encontramos con que no había películas, librerías ni centros comerciales abiertos para matar nuestra distracción. Pasaron los días, mi hijo menor se quejaba de dolor de oídos, le compré las gotas que el pediatra me recetó. Estaba dormido en el auto cuando Mina subió al asiento y con una de sus patas recientemente estrenadas y fortalecidas, le pisó el oído herido. Me encerré con él en el auto dentro de nuestro garage luego de que logré sacar a Mina. Nuestro breve confinamiento en la camioneta sirvió para que no se escucharan los gritos de dolor de Tomás y el ruido de sus pequeñas manos golpeando las vestiduras y los cristales mientras exclamaba ¡Ya no resisto! ¡Ya no resisto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este fin de semana, los niños se fueron con su padre, y D. y yo regresamos a Cuernavaca a una boda por demás significativa. Nos tocó encierro en el hotel de nuevo: un alimento contaminado envuelto en la turba de emociones derivadas de una era apocalíptica. En la boda, todos los meseros llevaban elegantes tapabocas a juego con sus uniformes. Demasiado tarde cuando busqué la cámara para captarlos perfectamente alineados, pero será una imagen que me acompañará siempre: la del fantasma de la influenza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La boda fue magnífica como pocas. El poema que el novio le compuso a la novia, una música inmejorable acompañada de unos colosos ventiladores montados en la pista para que los bailarines se olvidaran del espeso calor. El recinto invadido de flores y, a un costado del mismo, una pareja de supervivientes saltándose las reglas y bailando cerca de su mesa cuando todavía no se abría la pista. Él sobrevivió al avionazo en el que Mouriño perdiera la vida. Corría por esa zona, luego del estruendo sintió un calor asfixiante, se arrancó la ropa quedando desnudo en medio de la calle, sin shorts ni tenis ni playera de corredor y así, desnudo, llegó al hospital transportado por una ambulancia. El día de la boda bailaba con su hermosa mujer. Guantes cubriéndole las manos, no por la influenza sino por los rezagos de las graves quemaduras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué me dejó la influenza? No lo sé a ciencia cierta, me siento todavía en el limbo, hoy me costó retomar mi vida ordinaria, tuve que repasar con mis alumnos el programa de los futuros días. Algo que lamento fue la falta de contacto. Esta maldita paranoia que nos dejó congelados, el rechazo de las personas a quienes estamos acostumbrados a saludar cálidamente. Fue para mí un shock y espero que aquello se nos olvide muy pronto, que la paranoia sea sustituida por la apretura de los vínculos. “Más nada” –como suelen decir los cubanos–, que en los momentos más álgidos trataba de visualizar generaciones presentes y pasadas, ensombrecidas por los cuatro jinetes del Apocalipsis: los niños que mueren de hambre, o que se quedan huérfanos en la guerra, los prisioneros en campos de concentración, los desplazados y todos aquellos supervivientes que vivieron para contar que, pese a todo, pasó. Llegó un tiempo nuevo, una oportunidad de vivir regalada sólo a unos cuantos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heme aquí de nueva cuenta, sintiéndome como una superviviente, un tanto más extrañamente fortalecida; una nueva maría en paz, distinta a la que existía hace poco más de dos semanas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-6820728996673268154?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=44419610d9795a11&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/6820728996673268154/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=6820728996673268154' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6820728996673268154'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6820728996673268154'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/05/el-resultado-de-la-influenza.html' title='El resultado de la influenza'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-8415097768882277676</id><published>2009-04-18T20:31:00.000-07:00</published><updated>2009-04-23T11:12:16.243-07:00</updated><title type='text'>olvido-recuerdo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SeqdACuSfRI/AAAAAAAAAI4/YwYZxJbuNQE/s1600-h/IMG_1159.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 233px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SeqdACuSfRI/AAAAAAAAAI4/YwYZxJbuNQE/s320/IMG_1159.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326242133375614226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Para Ale de la Puente&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Texto leído en la presentación del proyecto artístico olvido-recuerdo, el día de hoy en Casa Refugio)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de las páginas iniciales del libro que resume el proyecto “olvido-recuerdo”, Ale dice de Robert Stewart: “Son pocas las personas con las que me bastan veinte minutos para darme cuenta que puedo llegar a quererlas y que la relación con ellas podría ser larga.” A mí me pasó lo mismo con Ale cuando la conocí. Nos habíamos visto una o dos veces sin cruzar prácticamente palabra hasta que llegó como invitada añadida a una comida de celebración de mi cumpleaños. Fueron suficientes cinco, diez o quince minutos para quererla para siempre. Y aunque resulte muy cursi comenzar esta presentación así, me tomo la libertad pues este proyecto, probablemente sin una clara intención previa de esta naturaleza, está conformado de eso: de un gran amor por la vida reflejado a través de la visión particular de Ale de la Puente y de Robert Stewart, a mi manera de ver, no sólo hipnotista, herramienta primigenia, el colaborador más cercano, el observador que afecta al observado, sino también cocreador de este proyecto, en donde el arte tan sólo se vuelve el aparato mediador para abordar un sinfín de elementos entre los que destaco algunos, a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría referirme a un par de cosas que considero importantes subrayar. Conocía de manera un tanto superficial la obsesión de Ale por los juegos de palabras. Juegos que, de pronto, se convierten en enrevesados poemas. Ayer, al intentar estructurar un guión de presentación, recordé los juegos de palabras que hiciera Walter Benjamin. Las llamadas “Constelaciones”, que no son más que una geografía, o bien, una topografía del pensamiento humano. Benjamin, aunque pensador o filósofo –como lo queramos llamar, el título siempre le quedará corto–, era también un artista desde mi muy particular punto de vista. Para él era igualmente importante lo que se decía que el espacio que circundaban sus palabras: las proporciones, la arquitectura de la página. Además del sentido de los escritos, existía la necesidad de crear algo para que el ojo lo viera. La correlación espacial entre unos y otros párrafos dispuestos de cierta manera, genera distintas relaciones. Se intuye que, para ciertos textos, como el ensayo que hiciera sobre el escritor y periodista Karl Krauss, Benjamin escribió esta suerte de objetos lingüísticos que recuerdan los caligramas de Apollinaire, bajo el influjo de la mescalina. Cierto o no, no es relevante. Lo realmente relevante es que estas figuras diagramáticas que a veces guardan similaridades con las rosas de los vientos y sus múltiples direcciones cardinales, desfloradas a veces en 16 que, a su vez, se dividen en 32 direcciones, son para Benjamin la detonación del espíritu, la destrucción del lenguaje como hasta entonces había sido abordado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ale intenta esta suerte de juego a partir del siguiente esquema lingüístico, semilla de este proyecto, de donde sólo mencionaré algunas posibilidades de entre las posibles seis combinaciones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aislar el ego / aceptar el tiempo y el espacio / incluir el lenguaje&lt;br /&gt;Aceptar el ego / incluir el tiempo y el espacio / aislar el lenguaje&lt;br /&gt;Incluir el ego / aislar el tiempo y el espacio / aceptar el lenguaje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igual que Benjamin, Ale somete el lenguaje, explota las múltiples capacidades de evocar un sentido al tiempo que lo constriñe. Benjamin hablaba de una relación singular con las palabras muy similar a la que se tiene con un amor platónico: “Cuanto más te acercas a una palabra, más distancia toma de ti. De ahí la necesidad de dedicación, de devoción a ella.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este caso, Ale no decidió ingerir mezcalina mas sí imbuirse en un proceso hipnótico que le llevó varias sesiones en virtud de la premisa “Nuestra ilusión de tiempo es construida dentro del lenguaje mismo. Necesitamos una nueva”. Si la conciencia se vuelve nuestra frontera de relación, habrá que sortearla. Pero ¿qué sucede cuando, avanzado el proceso hipnótico trazado por ambos –Ale y Robert– se pierde el rumbo, aparece el gran fantasma temido por todos: la desorientación? Dice Ale: “En un mundo finito ante nuestros sentidos, la desorientación surge frente a la imposibilidad de explicar una experiencia en términos de nuestro discernir” No hay lenguaje posible, en este punto, capaz de desentrañar lo vivido-no vivido. Y aquí, el “hubiera” surge como conjugación deseada mas imposible: Bien sabemos todos que el hubiera no existe. Ale se pregunta: ¿En qué momento el ser humano pudo expresar “hubiera”? “Hubiera aventado una piedra antes de entrar a la cueva” ¿será en aquel momento prehistórico en que el hombre quiso conjurar por primera vez esa alternativa de pensamiento o de acción? Pasado imperfecto, futuro imperfecto. Dice Ale: “El ‘hubiera’, el pasado imperfecto, tiene su relación con la memoria, en ese tiempo hacemos presente la imposibilidad misma de hacer presente el pasado” ¿Cuántas veces a lo largo de este proyecto, tanto Robert como Ale se preguntaron por el “hubiera”? Y me refiero, concretamente al momento en que, en apariencia, se pierde la brújula. ¿Y si olvidara recordar?, recuérdame recordarte. Hubiera recordado olvidar que recordaría. Olvidaré que recordando habría olvidado aún recordar que olvidaría.” Es en el momento cuando Ale se enfrenta por primera vez a contemplar los registros en video de las sesiones hipnóticas y declara: “dejé de ser yo para ser ella”. Y recordar olvidar lo convierte en un olvidar recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al leer este proyecto, recordé una de las obras de Rebecca Solnit: “A field guide to getting lost”, (Una guía para perderse). ¿Y cuál es el sentido de perder el rumbo en la vida de un ser humano? El sentido radica en recuperar el valor de la vida misma. Dice Solnit: Las cosas que queremos son transformativas y no sabemos o sólo pensamos que sabemos qué hay del otro lado de esa transformación. Amor, sabiduría, gracia, inspiración, ¿cómo hacer para encontrar dichas cosas que estarán al alcance, de cierta manera, al extender los límites de uno mismo dentro del territorio desconocido –la terra incognita– para devenir y convertirse en una mejor persona? Solnit encuentra que es en el trabajo del artista donde existe la posibilidad de abrir puertas para lograrlo. En la ciencia también: Robert Oppenheimer, el físico que dirigió el Proyecto Manhattan señaló, “la vida siempre está al margen del misterio, la frontera de lo desconocido”. Ciertos artistas y científicos transforman lo desconocido en lo conocido, arrastrándose hacia los confines de las profundidades como pescadores, siendo capaces de sacarnos de ese oscuro y abrupto océano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solnit recuerda, asimismo, lo que es “perderse” para Walter Benjamin. “Perderse, una rendición voluptuosa, perdido en tus brazos, perdido en el mundo, totalmente inmerso en lo que está presente de tal forma que el derredor se desvanece. En los términos de Benjamin, estar perdido es estar completamente presente, y estar completamente presente es ser capaz de ser en medio de la incertidumbre y el misterio.&lt;br /&gt;Perderse nos remite a la posibilidad de explorar. Solnit repara en las deambulaciones infantiles como la primera posibilidad de desarrollar confianza en uno mismo; un sentido de dirección al tiempo que de aventura e imaginación. La voluntad de explorar y sentirse un poco perdido para luego encontrar el regreso o la salida. Solnit se pregunta sobre lo que le depara a esta nueva generación infantil que vive una especie de arresto domiciliario, pues ¿en dónde obtendrá la oportunidad de adiestrar este potencial humano, inherente en nosotros desde el tiempo de las cavernas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ale, una niña irredenta, sabe bien lo que Solnit afirma puesto que lo vivió. Finalmente la clave para la supervivencia es saber, de alguna manera, que estamos perdidos. La cuestión radicará en cómo decidamos perdernos ya que no haberse perdido implica no haber vivido. No saber perderse te lleva no a la conservación sino a la destrucción. Y en algún lugar de la terra incognita, descansa una vida de descubrimientos. Como Solnit afirma y como Ale comprueba en este proyecto, “Perderse es el principio de encontrar el propio camino o encontrar un camino análogo en virtud de las múltiples posibilidades  que hay de estar perdido.” Hasta no haber perdido el mundo es que nos encontramos a nosotros y nos damos cuenta de la infinita extensión de nuestras relaciones. Solnit recuerda un pasaje de Virginia Woolf: “Por ahora no necesita pensar en nadie. Puede ser ella por ella misma. Y desde entonces, es que ella siente la necesidad de pensar; o más bien, ni siquiera de pensar sino de estar en silencio; de estar sola. En ciertos textos de Virginia Woolf, se emprende la aventura del viajero a la búsqueda, conquista o recuperación de sí mismo, la Itaca de Kavafis, sólo que en este caso, el viaje no es geográfico sino metafórico. Comienza y termina aquí, en solitario, al sacudir los grilletes, liberándonos así de los mismos. Perder el control. El arte de perderlo no radica precisamente en olvidar sino en dejar ir. Y cuando todo lo demás se ha ido, se puede ser rico dentro de la pérdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solnit divide esta guía en capítulos, de los cuales, cuatro se llaman “El azul de la distancia”: el color de los límites y las profundidades, presentes en el cielo y en el océano: agua, cielo, melancolía, la distancia hacia el horizonte, la belleza del mundo, las páginas en las que Ale pierde el control y se deja ir.  El color donde no estamos. Y, asimismo, recuerda las aventuras de Cabeza de Vaca que se perdió, forjando un mundo propio y recuperándose a sí mismo. Recuerda también el International Klein Blue patentado por Yves Klein con el que pinta en 1957 un mundo sin divisiones entre países, sin tierras ni océanos aparentes, una terra incognita inconquistable y, a la vez, un acto feroz de misticismo en el que Klein nos recuerda la pérdida de objetualidad de la obra de arte misma como también lo hace Tony Smith en los cincuenta y Ale de la Puente ahora: la experiencia como obra de arte, ese punto inmaterial, Zen, azul al que Klein invocó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para finalizar, en uno de los apartados del proyecto, se incluyen los intercambios vía e-mail entre Luis Felipe Ortega y Ale. Luis Felipe le pregunta: “A propósito de la gravedad ¿Qué hacemos para restarle peso a las cosas? ¿Cómo podríamos hacerlas ligeras? Pienso en la escala, pienso en hojas blancas que se comunican por el trazo de un lápiz.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La realidad en su gravedad tan plana, tan tensa de gravedad…buscar nuevos horizontes ligeros…donde lo ligero no implica la carencia de importancia ni la carencia en sí misma, sino aquel estado ligero donde lo “grave”, la gravedad, tan sólo se entiende porque en algún momento habrá dejado de existir…Es ahí, ese momento y ese espacio donde la posibilidad del entender se transforma en el sentir.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gravedad me recordó a Simone Weil, la mística que murió de hambre, se sacrificó y sufrió por todos los sufrimientos del mundo y combatió todas las injusticias de la Tierra en carne propia. Una secuela lógica aunque difícil de entender, de transmutar su amor a la belleza del mundo. ¿Qué dice y, a la vez, recomienda Simone Weil? Todos los movimientos naturales del alma se rigen por leyes análogas a las de la gravedad física. La única excepción la constituye la gracia. Ella confía en lo que llama “una actitud suplicante”: “Necesariamente debo dirigirme hacia algo que no sea yo misma, puesto que de lo que se trata es de liberarse a uno mismo. Aceptar el vacío. No ejercer todo el poder de que se dispone es soportar el vacío. Lo de aceptar un vacío en sí mismo es sobrenatural ¿dónde hallar la energía para un acto de contrapartida? La energía ha de venir de otra parte. Y sin embargo, primero ha de producirse un desgarro, algo de índole desesperada; primero ha de producirse un vacío. Desear en vacío, desear sin anhelo. Separar nuestro deseo de todos los bienes, y esperar. La experiencia enseña que dicha espera es fructífera. Se adquiere entonces el bien absoluto.” O como señala Ale: “El dolor es. Se puede vivir en el tiempo o en el espacio. Si se vive en el tiempo habrá que esperar a que el tiempo fluya. Si se vive en el espacio, habrá que moverse de ahí. El dolor es. El sufrimiento es su prolongación, por gusto.  Volviendo a Weil: Un vacío que está más lleno que todos los llenos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proyecto fraguado por Robert y Ale, además de ser la historia de una relación, termina por ser el producto del amor. Para quienes eso despierte su curiosidad, tendrán sólo que leerlo. Desearán ser hipnotizados por Robert, ver las hojas de los árboles más verdes, escuchar la música inscrita en su movimiento al ritmo del viento. Se darán cuenta de la radical diferencia que existe entre amar y ser amado y terminarán por coincidir con estos dos autores: bien vale la pena tratar de llegar a tener una semana como la de Ale en la que amaba todo y a todos, mas por trabajo propio, por decisión propia.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Simone Weil dice: “Sólo la privación hace que sienta la necesidad. Un único remedio para ello: una clorofila que permitiera alimentarse de luz.” Y nos recuerda: “No hay más que un defecto: carecer de la facultad de alimentarse de luz.” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Tlalpan, 18 de abril, 2009.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-8415097768882277676?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/8415097768882277676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=8415097768882277676' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8415097768882277676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8415097768882277676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/04/olvido-recuerdo.html' title='olvido-recuerdo'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SeqdACuSfRI/AAAAAAAAAI4/YwYZxJbuNQE/s72-c/IMG_1159.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-7006978987650070984</id><published>2009-03-06T15:03:00.000-08:00</published><updated>2009-03-06T15:26:30.496-08:00</updated><title type='text'>Justicia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SbGxFIAdSHI/AAAAAAAAAIw/edhUcQjYi0c/s1600-h/227135~XII-The-Hanged-Man-seven-tarot-cards-from-different-packs-Posters.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SbGxFIAdSHI/AAAAAAAAAIw/edhUcQjYi0c/s320/227135~XII-The-Hanged-Man-seven-tarot-cards-from-different-packs-Posters.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310220137253390450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;1.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lunes fui a una sucursal bancaria del otro lado de la ciudad para recoger los documentos que finiquitaban el pago de un préstamo a tres años. Llegué con la ejecutiva bancaria a las 8:30 a.m. quien me dijo que desde el 2006, año en que solicité el préstamo, se dejaron de extender pagarés a los deudores. La deuda estaba liquidada. Lo único que me dio en garantía fue una impresión de la pantalla donde se lee “Cuenta cancelada”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para obtener dicho préstamo, tuve también que comprometerme a pagar un seguro de vida durante este lapso. Le expresé a la ejecutiva mi interés en revocarlo. Ella me turnó a la línea del banco encargada de promover estos productos para dar cuenta de mi cancelación. Tras varios minutos de espera, en los que escuchaba la monótona grabación “Todos nuestros ejecutivos se encuentran ocupados, espere un momento por favor”, me responde una voz femenina que me pide unas claves al tiempo que indaga la razón por la que deseo rescindir el servicio. Le explico lo ya referido. Un extraño proceso de convencimiento se despliega al hablarme de las bondades del seguro por tan sólo una cantidad mensual irrisoria si se la compara con sus beneficios. A punto estaba de desistir de mi empresa cuando la voz femenina me dice que, en virtud de haber saldado la cuenta de forma oportuna durante más de dos años –en realidad, el banco la descontaba a la par del préstamo, sin preguntarme si me parecía o no–, me he hecho sujeto de una nueva cláusula: la del suicidio. Eso quiere decir que si decido atentar contra mi vida y tengo éxito, el seguro ampararía a mis beneficiarios con una cantidad fija depositada a lo largo de treinta meses. Decliné la oferta, sin lugar a dudas, aunque en el inter recorrí distintas formas accidentales y no-accidentales de morir, hospitales, ambulancias, paramédicos, médicos forenses y velatorios. Me sentí de pronto tan vulnerable. En mi código de barras no aparecían las leyendas “irrompible” o “inoxidable”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el sitio donde suelo correr, una loca se aparece por lo menos una vez a la semana. Esta loca es, como muchos de los locos que merodean las calles y otros espacios públicos, una loca bastante cuerda. Se viste de manera estrafalaria –mallas de colores debajo de medias negras de red, prendas fosforescentes e incombinables– y mientras se ejercita, despotrica en contra del mundo. Vocifera hacia su público que a veces la escucha y otras la ignora. Critica a los &lt;span style="font-style:italic;"&gt;güeritos y güeritas alzados&lt;/span&gt;, a los que manejan Hummers y a las que tienen casa en el Pedregal o en Las Lomas; a los "licenciados", como ella los nombra de forma sardónica, y a los políticos. Hay días en que la loca amanece más enojada que de costumbre. Grita más fuerte para que todos la escuchen, hace aspavientos con los brazos. Una mañana, mientras hacía mis ejercicios de estiramiento a su lado, susurró en mi oreja izquierda: “Me cagan las ñoras”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La loca se ha vuelto un personaje reconocible de la pista de trote. Uno a quien la mayor parte evade mientras otros tantos se burlan de ella. Una loca que es chocante para todos aquellos que se reconocen en sus supuestas calumnias. Escucho a la loca que se ha vuelto el eco de lo que pasa por nuestra mente. Digo que es bastante cuerda pues sólo se deben tener dos dedos de frente para entender que el discurso de quien es considerada una desequilibrada, habla de la injusticia, la corrupción, la maldad, la superficialidad y nuestra indiferencia colectiva ante ello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos dos veces por semana, abandono la pista y subo al cerro. Dejo atrás el ruido externo y me conecto con el propio. Mi acto de transmutación es transpirarlo en las subidas cuyo horizonte no se vislumbra, en las que las pisadas me fallan y el movimiento de la cadera se vuelve más lento. Es, generalmente, el momento en el que exorcizo mis demonios, cuando recuerdo los acuerdos contractuales y los tácitos, aquellos que ya expiraron, otros cuya fecha de caducidad desconozco, si su fin está a la vuelta de la siguiente curva o me acompañarán hasta el día en que deje de existir; los que deseo que permanezcan, los que no están bajo mi control. No tengo las agallas de la loca para acompañarla en su denuncia. Tampoco creo que tendré jamás las agallas para hacer uso de la cláusula que mencionó la voz femenina por el teléfono. Por suerte, las cosas tampoco han estado así de oscuras. Yo sólo corro la mayoría de los días. Cada que la vida no irrumpe con lo impredecible, subo al cerro o doy vueltas al circuito lo más rápido que me es posible. Esa se ha vuelto mi propia suerte de catarsis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la medianoche del martes sonó el teléfono. Era mi hermano menor desde el hospital para avisarme que habían llevado a mi madre luego de dos días de malestares intermitentes. A las dos horas llama mi otro hermano para avisarme que mi madre ingresaría al quirófano al amanecer del miércoles. Los médicos tan sólo alcanzaban a decir que se trataba de un cuadro delicado dada su edad; una apendicitis que ya podría haberse tornado en peritonitis o en una implosión de un divertículo intestinal. Duermo mal en la noche que se suponía estaba destinada para recuperarme de las dos noches anteriores en las que tampoco pude dormir. La mañana me sorprendió insomne. Dejé a los niños en el colegio. En el camino al hospital recordé mi extraña cita bancaria. Para cancelar el seguro de vida, me pedían una serie de respuestas clave como mi fecha de nacimiento, la dirección a la que llegaba mi cuenta, el nombre de mis beneficiarios. En esta última, tardé en responder. Reflexioné en voz alta mientras la voz femenina me escuchaba del otro lado. Descarté la posibilidad de que aparecieran mis hijos como los acreedores al ser menores de edad. Mencioné el nombre de su padre. La voz femenina me respondió que no, que hiciera memoria. Pronuncié entonces el nombre de mi madre y así, pude cancelar el contrato. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miro ahora, rendida en su cama ortopédica, con mil años encima. Acaricio su blanda mano y contemplo en sus pliegues, las primeras pecas que anuncian la vejez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PS: Hubo un día en que la loca amaneció iluminada. Extrañamente, vestía de negro. Se colgó de un barrote y permaneció cual chango con la cabeza vuelta hacia el piso. Conversaba con Dios murmurando casi en silencio. Le preguntaba sí, sobre la injusticia, sobre el hambre, sobre el afán de respuestas no concedidas, pero lo hacía de una manera distinta, intentando apaciguar el ruido interno para reconocer al menos un eco. También le recordaba y le agradecía a Dios, lo mucho que la quería, lo feliz que se sentía cuando, como en aquel día, los rayos del sol la alcanzaban.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-7006978987650070984?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/7006978987650070984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=7006978987650070984' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7006978987650070984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7006978987650070984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/03/justicia.html' title='Justicia'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SbGxFIAdSHI/AAAAAAAAAIw/edhUcQjYi0c/s72-c/227135~XII-The-Hanged-Man-seven-tarot-cards-from-different-packs-Posters.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-6989855411541101825</id><published>2009-03-01T10:33:00.000-08:00</published><updated>2009-03-01T20:11:03.365-08:00</updated><title type='text'>Las palabras de Stefan</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SarVDFlbInI/AAAAAAAAAIg/NQ4T-FAqqYg/s1600-h/IMG_0807.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SarVDFlbInI/AAAAAAAAAIg/NQ4T-FAqqYg/s320/IMG_0807.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5308289359825019506" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta pequeña historia tuvo su inicio el día de mi último cumpleaños. Sin embargo, deriva de otra leída, admirada y añorada por mí y por otros. Entre otros grandes regalos que D. me hizo el pasado veintitrés de noviembre, encabeza la lista el archivo de Walter Benjamin. No voy a extenderme para hablar de lo que muchos ya conocen. Tampoco mencionaré sus textos capitales ni haré una apología sobre ellos. Sostengo este libro entre mis manos hace poco más de tres meses cada vez que esta vertiginosa vida lo permite y, cada vez que lo abro también, reitero las bases de esta fascinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Benjamin, como todos los grandes pensadores, era un hombre seducido por cada manifestación de la vida atisbada en los eventos y objetos más triviales. De ellos, era capaz de desplegar su sentido de trascendencia por recóndito que se antojara. Apto como sólo pocos para lograr desatar reflexiones filosóficas a partir de un juguete ruso de fabricación artesanal o de una caminata cotidiana por una de las calles aledañas a su domicilio. Los diagramas que bosquejaba en cualquier pedazo de papel revelan el zigzagueo de sus pensamientos, las ramificaciones y los conjuntos que devienen, a veces, de enunciar una solitaria palabra --dicho sea de paso, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Constelaciones&lt;/span&gt; se titula el capítulo dedicado a reflejar sus formas gráficas de pensamiento. Las notas que sobre las notas hace Benjamin, se vuelven escritura nimiada, críptica, al punto de ser casi indescifrables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro de los capítulos del libro muestra el particular encanto que Benjamin experimentaba ante las construcciones linguísticas de su hijo Stefan. Benjamin hizo un registro escrito desde sus primeros balbuceos coherentes. Leerlos es presenciar tanto la evolución del pensamiento infantil como la del propio ser humano; es adentrarse en un juego que despierta la memoria de las escasas células madre que llevamos más que atadas al cuerpo, esas que se resisten a morir y que nos acompañan desde nuestro grito primigenio volcado entre las cuatro paredes de un cuarto de hospital, la presencia de un doctor o una partera, algunos asistentes y nuestra madre --a veces, nuestro padre--como sus únicos testigos. En dichas notas, Benjamin distingue las pequeñas grandes apreciaciones, de elucubraciones cada vez más complejas que Stefan hace conforme crece. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esta serie de notas, Benjamin las llamó &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Opinions et Pensées&lt;/span&gt;. Cito a continuación, las referencias del propio compilador:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Benjamin's reference to his son´s "opinions et pensées", as if he were a famous and celebrated person, is not with irony --it appears to be a parodic quotation of book titles such as, for example, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Lessing's Thought and Opinions, Michel de Montaigne's Thought and Opinions on All Manner of Things, Vie, Opinions et pensées de Lazare Camot, l'organisateur de la victoire or Opinions, pensées, maxims extraites des ouvrages de Louis-Napoleón Bonaparte.&lt;/span&gt; But Benjamin does not use "opinions et pensées" simply ironically. The notes on Stefan do not merely detail light-hearted nonsense, linguistic curiosities, and playful oddities. Irrespective of all the amusement that this words must have provided for the father, Benjamin was serious (...) Stefan´s expressions were for him the speaking proof of the child´s world picture, thought and knowledge.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cito también algunas de las frases enunciadas por el propio Stefan cuando niño, rescatadas por su padre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Fiffty Maks a crown (Price description, bound up with the idea of being "expensive")&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thirteen (price description, tied up with the idea --not expensive)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;When Dora told him a story about a little mimi (or small children) and said: "Then they went into a garden and there were lots of Berli podots and then they were very happy," Stefan says: "Not, only a little."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;We were away from the house --this was after several days in which I had pressed very strongly for peace in the apartment because of some work I was doing --he is alone in the kitchen with Grete. He says: "Grete be very quiet. He must do his work now. Very quiet." With that he ascends the dark staircase, opens both doors and goes into his dark room. When Grete comes after him some time later, she sees him standing quiet still in the darkness. He says: "Grete do not disturb him. He really has to work."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;To children, who are in a strange garden calling for "mommy," he says, while he is with her mother: "But children what are you thinking, Steffe is still with a mommy."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In the strongly yellow light that accompanies storms the sun's rays reflected on the path. Stefan said: the sun has painted the ground.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;When I went into the room to insist that he be quiet, he says loudly, after I left again: "The bird there (or: the bear) always comes in the room. The bird should not come in there. It is my room. The room will be spoilt. The whole room spoilt. I also shouldn't be disturbd, I have work too." &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dora: Do you not like Aunt Mia (the kindergarten teacher) at all. But she is so good.  Why do you not like her? Stefan: I don't like her, because I don't like going to kindergarten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He called condensed milk "white jam."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Potatoes" [&lt;span style="font-style:italic;"&gt;kartoffel&lt;/span&gt;] he calls his own little bones [&lt;span style="font-style:italic;"&gt;knöchel&lt;/span&gt;] and offered them up to be eaten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Is there much enough snow?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stefan entered a room while Dora was crying. He saw tears on her face. He says: "It's raining here in the room --the little angels must have poured out water up above, to make it rain in the room."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mumm, what have I got in my foot? "Flesh and bones" How do the bones get into my foot? "They grew there" And I ate the flesh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mummy, tell me a story." Oh, but I don't feel like it right now. "Oh go on, tell one, I feel like it." Well then, you tell one? "No--but--there--I have just thrown the feeling into your mouth--now you tell it."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"You flies don't bite people. People are not there for biting. They are there for living but not for biting."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He comes up from the garden, rings the bell, but has to wait for quite a long time. When Dora then open the door, he says: "Yes yes that what is like with stupid people. Yes yes that's what it is like with stupid people. First they are good and then they don´t open the door."&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Más de una vez me he preguntado con D. qué habría sido de Benjamin si hubiera podido franquear con vida la frontera en Portbou, ¿qué otras obras hubiera escrito? Las imágenes mentales que uno se hace respecto a su muerte son arrebatadoras, dramáticas. No sé qué tan ficticias, exageradas o artificiales son las que mi mente construye en torno a ese triste suceso. Yo, al menos, imagino esa maleta llena de los legajos que Benjamin guardó con el mayor de los celos durante su tortuoso recorrido por los Montes Pirineos repletos de nieve, arribar a Portbou rumbo a lo que se suponía su liberación final y volar la alambrada (un producto ficticio más que mi mente también construye, no lo sé), para ir a parar a manos de otro hombre que pudo, a su vez, entregarlo a otro hombre y así sucesivamente, formando la intrincada red que contribuyó a preservar su pensamiento y que hoy nos llega en bellos libros de pasta dura (y aquí, recuerdo una reciente confesión que bien puede ser un homenaje póstumo para Benjamin. P. me platicaba que existía un personaje en la Facultad de Filosofía y Letras encargado de fotocopiar y empastar con la mayor delicadeza posible, la reciente traducción al español de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Das Passagen-Werk&lt;/span&gt; por Akal y, permitir así, que sus estudiantes-admiradores pudieran acceder a una versión acorde con el tamaño de sus bolsillos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leí el capítulo &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Opinions et Pensées&lt;/span&gt; y otra dimensión más de Benjamin me fue ofrecida. Más que la del padre, la del hombre enamorado de la vida y sus misterios. No sé si a quienes lean esto les gusten o no los niños. Una vez que logro abatir el estrés, el cansancio, la casi permanente falta de tiempo, las urgencias y las necesidades, el futuro apremiante, soy capaz de poner en práctica eso: mirarlos a los ojos, entrar en su propio misterio, comenzar a jugar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustan los niños pero más me gustan los hombres que los admiran. Los que son capaces de volverse, a su vez, niños con ellos; de entablar una conversación que abre puertas al universo. Hace unos días, a punto de acostar a los míos, me extasié al contemplar la siguiente escena: Guido y Tomás deleitados, alucinados con D., quien les había construido una historia sobre la vida reciente de nuestro gato; una historia que resultaba ser un símil de la vida escolar de los humanos sólo que traducida en las miniaventuras felinas de Joe. Guido y Tomás entraron de lleno al juego, inventaron más aventuras que luego eran completadas por otras ocurrencias que D. añadía sin cesar. El juego duró varios días, cada vez que Guido y Tomás lo traían, de nuevo, a su infantil memoria. Fue, para mí, de los momentos más felices de mi reciente vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-6989855411541101825?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/6989855411541101825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=6989855411541101825' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6989855411541101825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6989855411541101825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/03/las-palabras-de-stefan.html' title='Las palabras de Stefan'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SarVDFlbInI/AAAAAAAAAIg/NQ4T-FAqqYg/s72-c/IMG_0807.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-1635280366976165787</id><published>2009-02-22T09:20:00.000-08:00</published><updated>2009-02-22T19:46:48.768-08:00</updated><title type='text'>Tábula rasa</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SaGL1466hlI/AAAAAAAAAIY/bujoVMnHkrI/s1600-h/Ventura.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 294px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SaGL1466hlI/AAAAAAAAAIY/bujoVMnHkrI/s320/Ventura.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5305675593947973202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En recientes fechas y a raíz de la polémica inauguración del MUAC, se ha desatado un embate que pretende ser, ante todo, intelectual, pero que tan sólo refleja la pobreza cultural de nuestra sociedad. Más allá de la discusión tras bambalinas en los pasillos del resto de los museos que la UNAM cobija y que vieron en este nuevo proyecto el desahucio presupuestal que bien podría haber sido repartido entre el Chopo, la Casa del Lago, Universum, el Museo de la Luz y otros; más allá de la mordaz aunque siempre endeble crítica de un sector que se dice "especializado" y que no es más que la rapiña periodística de medios masivos que detentan su "carácter crítico" y que vieron en los números financieros y patrocinios detrás del proyecto museal un juego añejo, molesto y siempre efectivo en aquellos que gozan al leer cifras y poderes comprometidos para con la que se precia de ser nuestra máxima casa de estudios; más allá de si el espíritu creativo de Teodoro González de León se ha visto disminuido, si copió o no la carcaza de un museo japonés, si el bestial edificio rompe de manera abrupta, o bien, se inscribe dentro del modelo arquitectónico proyectado y armado por Pani, del Moral, O´Gorman y García Ramos, entre otros (y a todos los puntos anteriores, habría que sumar esta cruda guerra subterránea que el poder neoliberal mantiene con la UNAM hace varias décadas), yo festejo la articulación de semejante proyecto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me precio todavía de no perder la fe cuando una universidad, con los problemas bestiales que todos conocemos, es capaz de erigir, bajo la dirección de una mujer por demás experimentada en la historia museística y de la gestión cultural reciente en México, un museo que, además de ser escandalosamente contemporáneo es, además, universitario. Si la UNAM, representada por De la Fuente, gestor del proyecto en sus inicios de la mano de Graciela de la Torre, debió de emprender la estrategia de manera distinta, podría ser el tema de otra entrada. Lo único que acotaré al respecto es que sólo alguien como De la Torre podría haber sido capaz de procurar los fondos necesarios dentro de los intrincados estatutos legales de la UNAM en un tiempo que, aunque fue numerosas veces postergado, se antoja milagroso. Y aquí, recuerdo el número de años que el departamento legal se tardó en revisar un acuerdo celebrado con Hewlett Packard tan sólo para insertar un equipo abierto al público en Universum, patrocinado por la anterior firma: más de ocho años para dos metros cuadrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Independientemente de las aristas ya citadas, este amplio sector de detractores obtuvo en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cantos Cívicos&lt;/span&gt;, la pieza de Miguel Ventura, la cereza del pastel. Una pieza que, en mi muy particular punto de vista, no destaca dentro del promontorio actual de obras provocadoras de las buenas conciencias -coincido con una opinión reciente al respecto: "esta pieza no es más que una versión &lt;span style="font-style:italic;"&gt;extra light &lt;/span&gt;de cualquiera de las obras de Thomas Hirschhorn"-; una pieza que, para quienes conocen la obra de Ventura, tan sólo se suma al común de las obras creadas por él mismo, iconográfica, formal y discursivamente hablando. El día que asistí a conocerla, me pareció interesante, puedo decir que hasta me divirtió, pero no me percaté de las omisiones que tanto han servido a los detractores y que se relacionan con el Holocausto judío o ciertas prácticas antisemitas; tampoco sentí resquemor en quienes como yo, se sumaban a explorar las entrañas de este laberinto multiforme. (Salí devastada, eso sí, de la pieza de Hirschhorn en el Museo Tamayo, al tiempo que me pareció inmejorable por su resolución. La sensación y las reflexiones que de esa experiencia se desprendieron, duraron los mismos días -más de cuatro, al menos- que lo que me duró el trauma luego de ver el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;remake&lt;/span&gt; norteamericano de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Funny Games&lt;/span&gt; de Michael Haneke en una pequeña sala de cine habilitada para la prensa). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora tan sólo elucubro lo que estos supuestos intelectuales y "periodistas especializados" opinarán del pabellón mexicano y la obra de Teresa Margolles en la futura edición de la Bienal de Venecia. Pero no, supongo que muchos de ellos ni la conocen como tampoco saben del antaño colectivo SEMEFO al que la artista pertenecía. Ellos que se precian de saber tanto de letras y artes contemporáneas como de política -y me refiero concretamente a las desafortunadas plumas de Enrique Krauze, Soledad Loaeza, Leo Zuckerman, Isabel Turrent y otros supuestos periodistas de mucha menor ralea que ni vale la pena mencionar-, en su vida habían oído mencionar el nombre "Miguel Ventura" durante sus comidas de negocios, en sus escritorios, en sus juntas de redacción. El nombre de un artista con una amplia, amplísima trayectoria dentro del arte contemporáneo no sólo a nivel nacional, con un estilo por demás fácil de identificar y una retórica presente tanto en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cantos cívicos&lt;/span&gt; como en el corpus general de su obra, misma que plantea sus inquietudes particulares respecto a los estereotipos de la cultura global y las parodias que de ellos hace, como también de la hegemonía social tradicional de este lado del mundo; hegemonía que se disuelve por segundos pero cuyo disfraz delira aún y se vuelve fácilmente identificable en eventos católicos en torno a los más altos valores familiares, organizados por los altos jerarcas de la iglesia e inaugurados por el más alto jerarca del estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a la Bienal de Venecia. Difícilmente creo que Krauze o Loaeza o Turrent destinarán, de menos, un párrafo para desarmar lo que muchos consideran feo, vago, insidioso. Algo que está tan lejos del culto al arte dieciochesco (decir decimonónico sería muy &lt;span style="font-style:italic;"&gt;avant-garde&lt;/span&gt; para ellos) tan lleno de virtuosismo y artificio: el mismo artificio que enmarca sus vidas en una burbuja que es, por supuesto, ajena a las muertas de Juárez, los vendedores ambulantes y los campesinos muertos de hambre al interior del país. Ellos quisieran ver en el Centro Histórico, el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;downtown&lt;/span&gt; a la Manhattan que Slim nos prepara hace años, cuanto antes. El subempleo y la explotación son cuestiones menores pues, como a Calderón, no les imputa responsabilidad social ni cívica alguna. Con que se viera limpio ya estarían felices, sus buenas conciencias descansarían. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué les afectó tanto la obra de Ventura? Porque ellos sí nos recuerdan el Holocausto en sus textos pero no levantan su indignación ante el genocidio palestino. Representan a los descendientes que, pese a ser los sobrevivientes de un momento histórico deplorable, padecen de amnesia histórica y ahora ostentan altos cargos en las empresas e instituciones que día con día, nos hacen más pobres y más ignorantes. Forman parte de la desgraciada camarilla encargada de desviar los ojos y oídos de una sociedad por demás apática y réproba a discusiones que, a mi gusto, no tienen la mayor trascendencia y se alejan de los problemas reales por los que habría que tomar partido aquí, frente a nuestras narices. Bien dice Ventura: "Mientras en Copenhague o en Estocolmo se hacen exposiciones minimalistas maravillosas, en Irak están cortando cabezas. Eso es perversión, yo no." Dicha camarilla todavía pretende orientar, con sus probadas medidas patriarcales, a los directivos del MUAC respecto a si la pieza genera lagunas históricas en quienes la vean y desconozcan los episodios de la historia mundial a los que "Cantos cívicos" hace referencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para finalizar, me sorprendió, por fortuna, que Teresa del Conde hablara en términos muy claros, sin la pasión trasnochada de los ya citados, sobre la pieza de Ventura mientras que Raquel Tibol nos vuelve a comprobar que es una de las mejores críticas... del Muralismo Mexicano. Lo que es deleznable es esta campaña en contra de las múltiples facetas del arte contemporáneo por feo, por contestatario. En una carta que envié hace algunos meses al suplemento cultural del periódico &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Milenio&lt;/span&gt;, hacía ver mi preocupación respecto a la clase de periodistas que opinan a destajo y que luego son leídos por el posible público de esos museos. La carta, por supuesto, jamás fue publicada, como tampoco lo fueron todos los comentarios bien pensados que muchos enviaron al blog de la redacción de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Letras Libres&lt;/span&gt; en contra de Krauze y sus huestes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cabe más que recordar a Maquiavelo, a Montesquieu, a muchos otros que, de seguro, son sus autores capitales, están en su buró para ser consultados como suerte de oráculos. Puede ser que no nos demos cuenta pero se trata de un desmantelamiento procaz, premeditado, constante y certero de todo aquello que no cabe dentro de una "buena sociedad". Y, sin embargo, el escándalo ocurre ante una pieza que no llamaría menor pero sí común. Y he ahí lo triste: somos una sociedad que no alcanza siquiera a articular una crítica de altura, nos seguimos rompiendo las vestiduras por nada; seguimos siendo aquella que, hace más de una década, irrumpía en el MAM para boicotear la inauguración de una exposición compuesta por Vírgenes de Guadalupe con rostros en forma de balones de futbol.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-1635280366976165787?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/1635280366976165787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=1635280366976165787' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/1635280366976165787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/1635280366976165787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/02/tabula-rasa.html' title='Tábula rasa'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SaGL1466hlI/AAAAAAAAAIY/bujoVMnHkrI/s72-c/Ventura.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-4036874856301466065</id><published>2009-02-13T09:48:00.001-08:00</published><updated>2009-02-13T10:12:34.765-08:00</updated><title type='text'>Tomás de las Maravillas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SZWzOUP7q3I/AAAAAAAAAIQ/ChK3CWojTGM/s1600-h/Monkeys.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SZWzOUP7q3I/AAAAAAAAAIQ/ChK3CWojTGM/s320/Monkeys.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302341194833701746" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Franky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer mientras manejaba me acordé del siguiente escrito, el cual escribí hace poco más de tres años. En aquel entonces, la vida me vapuleaba, eso sentía yo hasta que pude quedarme en silencio y escuchar que, detrás del miedo, se encontraba la gran oportunidad de ser quien yo quería ser. Ayer también, alguien me lo volvió a recordar y por eso le dedico el siguiente relato escrito hace poco más de tres años desde el corazón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias F.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;TOMÁS DE LAS MARAVILLAS&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; El embarazo trajo alas a la cabeza de mi madre. Cuando llevaba 7 meses de ingravidez con mi hermano mayor, mi abuela materna la llevó un domingo a encomendar el fruto de su vientre a la mismísima Basílica de Guadalupe. Mi madre, presa del fervor multitudinario, el olor a incienso y la comezón en el vientre turgente, con todo y que no se consideraba a sí misma, originalmente guadalupana, contectóse a la madre de todos los mexicanos y repitió una vez más el rito nacional por medio del cual unió a mi hermano con todas las generaciones predecesoras, atascadas de hombres y mujeres felices y tristes, mártires y cínicos, sufridores, tequileros, sumisos, libertinos, mariachis y culpígenos mexicanos. En resumen, prometió que si mi hermano nacía con bien, llevaría su nombre. Fue así como mi hermano mayor fue sumergido en la pila bautismal, con el nombre de Guido Guadalupe. Hasta ese momento, mis padres no habían reparado en que el primer nombre de origen teutón, significaba ¨líder¨. Lo encontraron meses después de desvelos, embelesos, pañales y arrullos interminables, en un diccionario de nombres propios. Fue así como a mi padre se le ocurrió también inaugurar el discurso bautismal de su primer hijo, de pie, frente a todos los invitados a la celebración, con la frase categórica: Guido, de quien algún día deseamos se convierta en un líder…un guerrero del amor. Cosa extraña: ¿casualidad quizás, que se juntaran en él, la noción de líder con el nombre, ahora suyo también, de la guía espiritual de todo un país?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En los nombres, diría Jodorowski, no existen las casualidades. Ejemplos de ello en mi familia son varios: Una de mis bisabuelas paternas se llama Esperanza Amelia. Una de mis bisabuelas maternas, viviendo del otro lado del casco terráqueo, fue bautizada en épocas simultáneas, también con el nombre de Amelia. Va otro: Mi abuela materna es chilena y se llama María Angélica. Una tía política de mi padre tuvo a bien, casarse con el tío sanguíneo de mi padre durante una misión diplomática en Santiago de Chile. Fortuito quizá, que fuera chilena y se llamara también, María Angélica. Va un tercero: Mi abuela paterna se llama Eleonora. A mi madre, mi abuelo estuvo a nada de llamarla así, de la misma manera: Eleonora. Pero por común acuerdo con mi abuela materna, la llamaron María Paz. Dice mi madre que en su nombre lleva la paz que le falta. No por nada, de pequeña, el resto de los locatarios del centro comercial donde mis abuelos tuvieron su primera librería, la llamaban María Terremoto…la imagino revoloteando como un torbellino, unas veces rosa, otras veces de mil colores que cambiaban en formas pixeleadas y caleidoscópicas, cruzar el umbral de las puertas de boutiques y cafeterías, ultramarinos y bancos, con la misma facilidad con la que lo hace Guido ahora, más de 30 años después…mi guía y hermano mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Casualidades en los nombres y en la procedencia de las familias que se unieron para darnos vida a nosotros. Un día, mis padres cayeron en la cuenta de que nombraban a los orines humanos de la misma forma. No le decían pipí. Decían pichí. Mi madre rió sorprendida ¿Cómo es que le dices así si eso sólo lo saben los chilenos? Fue así como, adentrándose en los supuestos orígenes de la saga familiar, dieron con los huesos de ancestros paternos que descansan en el nódulo de parte de mi familia paterna: Ometepec Guerrero, ruta de paso rumbo  a la fiebre del oro hacia California, donde muchos sureños, entre ellos varios chilenos, hicieron una parada supuestamente intermitente en esas tierras que luego cimbraron con ritmos y bailes nostálgicos que recuerdan a la Cueca pero que en la Costa Chica, los llaman ¨Chilenas¨, en honor a sus importadores. Va el último: Zapata es uno de los apellidos de la familia de mi padre. ¨ Nada tan chileno como un apellido Zapata ¨, exclamó mi abuela chilena al oírlo mentar por primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A mí me fue mejor con la repartición de nombres. El mío es más poético. Yo me llamo Tomás de las Maravillas con todo y que a mis padres se les olvidó recordarle al padre Carlos, repitiera en la pila bautismal, de la misma manera que lo hiciera dos años atrás, con el nombre de mi hermano Guido Guadalupe. Mi madre volvió a repetir la misma fórmula, esta vez en Puebla, con el vientre hinchado de nuevo y un niño a cuestas: mi hermano. En aquella ocasión, iba toda la familia, como todos los años, en procesión panatenaica, a comprar dulces poblanos a Sta. Clara y llevar a las más viejas de la familia: dos chochas nonagenarias, mi bisabuela Esperanza Amelia y mi tía bisabuela Carmen, a que visitaran al Milagroso Señor de las Maravillas. Mi madre, quizás no tan emocionada como la primera vez en que decidió invocar a los espíritus protectores en medio de una multitud cosmopolita; más movida que conmovida, por el celo de una tradición que ella misma había decidido iniciar; más consciente también, de los mitos que envuelven a la maternidad; tocada en esta ocasión por los apuros económicos, las ojeras y la realidad, que distaban mucho de las primeras tertulias psicoprofilácticas y los ejercicios visuales de ese primer embarazo donde se veía ella, enseñándole a sus hijos, los nombres de las estrellas, los colores jaspeados del horizonte y la lluvia matinal. En esta segunda ocasión mi madre ya sabía lo que era ser madre. Lo que se sentía en ocasiones, cuando se está más enamorada de un hijo que del hombre que se lo hizo y lo triste que era acostarlo, lamentándose de que faltaran tantas horas para verlo amanecer. Pero a la vez, lo corta que se le antojaba su libertad, la cantidad de metal que oía correr, como en los spots de la Lotería Nacional cuando el niño disfrazado de botones, le da la vuelta a la rueda. Y oír cómo esas monedas corrían y corrían en marejadas interminables, puertas afuera de nuestra casa. Decidir dejar el trabajo para quedarse con los hijos pero no tener dinero para comprar un helado en el parque. Tener el coche estacionado afuera porque faltaban escasos días para la quincena, y la gasolina. Tener que fingir demencia o temprana senilidad postparto ante los avisos de la educadora pues a mi hermano, hacía semanas que los zapatos le apretaban… Ir cada 15 días al pediatra. Y sin embargo, el milagro de la vida decidió repetirse. Mi madre fue tan valiente como para con todo y avisorar unos pocos años de premuras, pedirle a mi padre la embarazara de nuevo, ¨justo para que se llevaran dos años exactos¨. Mi hermano y yo nacimos en el mismo mes con dos años y días de diferencia. Fue mera cuestión de cálculo biológico. Mi madre supo sentir el día exacto de ovulación y ese día sucedió. 41 semanas después nací yo: Tomás de las Maravillas. En mi nombre no llevo quizás la fuerza de las hazañas futuras que de mi hermano esperan: ahora luchas con dragones, con enemigos imaginarios, mañana quizás combatir en nombre de una causa… ser el guía. En mí, como mi nombre lo dice, se volvió a repetir la maravilla del milagro; el milagro de la vida que es más fuerte que cualquiera; que cualquier súplica, que cualquier imprecación; que cantidad de legajos tumultuosos acumulados para dar fe a los milagros de tal o cual beato o santo y que son enviados a la Curia Romana para su validación. En mí, se repitió el milagro más grande del hombre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Mi madre? Sigue con las alas puestas en la cabeza y en los ojos, en el corazón y en el alma. A veces no la vemos tanto como quisiéramos pero pasa y nos deja polvo plateado en las manos. Atrás quedaron los años de renuncia y pesares. Ahora es otra nuevecita. La misma pero nuevecita. Le vibran los ojos, le tiemblan de intensidad las manos y entre ella y nosotros pasan constelaciones iridiscentes. Las mismas que prometió nombrarnos cuando nos llevaba en su vientre. Ahora las nombra en silencio, para ella y para nosotros, susurrando quedito, en un lenguaje críptico que sólo ella, yo y mi hermano sabemos descifrar. Mi madre vuela. Se posa de pronto entre los dos, no siempre el tiempo que nosotros quisiéramos pero algún día nosotros volaremos igual y ella no quiere esperarnos desde ahora como toda una lista generacional de mujeres con sueños derribados. La escucho con su risa cantarina, su risa que se vuelve niña. Regresa la María Terremoto, se descubre a sí misma y no olvida quién ha sido desde siempre. Una amiga suya le decía hace tiempo: ¨La gente no cambia, tan sólo se encuera¨. Es ahora mi madre la que se quita los trajes de madre abnegada, de hija responsable, de mujer culpable. A ratos, la asaltan y la quieren volver a tener presa del disfraz. Pero ya no. Mi madre decidió quemarlos y volverlos ceniza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-4036874856301466065?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/4036874856301466065/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=4036874856301466065' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/4036874856301466065'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/4036874856301466065'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/02/tomas-de-las-maravillas.html' title='Tomás de las Maravillas'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SZWzOUP7q3I/AAAAAAAAAIQ/ChK3CWojTGM/s72-c/Monkeys.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-5736325619655069755</id><published>2009-01-29T10:03:00.000-08:00</published><updated>2009-01-29T12:05:00.461-08:00</updated><title type='text'>Ya nada es igual</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SYH4n_rWR4I/AAAAAAAAAII/yYgmZHhuluk/s1600-h/rubens_peace.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 219px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SYH4n_rWR4I/AAAAAAAAAII/yYgmZHhuluk/s320/rubens_peace.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5296788002756249474" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado lunes leía a Arnold Hauser a propósito de una sesión que debía preparar sobre el arte en el Barroco. En uno de los últimos párrafos del capítulo, el autor cuenta la forma en que el contundente hallazgo de Copérnico al afirmar que nuestro sistema era en sí, heliocéntrico, permeó gran parte de las obras de dicho periodo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;“El hombre se convirtió en un factor pequeño e insignificante en el nuevo mundo desencantado. Pero lo más curioso fue que, ante esta nueva situación, adquirió un sentimiento nuevo de confianza en sí mismo y de orgullo. La conciencia de comprender el Universo, grande, inmenso, implacablemente dominador, de poder calcular sus leyes y con ello de haber vencido a la Naturaleza, se convirtió en fuente de un ilimitado orgullo hasta entonces desconocido (...) Todo el arte del Barroco está lleno de este estremecimiento, del eco de los espacios infinitos y de la correlación de todo el ser. La obra de arte pasa a ser en su totalidad, como organismo unitario y vivificado en todas sus partes, símbolo del Universo. Cada una de estas partes apunta, como los cuerpos celestes, a una relación infinita e ininterrumpida; cada una contiene la ley del todo.”&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Como muchos saben, los marcos teóricos de Hauser han sido superados y/o ampliados por sus sucesores. Sin embargo, a pesar del materialismo histórico a veces frío que corre por sus venas, en estos pasajes se adivina una pasión irreflenable al hacer teoría; una postura que va &lt;span style="font-style:italic;"&gt;in crescendo&lt;/span&gt; hasta ser cerrada por él con bombo y platillo.  &lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;"Cada línea conduce la mirada a la lejanía; cada forma movida parece quererse superar a sí misma; cada motivo se encuentra en un estado de tensión y de esfuerzo, como si el artista nunca estuviera completamente seguro de que consigue también expresar efectivamente lo absoluto. Incluso detrás de la tranquilidad de la vida diaria representada por los pintores holandeses se siente la intranquilizadora infinitud, la armonía siempre amenazadora de lo finito."&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo lunes pensé en el hombre anquilosado en aquella época, sujeto de una gran consternación al verse desprovisto de lo que había sustentado su existencia por siglos. No sólo la institución de la iglesia, antaño intocable, sino también los dogmas teológicos cuestionados por los reformistas, y la ciencia hasta entonces contenida e inamovible, era derrocada en sus preceptos más irrefutables. Aquel hombre promedio era incapaz de vislumbrar qué seguiría. Apabullado quizá, tan sólo alcanzaba a contemplar la virtuosidad de Bernini o la sincera claridad de Vermeer. Con dificultad hubiera imaginado la caída de sistemas económicos, de gobierno y de pensamiento. Menos aún la conquista del espacio, las imágenes de Marte capturadas por un satélite artificial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, otro tema nos competía en clase: La prehistoria del arte contemporáneo, presente en los sustratos decimonónicos. A razón de leer las opiniones de curadores respecto a si el arte contemporáneo se rige o no por un determinado marco de reglas, recordé de nuevo los usos y formas prevalecientes en los tiempos de las Bellas Artes. Aquéllas que, como les explico a los alumnos, se escriben en mayúsculas doradas y se exhiben en una marquesina. Recuerdo de forma muy general el sistema de valores que regía la vida de la sociedad del Medioevo o la del Neoclásico y, aunque cliché, me vuelvo a preguntar ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta la sociedad actual? (aún cuando muchos de éstos nos los sepamos de memoria). Recordé, asimismo, pasajes de la colección redactada por Georges Duby ¿Cómo podría haberse imaginado el futuro una mujer del antiguo Imperio Romano? Me la imaginaba a ella en contraste con la mujer promedio de la sociedad actual –si es que existe–, ¿cuáles eran sus preocupaciones?, ¿serían las mismas que ahora?, ¿cuáles habrían cambiado y cuáles subsistían como las más importantes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras transcurren los días de la semana, a la quiebra de los bancos estadounidenses le sigue la de los islandeses y los encabezados de las primeras planas recuerdan el Apocalipsis de San Juan. Nadie hubiese imaginado que el neoliberalismo alcanzó incluso a los grandes carteles del narcotráfico y que ahora se geste una batalla intestina contra los pequeños -"los piratas"- con tal de reorganizar el control del mercado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro barrio, un grupo de chicos de la cárcel de menores se amotina. Los menores se quejan tanto de los malos tratos como de las pésimas condiciones del internamiento. Cuando pasamos enfrente del Tutelar, no entendemos el despliegue de seguridad: alrededor de cien granaderos, ambulancias y camiones de bomberos para intentar contener a lo que se cree fue la tercera parte del reformatorio en rebeldía. Eberard anuncia esa misma noche: "Todo bajo control". Sin embargo, pasan los días y un helicóptero policíaco vuela en círculos bajos sobre el techo del edificio mientras mi hijo de nueve años me reclama que ya es hora de que él tenga un perfil en facebook.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Alguien me puede decir qué sigue?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-5736325619655069755?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/5736325619655069755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=5736325619655069755' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/5736325619655069755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/5736325619655069755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/01/ya-nada-es-igual.html' title='Ya nada es igual'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SYH4n_rWR4I/AAAAAAAAAII/yYgmZHhuluk/s72-c/rubens_peace.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-7877941251978011806</id><published>2009-01-12T13:34:00.000-08:00</published><updated>2009-01-12T19:38:50.768-08:00</updated><title type='text'>Mi Top 10</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SWu9xF28_vI/AAAAAAAAAH0/TG--ZtuX0As/s1600-h/top-ten-gold.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 319px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SWu9xF28_vI/AAAAAAAAAH0/TG--ZtuX0As/s320/top-ten-gold.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290530838360686322" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace algunas noches tuve el siguiente sueño: tanto Juan Antonio como Alejandra y yo, acostumbrábamos pasar la noche en los museos de forma clandestina a manera de pasatiempo. Uno de los propósitos de la aventura, era echarnos un Tokaji aunque, en el sueño no se trataba del dulce vino húngaro sino de un “tokaji” de otra clase (¿?). En dicha ocasión, pernoctamos en el Museo Nacional de Antropología e Historia. Por algún motivo, yo conocía al director del museo que, más adelante, sería un importante político. Mientras dormíamos en alguna de las salas a oscuras, un spot de luz se dirigió repentinamente hacia nosotros, dejando al descubierto nuestro presunto delito. En el operativo se encontraban varios policías, otros miembros del personal del museo y el mentado director, quien se dirigía a Alejandra para reprenderla y preguntarle en qué cabeza cabía semejante actividad y cuáles eran las razones que nos llevaban a hacer aquello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta de mi amiga A. fue completamente inesperada. En lugar de responder y pedir disculpas como yo esperaba, de pronto A. se posesionó en el papel de una guía para visitantes y comenzó a lanzarle una perorata etnohistórica al director que dejó a todos completamente trastornados. Mi amiga A. lo hacía tan bien y fue tan sorpresiva su respuesta que, de pronto prorrumpí en ruidosas carcajadas a la medianoche. Me desperté y, por supuesto, desperté a D. también, quien no entendía nada. Lo que recuerdo es que no podía parar de reírme. Incluso trataba de volverme a dormir pero, tan pronto volvía la escena a mi cabeza de mi amiga A. poseída por una guía fantasmal del museo, volvía a reír tan fuerte que no recuerdo haberlo hecho nunca con semejante energía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, recordaba la escena a la perfección. Le pregunté a D. si escuchó mis carcajadas. D. no sólo me dijo que sí sino que mi risa era una distinta a la ordinaria. Sonaba como una risa infantil, totalmente limpia y genuina, sin rastros de contaminación adheridos por el uso de las formas en vigilia, el temor al ridículo u otras convenciones. Tal parecía que la risa se originó, como todo buen sueño, en lo más profundo de mi inconsciente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como casi todos los que se jactan de tener sueños vívidos, recuerdo haberme despertado entre gritos y también en medio de sollozos, sudando de miedo, temblando de horror o de desesperación. Rememoro, asimismo, sueños comiquísimos de cuando tenía doce o trece años, pero no recuerdo haberme reído así en todos estos treinta y siete años. Espero que en este nuevo año que comienza, sean muchas las veces en que me despierten las carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente muy tarde, presento mi particular Top 10 a manera de cierre del año. Y digo tarde ya que, debido a numerosas razones,  a este blog le ha faltado la debida constancia y actualización. Esperemos que 2009 traiga, entre otras cosas, tiempo de sobra. No quería dejar pasar más tiempo para enumerar, de manera muy personal, la serie de platillos, películas, expos y momentos que hicieron del 2008, un año sin parangón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Top 10 restaurantes&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Este año se coronó con el gusto sibarita de mi bienamado y un par de kilitos que no me he podido quitar tras el enamoramiento (será que sigo en ese mismo estado). Tras ver el video &lt;span style="font-style:italic;"&gt;earthlings&lt;/span&gt; pude llevar a cabo algo que llevaba pensado hacer durante mucho tiempo, sin mayor esfuerzo: dejar de comer carne a excepción de pescados y mariscos. Muy probablemente, el año pasado sirvió como preámbulo de esta decisión. Para muestra, lo que sigue.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;El Pujol:&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; Para ser sinceros, conocimos este increíble lugar a finales del 2007, dos o tres días antes de que dicho año llegara a su fin. Como cortesía de la casa, nos ofrecieron una quesadilla literalmente líquida, dispuesta en un caballito tequilero donde se acomodaban los sabores en su respectivo lugar: abajo, una capa de tortilla, luego el queso, encima otra capa de tortilla coronada con una espuma de salsa verde. Recuerdo también haber comido una ensalada regada por pétalos de flores, una vinagreta cremosa y unas pequeñas vainas verdes de alguna leguminosa tierna que no alcancé a reconocer, en-su-pun-to. D. pidió unas costillitas de cordero de Nueva Zelanda, montadas en un mole inmejorable, terso al paladar, con el exacto nivel de picor, de chocolate y de especias, que contrastaba de forma excepcional con la carne. Luego del postre y, al final de la cena, nos ofrecieron unas esferas con sabor a manzana verde que, en el momento en que entraban en contacto con la acuosidad bucal, estallaban. &lt;br /&gt;¡Por cierto!, recuerdo que me deben una cena en dicho lugar.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El Malayo:&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; Conocimos este lugar al regreso del viaje de D. a la Argentina. Pequeño y de decoración confortable, siempre que hemos regresado me gusta encontrarme con los pequeños pájaros diseminados en el papel tapiz, como si se hubieran equivocado de rama y hubieran elegido, en su lugar, las cenefas de tan maravilloso lugar. Por fortuna, hemos regresado un par de veces. La atención, siempre de primera. El sahimi del día, el más fresco que puedas encontrar. Los pequeños panes fritos que ofrecen al inicio y cuyos sabores varían, son un milagro. El arroz basmati, en toda su sencillez y su incomparable aroma, un regocijo al alma. Y tienen un postre a base de arroz, leche de coco y, si mal no recuerdo, pasas rubias o acitrón, que he traído a la mente un sinnúmero de veces desde que lo probé. Ojalá y en el 2009 volvamos muchas veces a El Malayo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;China Grill:&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; Gracias al fin de un trabajo bastante mezquino pero, a final de cuentas, con una retribución a cambio para D. y CA, fueron ellos y sus respectivas, a desmitificar las voces y comentarios de este sonado restaurante, uno de los situados en el Hotel Camino Real. Entre tantos otros platillos, pedimos unos dumplings de camarón, un rack de cordero en salsa de ciruela que, literalmente, nos dejó chupándonos los dedos sin temor a las opiniones de los otros comensales. Al finalizar, pedimos varios postres pero el mejor, sin lugar a dudas, fue un sushi bañado en chocolate aunque aquí GM disentiría conmigo pues ella se queda con el pie de queso. El riego de aspersión utilizado a lo largo de toda la degustación fue el mejor de los sakes tibios con aroma de bambú. ¡¡¡Mmmmmmmmmm!!!&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El Bajío:&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; definitivamente, el mejor restaurante de comida mexicana en la ciudad. Cada vez que vamos, pedimos casi lo mismo: empanaditas de plátano macho y frijol,  gorditas de frijol con hoja de aguacate y de requesón, los tacos de carnitas al estilo Michoacán y los huauzontles en caldillo de jitomate o en chile pasilla. En alguna ocasión, se me ocurrió pedir el mole de olla, el más grande de mi historia. Por supuesto, no me lo pude acabar, pero hay pruebas fotográficas de que lo intenté.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SWu8GUZniDI/AAAAAAAAAHk/iUo9XFYYC60/s1600-h/En+el+Baj%C3%ADo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SWu8GUZniDI/AAAAAAAAAHk/iUo9XFYYC60/s320/En+el+Baj%C3%ADo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290529004018174002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Tandoor:&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; Cuando se encuentren en las inmediaciones de la Anzures y aledañas, vale la pena que visiten este lugar, especializado en cocina hindú y pakistani. Para beber, solicitamos el tradicional Lassi con cardamomo. De entrada y, para acompañar el resto del atasque, pedimos una papadum asada, que es una tostada hecha a base de lentejas y especias además del tradicional arroz blanco basmati, un chapati y un nan, esas clásicas especies de tortillas de harina de trigo hechas al momento. Como si eso no fuera poco, de platos fuertes nos trajeron a la mesa, un Bhuna Mushroom (champiñones asados con especias, receta de la casa), un Aalu  Gobhi (plato confeccionado con papas y coliflor en curry picante) y el Bhuna Murga, el pollo especialidad del chef. Finalmente cerramos con kheer, mi versión favorita de postres hechos a base de arroz, con almendras, pistaches y cardamomo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Al Jamil:&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; con todo y que, a la semana de haberlo conocido, fuimos a El Ehden, me quedo con el primero: hojas de parra rellenas de carnero, falafel y garbanza, el pan con zathar, las lentejas con arroz y el jocoque tradicional. Me gusta más la sazón de este local ya que El Ehden, nada despreciable, tanto en las presentaciones de los platillos como en su confección, me pareció más casero.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Deigo:&lt;/span&gt; Había oído hablar mucho de este restaurante hasta que lo conocí en compañía de D. Probablemente el segundo mejor restaurante de comida japonesa de la ciudad: el pescado a la sal, el sushi de anguila de río además de las sopas de fideos orientales son una delicia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Casos aparte dignos de mencionar:&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; yo conocí el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Deigo&lt;/span&gt;, el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Tandoor &lt;/span&gt;y otros muchos más pero D. me debe el haber conocido el mejor restaurante japonés de la ciudad: el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Teppanyaki Taro&lt;/span&gt;. Se volvió un fanático del lugar, a tal grado que tuvimos una época en que no perdonábamos las cenas de los viernes. Casi siempre pedíamos lo mismo: gyozas de carne, sushi de atún, de anguila y de pasta de cangrejo, una ración más de la pasta fría que te sirven como entrada, sashimi, sukiyaki y tempura de verduras. Si no lo conocen, se están tardando. &lt;br /&gt;Durante el verano, regresamos a la enramada de Doña Nica, en la Playa de Troncones donde están las mejores camaronillas del planeta. Una semana después, descubrimos el mejor pescado a la talla y los camarones a la diabla de una enramada en Pie de la Cuesta. Las pizzas y otras especialidades del Vayma le hicieron un buen contrapeso.&lt;br /&gt;El resto del año me quedé con ganas de pedir los ravioles rellenos de foie gras en salsa de morillas y la entrada de jitomates con mayonesa y huevo duro que pidió I. en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Le Bouchon&lt;/span&gt;. Pero me quité las ganas con los scones rellenos de arándano de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Lorena&lt;/span&gt;, el helado de queso mascarpone bañado con chocolate belga, de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Trattoria della casa nuova&lt;/span&gt;, recomendación de G., y las inigualables quesadillas-tacos de guisado de los portales de Huasca a la par de los pastes de mole verde y arroz con leche en Real del Monte. Tuvimos, también, un tour gastronómico veracruzano que inició con el tradicional desayuno en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Parroquia&lt;/span&gt; que D. venía saboreándose meses atrás –canilla, café, jugo de naranja, huevos tirados y Zaraza–, siguió con un pámpano en Mandinga y cerró con unas truchas rellenas en Coatepec. Además, le seguimos la pista a &lt;span style="font-style:italic;"&gt;The Minimalist&lt;/span&gt; en el NY Times y aprendimos a hacer dos ensaladas memorables: una sencillísima a base de duraznos y jitomate y otra con edamame y queso pecorino. También aprendimos a hacer gnocchis por vía telefónica. La primera vez nos salieron increíbles; la segunda, intentamos hacerlos de camote y fue un fracaso rotundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Top 10 películas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SWvBv0bRynI/AAAAAAAAAH8/mFQDL84wnCE/s1600-h/ostrov.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 317px; height: 247px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SWvBv0bRynI/AAAAAAAAAH8/mFQDL84wnCE/s320/ostrov.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290535214547847794" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Ostrov&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; ( sin palabras).&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;There Will be blood&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; y la genial actuación de Daniel Day Lewis.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;The Savages&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, con Laura Linney y Philip Seymour Hoffman.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;The Darjeeling Limited&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; (jamás entenderé por qué Wes Anderson figura tan poco entre las películas premiadas).&lt;br /&gt;El remake de &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Funny Games&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; de Hanecke con la actuación de Naomi Watts y otros. El trauma me duró varios días aunque no puedo dejar de admitir el poder del cine y las sensaciones que todavía puede provocar.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;In the valley of Elah&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Ira and Abby&lt;/span&gt; (qué bien me la pasé cuando la vi).&lt;br /&gt;Las dos musicales de los estrenos del año: &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Control &lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;de Corbijn y &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;La Môme&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Otras a destacar fueron: &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Atonement, Juno, Persépolis, La flor del cerezo&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; de Doris Dörrie y &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Reprise&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; de Joachim Traer.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Exposiciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Wolfgang Tilmans, la colección de grabados de Toledo en el MACO Oaxaca, León Ferrari, Julio Galán, Thomas Hirschhorn, Marina Abramovic, Taka Fernández, Sinergia, Las implicaciones de la imagen, los cortos de Valerie Mréjen y, ¿por qué no? Vic Muniz. La decepción: Jeff Wall en el Tamayo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;El Top 10 de Momentos 2008:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El Año Nuevo en casa de la Morra; la fiesta de aniversario en La Tumbona; el día en que conocimos a Joe Félix y el día en que regresó a nuestras vidas; Pie de la Cuesta; el día del anuncio en Troncones; un baño en tina en el Camino Real de Acapulco; The 40 year old virgin en un hotel de Veracruz; el día en que nos mudamos y la semana que le siguió.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SWu9YW6q_MI/AAAAAAAAAHs/aWqMp7BYEas/s1600-h/Joe.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SWu9YW6q_MI/AAAAAAAAAHs/aWqMp7BYEas/s320/Joe.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290530413442956482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-7877941251978011806?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/7877941251978011806/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=7877941251978011806' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7877941251978011806'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7877941251978011806'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2009/01/mi-top-10.html' title='Mi Top 10'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SWu9xF28_vI/AAAAAAAAAH0/TG--ZtuX0As/s72-c/top-ten-gold.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-4184306300980192853</id><published>2008-12-11T10:03:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T10:27:04.710-08:00</updated><title type='text'>Hannah Höch</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SUFXnRO_GQI/AAAAAAAAAHM/0f_QgMzS6xU/s1600-h/Hannah+H%C3%B6ch+por+Alan+Magee.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 260px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SUFXnRO_GQI/AAAAAAAAAHM/0f_QgMzS6xU/s320/Hannah+H%C3%B6ch+por+Alan+Magee.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278596570407704834" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los grandes regalos de mi cumpleaños, fue un libro sobre Hannah Höch. Aquí va una cita, dedicada a Juan Antonio, por hacerme llegar este paraíso de imágenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Quiero borrar las fronteras fijas que los humanos tendemos a trazar seguros de nosotros mismos en torno a todo lo que nos es alcanzable. Yo pinto cuadros con los cuales trato de hacer que eso sea comprensible, perceptible a la mirada. Quiero mostrar que lo pequeño puede ser también grande; sólo cambia el punto de vista desde el que juzgamos y todo concepto tiene su validez. Deseo seguir formulando la advertencia de que, aparte de tu concepción y tu opinión y las mías, existen millones y millones de otros modos de ver legítimos. Preferiría mostrar hoy el mundo como lo ve una abeja, y mañana como lo ve la luna, y luego como pueden verlo muchas otras criaturas, pero soy un ser humano; puedo, en virtud de mi fantasía, ser un puente. Deseo hacer sentir como posible lo que me parece imposible. Deseo ayudar a vivir un mundo más rico, para poder estar unidos más benignamente a este mundo que conocemos."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                 &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;H.H&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SUFa7OTmt2I/AAAAAAAAAHU/83Ry_mecdao/s1600-h/H.H.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 166px; height: 215px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SUFa7OTmt2I/AAAAAAAAAHU/83Ry_mecdao/s320/H.H.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278600211754039138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-4184306300980192853?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/4184306300980192853/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=4184306300980192853' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/4184306300980192853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/4184306300980192853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/12/hannah-hch.html' title='Hannah Höch'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SUFXnRO_GQI/AAAAAAAAAHM/0f_QgMzS6xU/s72-c/Hannah+H%C3%B6ch+por+Alan+Magee.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-6932208807968392191</id><published>2008-11-19T17:06:00.000-08:00</published><updated>2008-11-30T18:08:04.223-08:00</updated><title type='text'>Mi Lola (2005-2008)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SSTFeI1-YjI/AAAAAAAAAGk/BmsydHHY_Cg/s1600-h/(2005-2008).JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SSTFeI1-YjI/AAAAAAAAAGk/BmsydHHY_Cg/s320/(2005-2008).JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270554585490940466" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos días después de que atropellaron a nuestra perra Matilde, me di a la tarea de encontrar una nueva mascota para nosotros. Hallé a Lola en un criadero de perros de raza Labrador. La pude adoptar pues, a pesar de haber nacido en un criadero, no alcanzaría la talla necesaria para poder venderla. Recuerdo muy bien cuando le conté a Alejandra, mi entonces jefa, que había encontrado varios perros en oferta: uno era macho pero no se podía vender pues nunca le bajó un testículo; la otra era hembra pero chaparra. Alejandra pensó que mis explicaciones eran meros pretextos para rechazar ambas opciones y me respondió muy enojada: "¡Ay, Chiquis! ¿pero qué no te has visto en un espejo? ¡Tú también estás chaparra!."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la recogí en un consultorio veterinario, pues el criadero se encontraba rumbo a la carretera a Puebla, era apenas una pequeña cría de Labrador. Sin embargo, no alcanzaba a entender cómo con esos dos pares gigantes de patas, podían argumentar que no llegaría a la talla de un adulto propio de su raza. En efecto, Lola creció sólo hasta cierto punto, hecho que provocaba en ella, un aspecto bastante gracioso. Todos los que la encontraban a su paso cuando la sacábamos de paseo, se admiraban de su nobleza y pensaban que era un rasgo distintivo de su ser cachorro. En los casi cuatro años que estuvo con nosotros, jamás lanzó un gruñido a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio, le costaba un enorme esfuerzo algo tan simple como bajar las escaleras. Se le imponían como gigantescas mesetas y le provocaban un vértigo tremendo. Era como tener un tercer hijo pues mis otros dos, le daban una cuerda interminable. Mordía todo, era la más inquieta y juguetona. Descansaba en una postura similar a la de un tapete hecho con la piel de un tigre. Eso parecía: una alfombra de chocolate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SSTG7XhiQLI/AAAAAAAAAHE/u-NKFSG2WLk/s1600-h/The+dog+%26+the+bee.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SSTG7XhiQLI/AAAAAAAAAHE/u-NKFSG2WLk/s320/The+dog+%26+the+bee.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270556187159576754" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante, maduró. Se adaptaba a lo que la vida le pusiera enfrente. Se acostumbró a viajar entre una casa y otra con mis hijos cada quince días. Fue muy feliz en Valle de Bravo, en la cima del bosque de Tlalpan y en los parques de Chimalistac. Le tenía miedo a los demás perros. Su amigo más reciente fue nuestro gato, Joe. Tardaron un par de días en acostumbrarse a la presencia del otro. Luego de eso, se volvieron compañeros de juego donde, cabe decir, Joe siempre fue el líder. Todavía ayer, tal y como escribió D., Joe se ufanaba en alcanzar la ventana para ver qué había pasado con Lola y, así, dar con la posible explicación del por qué ya no entraba a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando por un tiempo viví en casa de mi madre, Lola aguantó estoicamente las medidas ajenas, y vivió en un pequeño patio con la esperanza de que la sacáramos a pasear a los parques de Chimalistac, en la medida de nuestras demandas cotidianas. Eterna compañera de juegos de Guido y Tomás, la recordaremos por siempre, como el apoyo que constituyó en todo momento: desde volverse una especie de sillón reclinable para la talla también pequeña de mis hijos, hasta asumir los tiempos de penas y alegrías; las vacas gordas y las vacas flacas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me consuela un pequeño gran hecho. Tuvo un último mes lleno de alegría, uno de los más felices. Entraba y salía de la casa, subía y bajaba de la azotea, me saludaba metiendo su hocico en el umbral de la puerta del coche cada vez que yo llegaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer me sentía incapaz de explicar la pena que invade cuando estos extraños seres se meten en nuestro corazón a pesar de no ser personas. Tuve que interrumpir una visita guiada con mis alumnos para recibir la noticia de su muerte y no alcanzaba a explicar el motivo de mis ojos llorosos: "Disculpen ustedes, pero es que acaba de morir mi perra". En lugar de ello, me pareció mejor idea fingir una gripa implacable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De regreso del centro, durante el trayecto del metro a mi auto, en el auto mismo, reparé en lo sabio que es el cuerpo, que se vuelve literalmente agua cuando encara una gran pena. Eso sentía, que toda yo me volvía agua mientras recordaba los mil y un momentos viejos y recientes junto a mi perra Lola. Uno de los últimos fue intentar ponerle un tratamiento en los oídos, dos veces al día en las últimas dos semanas. Tan sólo de ver las botellitas de medicina, se volvía una estatua. Poco a poco había que convencerla para que se recostara, a veces, con ayuda del abrazo de una pierna a manera de una &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Wilson&lt;/span&gt;. Me daba mucha risa observar cómo, poco a poco, el semblante de Lola se transformaba hasta ser la digna anunciante de un spa. Llegaba hasta roncar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo una gran verdad se me ocurre agregar ante su pérdida, y cito aquí a Guido, mi hijo mayor, que ayer escribía esta gran, gran frase: &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;"Lola: me dio mucho gusto haberte conocido."&lt;/span&gt;   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SSTGk_YMTbI/AAAAAAAAAG8/yRvP8p2z-3s/s1600-h/Lola.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 109px; height: 202px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SSTGk_YMTbI/AAAAAAAAAG8/yRvP8p2z-3s/s320/Lola.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270555802720816562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-6932208807968392191?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/6932208807968392191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=6932208807968392191' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6932208807968392191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6932208807968392191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/11/mi-lola-2005-2008.html' title='Mi Lola (2005-2008)'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SSTFeI1-YjI/AAAAAAAAAGk/BmsydHHY_Cg/s72-c/(2005-2008).JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-1098774587133778647</id><published>2008-11-02T18:38:00.000-08:00</published><updated>2008-11-13T10:01:55.896-08:00</updated><title type='text'>Felicidad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SQ52gQicjrI/AAAAAAAAAGc/ipDiwrOoGc0/s1600-h/Kiki+Smith.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 291px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SQ52gQicjrI/AAAAAAAAAGc/ipDiwrOoGc0/s320/Kiki+Smith.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5264275311010025138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 8:30 del lunes 13 de octubre, recibí oficialmente mi título de Maestra en Historia del Arte. Luz Ma., sinodal que fungió en calidad de Secretaria durante la firma de actas, reparó en la inusual manera de iniciar la semana. Una vez terminado el protocolo y despedirme de los representantes, acompañé a Daniel, Director de mi tesis, a que se tomara un café y fumara un cigarro. Platicamos de los proyectos futuros inmediatos; de la exposición próxima de Luis Barragán y de otras posibilidades en puerta. A raíz de Barragán y sus proyectos en el Pedregal, recordé a las dos personas que fueron el motivo por el que yo llegara a vivir a México a la edad de un año. Momentos después, acompañé a Daniel a que tomara un taxi; nos despedimos deseándonos buena suerte y feliz inicio de semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una serie de papeleos y trámites en la UNAM impidió que arribara a tiempo a mi rutina habitual de los lunes: dar clase. No hubo tiempo, en esta ocasión, de celebrar con una fiesta de recepción o una gran comida. Tan pronto pasó el tiempo reglamentario en CU, me dirigí a mi nuevo hogar, ubicado en el centro de Tlalpan, a desvalijar cajas pendientes de la mudanza y acomodar libros, trastos, utensilios, ropa. Esa fue mi particular manera de festejar mi nuevo estatus. Alrededor de las 18:00, llegaron D. y los niños, estos últimos enfundados en sus trajes de Tae Kwon Do, demostrando las patadas triples y combinadas que aprendieron en clase. Ahora somos más en la casa: los niños, D., yo, mi perra Lola y Joe, el gato de D. Por suerte, Lola y Joe, acostumbrados a vivir en calidad de mascotas únicas, cada día que transcurre se caen mejor. A diferencia de la reciente vida pasada de Lola en la que, por ciertas circunstancias, su espacio vital se vio reducido a un pequeño patio por más de un año, hoy puede transitar libremente dentro y fuera de la casa. Cuando permanece afuera, tiene un jardín que, si bien no es grande, circunda nuestra casa de una sola planta por la que camina entre dos árboles de mandarina, una camelia y varios rosales, piracantos y alcatraces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche del mismo lunes, llegó Alejandra, nuestra primera visita oficial a nuestra nueva casa. Cocinamos una pasta, cenamos con los niños, le entregué mi tesis autografiada, la cual esperaba guardada por semanas. Habérsela entregado en el día oficial fue una señal de buena suerte para nosotras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves siguiente recogí a los niños luego de sus talleres. Después de la mudanza parece que no extrañan la televisión. Las horas han transcurrido en la revisión de sus antiguos libros que parecen nuevos cuando los desempacamos. Les conté el añejo chiste de la fiesta de los papeles en la que el papel Bond salva a los pocos sobrevivientes al filo de los hermanos tijera. A mi sorpresa, se rieron mucho y yo lo celebré doblemente. Por la noche, fuimos D. y yo a ver, por tercera vez, los videos de Valérie Mréjen al Laboratorio Arte Alameda. Tuve la suerte de conocerla, en su franca paz. Los alumnos que acudieron al evento también la conocieron. La próxima vez que los vea, si ya he logrado desembalar todas las cajas de libros para aquel entonces, les leeré fragmentos de "Mi abuelo" -la pequeña novela autobiográfica de Valérie- como éste:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mi abuelo viajaba todos los años a Italia, desde donde enviaba una postal dirigida a nuestro perro."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"De niño, mi abuelo gastaba bromas en los hoteles. Echaba en los orinales unos polvos que hacían que la orina se pusiera espumosa y verde. Volvía locos a los botones."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cuando nos pasaba algo, mi padre nos tranquilizaba diciendo: 'no es grave'; y añadía: 'nada es grave, sólo la muerte'."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de la exhibición de los videos, fuimos al Covadonga con Valérie, Cuauhtémoc, Tania, la Morra y D. Por la noche, D. y yo dormimos con los cuerpos amarrados en un largo abrazo, por quinta noche consecutiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la salida de la clase que doy los viernes por las mañanas en el Claustro de Sor Juana, caminé por el andén del metro, como siempre, hasta alcanzar los primeros vagones. Perdida en mis permanentes tribulaciones, me vi distraída, de pronto, por las cabezas de dos hombres que asomaban por entre las pequeñas ventanillas de ventilación del primer vagón. Me sorprendió el cinismo, por no decir, la valentía con la que me hacían señas y me lanzaban chasquidos, sacando sus manos al exterior de la ventanilla y haciendo aspavientos con ellas para que yo me acercara. La sorpresa fue rápidamente sustituida por el inicio del miedo... ¿Y si entro al vagón y ellos se cambian al mío en la siguiente estación?, ¿qué debo hacer? Dos vendedores de Cds piratas que esperaban en el andén al igual que yo, se mostraban igual de estupefactos ante las muecas deliberadas de los extraños hacia mí. En eso, se asomó el chofer del metro, hizo otra serie de ademanes, supuse que iban dirigidos a mí, lo verifiqué al voltear la cabeza al lado contrario, pues no había nadie cercano que las pudiera descifrar. Al volver hacia el chofer, por primera vez di un vistazo al interior del vagón en el que, supuestamente, viajaría. Me sorprendió ver, en medio de él, un retén; estas altas estructuras plásticas color naranja que se utilizan en los andenes después de las 17:00 para dividir los vagones exclusivos de mujeres y niños. Al interior del vagón, alrededor del retén, observé a varios hombres, unos parados y otros sentados, con la mirada perdida y el cuerpo uniformado. Descarté que se tratara de reos pues su vestimenta no era parda sino de una combinación de azules asépticos. Lo anterior, conjugado con el pelo cortado a navaja y las reacciones completamente descontextualizadas de los primeros dos personajes, me hizo constatar que se trataba de los internos de un pabellón psiquiátrico. La nave de los locos, en una mañana de viernes en el metro de la Ciudad de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las puertas del vagón jamás se abrieron. De cualquier forma, no pude evitar pensar en la suerte de una distraída, más pendiente de sus tribulaciones mentales que de los acontecimientos externos ¿Qué hubiera sido de mí si las puertas se hubieran abierto y yo entrara en automático, como casi siempre? Haber sido avisada a tiempo por medio de tantos signos extraños fue, en sí, otra una buena señal. Lo consideré un amuleto más de aquella afortunada semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parecer, en días próximos conoceré a F.A. Le entregaré, tal y como antes lo había pensado, mi tesis, emparejada a la foto de los perros que duermen en forma de ovillo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-1098774587133778647?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/1098774587133778647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=1098774587133778647' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/1098774587133778647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/1098774587133778647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/11/felicidad.html' title='Felicidad'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SQ52gQicjrI/AAAAAAAAAGc/ipDiwrOoGc0/s72-c/Kiki+Smith.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-2847924052585214245</id><published>2008-10-09T13:36:00.001-07:00</published><updated>2008-10-12T17:39:08.401-07:00</updated><title type='text'>Insomnio</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SO5sY07eJsI/AAAAAAAAAFQ/WcvcMmnl_x4/s1600-h/509097669_a757a9d06c.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SO5sY07eJsI/AAAAAAAAAFQ/WcvcMmnl_x4/s320/509097669_a757a9d06c.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5255256988968691394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que el insomnio sucede, interrumpe mi sueño en las primeras horas de la madrugada. Me atrapa en medio de las tribulaciones que mi alter ego me hace a mí misma. Años antes, el insomnio sólo me tomaba presa en los periodos de exceso de trabajo. Semidormida repasaba, uno por uno, los pendientes de una interminable lista mental hasta que me despertaba y no podía volver a conciliar el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde mi infancia hasta mi temprana juventud, sólo sucedía ante un evento de inminente importancia: el primer día de un campamento lejos del lecho familiar, en la víspera de un viaje, la noche posterior al primer beso, el día anterior a los resultados del ingreso a la universidad y, luego, el día previo a formar la fila para elegir los horarios de clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escasos años atrás fueron inmejorables pesadillas: cuando las olas me engullieron y, a diferencia de las noches en que me visitaba ese sueño recurrente, no salí a flote; cuando un soldado me disparó a quemarropa y advertí mi blusa blanca lavada en sangre; cuando soñé con atroces atropellos viales en Insurgentes o con el desuello del vecino de manos de un sociópata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la maternidad, supongo que los músculos se aflojaron. La vejiga no soporta el paso de más de seis horas pese a obedecer el consejo que comparten médicos alópatas y naturistas: no ingerir líquidos después de las siete de la noche. Cuando aparentemente sólo esto sucede, al regreso del baño y, de nuevo, internada en el pulmón de la cama, tomada víctima por el gancho amoroso del que despierto con mis pequeños ruidos, retomo lo que inconscientemente llevó a despertarme (la vejiga no o, al menos, escasas veces). Mis tribulaciones tienen que ver con los alumnos que me dan problema, con escribir o no, cuándo, cómo y dónde, si con los hijos que tengo o con uno más, con adivinar cuál será mi verdadera vocación y por qué hay personas, a diferencia mía, que la descubren tan temprano. Con escribir o trabajar, escribir o comer, escribir lo que quiero o lo que debo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche, me vi de pronto en medio de una larga retahíla de imprecaciones dirigidas a un alumno. La escena es similar a cuando uno se descubre a sí mismo hablando solo en su automóvil, en medio de las islas de autos que no sucumben al tráfico y que se mantienen como mausoleos itinerantes, movidos por bloques, hasta que uno de nosotros muera de un infarto, de un derrame cerebral, por una crisis hepática espontánea o por un estornudo reprimido, y todos nos demos cuenta, arrebatados repentinamente de nuestros pensamientos por ese molesto claxon que no se apaga al ser pulsado por la cabeza de la víctima que cae sin vida al frente ¿Cuántas veces no hemos visto esta escena en el cine o en la TV? Se ha vuelto un pastiche recurrente en mi insomnio. La última vez, recuerdo, fue en la más reciente de Shyamalan: un suicida arremete contra un árbol a toda velocidad. Sólo queda el grito escandaloso del claxon, mantenido en una sola nota aguda que entra a nuestros oídos como si se tratara de una grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En días previos a las mudanzas, el insomnio es sólo un juego donde acomodar cajones: ¿qué va en aquella caja?, ¿Por qué poner lo pesado encima de lo frágil?, ¿Cuántas veces más tendré que cambiar de morada?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De regreso del baño, lo que parecía un simple sueño se vuelve cuerdo. Soy incapaz de detenerlo. Se vuelve un ejército, una marabunta de hormigas plateadas que invade la cama. Me abruma tanto como el hecho de reconocer que se me van segundos, minutos, horas de sueño. Sin embargo, no puedo parar, sé que mañana voy a despertar agotada. Cuento ovejas, inhalo por los pies y exhalo por la coronilla, me concentro en mi respiración. Nada. Como búho aguardo, todo lo que contemplo es azul. A lo lejos, el rumor del endeble tránsito que se fortalece conforme el azul se dispersa y mis párpados buscan, de nuevo, la humedad de las lágrimas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-2847924052585214245?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/2847924052585214245/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=2847924052585214245' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/2847924052585214245'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/2847924052585214245'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/10/insomnio.html' title='Insomnio'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SO5sY07eJsI/AAAAAAAAAFQ/WcvcMmnl_x4/s72-c/509097669_a757a9d06c.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-6148395001896267763</id><published>2008-09-16T09:21:00.000-07:00</published><updated>2008-09-17T21:52:50.309-07:00</updated><title type='text'>Paparazzi (Crónica de un no-encuentro)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SM_d-zDtAsI/AAAAAAAAAEo/2WOuBNHRFx8/s1600-h/FA.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SM_d-zDtAsI/AAAAAAAAAEo/2WOuBNHRFx8/s320/FA.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246656161837286082" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El valor de la distancia se muestra en este pequeño recuadro. Éste, se refiere a la distancia física. Respetuosamente, sólo pude inmortalizar los momentos en que Francis Alÿs jugaba con su hijo entre las olas. Más cerca de mí lo tuve un par de veces a lo largo de una semana. Cuando hablo de la distancia física evito, ante todo, relacionarlo con cualquier clase de distancia de carácter emotivo. Más cerca estuve de él al contemplar su obra. Fueron meses o probablemente un año, en los que estuve franqueada por sus piezas y los límites de tiempo que tenía para recibirme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más cerca, también, cuando reparé en el hecho de haber fotografiado a unos perros acurrucados en una calle desierta apenas punteaba el alba. Lo hice sin un motivo premeditado. Tan sólo recuerdo haber pasado de largo en el auto y, repetinamente, frenar, girar el cuello hacia el vidrio trasero y marchar en reversa; moverme con sumo cuidado mientras desenmascaraba la cámara y tirar tres, cuatro veces hacia ellos, sin medir la pena de despertarlos o el peligro de que, una vez despiertos, tornáranse en una pequeña jauría enfurecida. Pero no, allí estuvieron como seis obedientes ovillos de lana, a la espera inconsciente de ser retratados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SM_iDDV5lfI/AAAAAAAAAEw/97zjp7x2NJc/s1600-h/Ovillos+de+lejos.jpg"&gt;&lt;img style="float:center; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SM_iDDV5lfI/AAAAAAAAAEw/97zjp7x2NJc/s320/Ovillos+de+lejos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246660632974562802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sólo adiviné la relación cuando imprimí el tiro y lo comparé con las imágenes de los perros fotografiados por Alÿs en Burma, en Río, en el Centro. Recordé, asimismo, la fascinación que los frescos de Lorenzetti en Siena, causaron en Alÿs . Un momento de quiebre para el entonces arquitecto, en el umbral del próximo estadio de su vida. Desde entonces, me gusta duplicar la foto y regalarla a quien considero alguien especial dentro de mi microcosmos, o a quien contempló la foto y, simplemente, le agradó. Siempre pensé en imprimir la imagen y enviarla a Francis Alÿs, adjunta a mi tesis sobre su obra. Hasta el día de hoy, sigo pensando en hacerlo una vez que imprima los ejemplares, esta misma semana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo este tiempo, desde el día uno evoqué las múltiples posibilidades que tenía de encontrarlo a raíz de mi tesis: en algún coloquio, en un proyecto curatorial futuro... en mi mente podía dar rienda suelta a toda la serie de oportunidades que desdoblaba mi mente, como los sets aleatorios de solitarios desplegados por el monitor de una aburrida computadora. Es en esos precisos momentos, como en los del incauto análisis de sus piezas, cuando la distancia emotiva se acortaba y donde me sentía poseedora de un don infalible al ser capaz de desentrañar un posible misterio. Ser, por elección propia, algo más que una fan, o bien, una fan con permiso tutorial, como quien presenta una apostilla ante un notario público; con la autorización concedida por un interventor de Gobernación que acreditara mi intimidad y/o mi sapiencia respecto al sujeto en cuestión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero jamás imaginé que fuera de forma tan intempestiva, sin aviso alguno, en medio de una vacaciones en Pie de la Cuesta. C.M., sinodal de mi tesis, acertó a decir: "No sabes a quién vas a conocer en este momento." A continuación, apareció como llamado a la escena. Altísimo, como se le ve en los libros, en las imágenes, en los videos. Altísimo como aquella única vez en que lo atisbé hace cinco años atrás, volviendo su espalda hacia mí, camino a lo que era, seguramente, su estudio en las calles del Centro, luego de una magna conferencia sobre su obra &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cuando la fe mueve montañas&lt;/span&gt;, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estrechamos nuestras manos, yo sólo alcancé a emitir un gritito, por suerte interno, y añadir: "Yo hice una tesis sobre tí", a lo que él respondió: "Desolé".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desolada estuve yo las siguientes horas, los siguientes días. Desolada y perpleja. Trataba de convencerme a mí misma de que no iba a haber un segundo encuentro ni fortuito ni gratuito ni deliberado. Entendía que se trataba de sus vacaciones, que éramos meros vecinos de habitación en un pequeño hotel. Formulé racionamente, uno a uno, los motivos por los que esa conversación no se iba a dar, al menos, en esta ocasión. Y, sin embargo, la soñadora irredenta que llevo dentro, guardaba en lo más profundo de su médula, la posibilidad de un milagro o, al menos, el arrojo de una ridícula valiente. Pasaron noches en que nos sentábamos en sendos extremos del restaurante. Al día siguiente, elegíamos la mesa contigua de la noche anterior a la suya. Y nada. La suerte me abandonaba dejando, de nueva cuenta, a Alÿs del otro lado del universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pocas veces que coincidíamos, ellos bajando a la playa, nosotros subiendo a la habitación, o viceversa, nos saludaba respetuoso, como quien recuerda y practica las reglas mínimas de cortesía, características de los mexicanos. En otras ocasiones, yo corría mis tramos habituales matutinos antes de que el sol se volviera un tirano, y los encontraba, de nuevo, a él y a su hijo al acecho de las olas. Nos despedíamos amablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo explicarle que hasta le tenía una posible acción artística? El día de nuestro arribo, horas antes de conocernos oficialmente, D. y yo caminamos sobre la playa hacia el extremo contrario (el rito inaugural de cualquier vacación sobre la arena). Estábamos tan felices que no alcanzamos a darnos cuenta de que, en algún momento, cruzamos la frontera de territorio militar. Sólo lo comprendimos cuando observamos acercarse en línea directa, a un perro criollo con los dientes desnudos, correr a toda velocidad hacia nosotros. Yo grité en el momento en el que me percaté de que el perro no estaba dispuesto a aminorar su paso. Era demasiado tarde, además, para emprender la carrera en sentido contrario y meterse al agua. Pero como por arte de magia, el perro se detuvo a escasos decímetros de nosotros. Detrás de él, a lo lejos, un militar armado nos hacía señales para que abandonáramos el terreno. Una vez que dejamos de mentar madres, recordé la acción &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Gringo&lt;/span&gt; de Alÿs, en la que se enfunda unos gruesos pantalones de entrenamiento para perros de ataque y visita, cámara en mano, los senderos inhóspitos de Epazoyucan, Hgo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente, guardé las esperanzas de relatarle el proyecto, de acompañarlo con una cámara hasta el territorio resguardado por los marinos e intentar reanudar la experiencia, esta vez, para volverla una acción artística que hablara de la imposibilidad de caminar por un territorio reconocido como propio por mandato Constitucional. Probablemente, mi primer trabajo curatorial. Pero no, jamás lo hice. No conté con la imprudencia, la valentía o el desparpajo necesarios para hacerlo. Ante todo, sabía que estaba de vacaciones. Lo más que llegué a hacer fue sugerir torpemente a C.M., un encuentro informal, a lo que él jamás entendió ni hizo reparo alguno. En parte, me interesaba hablar también con él sobre las posibilidades de un doctorado en un futuro mediato, qué se yo, hablar sobre el arte, sobre la vida misma, escuchar anécdotas propias de sus infancias. A final de cuentas, uno no se encuentra todos los días con semejante dúo posmoderno en medio de sus vacaciones familiares. Pero no. Comprendí que, muy probablemente, lo que menos desearan era lidiar con alumnas o admiradoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SM_wiwh53hI/AAAAAAAAAE4/rpcMKPdUl18/s1600-h/FA2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SM_wiwh53hI/AAAAAAAAAE4/rpcMKPdUl18/s320/FA2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246676570843242002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí está la prueba más grande de mi osadía. Lo más cerca que llegué fue a fotografiarlo a lo lejos, con el defectuoso zoom de mi excámara Olympus de seis megapixeles. Debo reconocer que algunas me gustan. Son recatadas hasta cierto punto. Constituyen para mí, un homenaje a un hombre que se olvida de quien es mientras juega con su hijo a abatir las olas. Seguramente juega con él para enfrentar el posible miedo infantil, en un juego tribal de hombre a niño, de padre a hijo, como un águila enseñara a volar a su aguilucho. Enfrentar la vida en un mero acto, como ejemplo práctico y  demostrable de lo que, en sí, es estar en este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SM_yGE7rkbI/AAAAAAAAAFA/bvW-RYVImys/s1600-h/FA3.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SM_yGE7rkbI/AAAAAAAAAFA/bvW-RYVImys/s320/FA3.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246678277127115186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que esta entrada se vuelva una cursilería barata, mi imprudencia, de nueva cuenta, sólo llegará a publicar estas fotos en mi página de flickr, a postear la crónica de este no-encuentro en mi blog de contados lectores, a mandar mi tesis a Francis Alÿs una vez que esté impresa con una fotografía adjunta, donde se mira a unos perros dormir en forma de ovillos de lana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SM_y2xhBOoI/AAAAAAAAAFI/RxSxVQTZ9KM/s1600-h/Ovillos+de+cerca.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SM_y2xhBOoI/AAAAAAAAAFI/RxSxVQTZ9KM/s320/Ovillos+de+cerca.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246679113728604802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el inter, evocaré el día en que contemplé a Francis Alÿs mirar, a su vez, en medio de una turba espontánea, a las mantarrayas surfear en las olas de Pie de la Cuesta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-6148395001896267763?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/6148395001896267763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=6148395001896267763' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6148395001896267763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6148395001896267763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/09/paparazzi-crnica-de-un-no-encuentro.html' title='Paparazzi (Crónica de un no-encuentro)'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SM_d-zDtAsI/AAAAAAAAAEo/2WOuBNHRFx8/s72-c/FA.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-8566841030488403750</id><published>2008-08-16T16:06:00.001-07:00</published><updated>2008-08-22T18:39:30.615-07:00</updated><title type='text'>Sincronicidad junguiana</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SKdxukdZjtI/AAAAAAAAAEg/g4jpWD6HdVo/s1600-h/A+unos+d%C3%ADas+del+9+de+agosto.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SKdxukdZjtI/AAAAAAAAAEg/g4jpWD6HdVo/s320/A+unos+d%C3%ADas+del+9+de+agosto.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5235278136716398290" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;(A unos días del 9 de agosto)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucedió hace un año. El 9 de agosto, para ser exactos, según recuerda D. Lo tiene tan fresco en la memoria pues un día antes celebraba su cumpleaños número treinta y siete. Si bien lo nuestro no ha sido tácitamente una historia de encuentros y desencuentros, nos consta haber estado en el mismo lugar al menos dos veces antes de conocernos realmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera fue hace más de diez años, en el 95 o 96. En aquel entonces yo trabajaba para Plaza &amp; Janés como Coordinadora de Difusión y Relaciones Públicas. Estábamos por presentar los libros de dos autores distintos, ambos jóvenes promesas literarias españolas: Ray Loriga y Benjamín Prado. Para sede de la presentación, elegimos el local del ahora desaparecido Alejandro Aura, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El hijo del cuervo&lt;/span&gt;. Debíamos, ante todo, estar a tono con los estoperoles, el pelo oxigenado, los jeans deslavados y las botas de piel de cocodrilo de Loriga. En ese tono, debíamos elegir, asimismo, a nuestras jóvenes promesas nacionales para que los presentaran. Uno de ellos fue Roberto Max y el otro elegido fue D. La noche, un abanico de texturas disímiles: la emoción incontenible de Benjamín Prado ante las palabras de sus presentadores, en contraste con el desencuentro –ese sí– entre Paula, mi mejor amiga y la que escribe, y las peripecias que la noche le deparó al propio D. en su mundo, separado del mío. Nuestra relación sólo llegó a estrecharse lo suficiente para entregarle el par de libros a reseñar, darle la bienvenida en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El hijo del cuervo&lt;/span&gt; y divisarlo un par de veces en el lugar destinado para la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace casi un año (desconocemos la exactitud con certeza, entre su arribo y mi partida o viceversa) estuvimos en el mismo evento, en el mismo lugar, sin reconocernos. Por aquel tiempo, mi pasatiempo preferido –o como mi mejor amiga lo definió de excepcional manera: un trabajo de medio tiempo sin goce de sueldo– era flickr. El día que subí mis imágenes por vez primera, lo recuerdo como si estuviera ahora afinando un instrumento. Era un lunes a las 11 pm a finales de mayo. Acabé por acostarme a las 4 a.m. con todo y que al día siguiente me esperaba un día ordinario, es decir, amplio en tareas; llevar a los niños al colegio, trabajar, recogerlos, volver a trabajar, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres meses siguientes a aquel día, mi popularidad en flickr subió como la espuma de una &lt;span style="font-style:italic;"&gt;XX Lager&lt;/span&gt; en día festivo o en anuncio publicitario en el tiempo extra de la final del mundial de futbol. Tenía más de cien contactos que visitaban mis páginas y yo visitaba las de ellos. Amigos por todas partes: España, Singapur, Chile, Suecia, Israel, Colombia. Me habían invitado a formar parte de grupos fotográficos amateurs que a mí se me antojaban de lo más exclusivo. A uno de ellos me invitó mi obseso y vicioso amigo de la vida, alma milenaria, el Onder. Padrino cibernético por doble partida, él fue quien me orilló a caer primero en flickr y luego en facebook. Se trataba del &lt;a href="http://www.flickr.com/groups/fotopong/"&gt;fotopong&lt;/a&gt;, una especie de cadáver exquisito fotográfico. La dinámica del juego consistía en partir de una primera foto para luego, por turnos, interpretar sólo el último tiro con una nueva y así sucesivamente, hasta completar una cadena completa. Fue así también como conocí a El Calamar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocerlo es mucho decir. Resulta peculiar analizar lo entrañables que de pronto se vuelven las relaciones virtuales. Cada vez que me topaba con sus fotos, sentía que conocía a sus hijas, que su mujer y yo podríamos ser amigas, que había acariciado a su perro (aunque ahora, pensándolo bien, desconozco si el Calamar tenga mascotas u odie a los perros o prefiera a los gatos. Lo que sí sé es que también estuvo en el Parque México el mismo día en que yo presencié la marcha por la legalización de la cannabis). Casi todas las veces que entraba a su página, dejaba grandes elogios. Mirando sus fotos fue que me interesé por conocer hasta hace unas breves semanas, el kiosco de la Sta. María y el Museo de Geología. Igualmente, él me dejaba comentarios, me invitaba a visitar &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Galería Virtual&lt;/span&gt; en flickr. Eramos, lo que se puede decir, conocidos &lt;span style="font-style:italic;"&gt;cyber&lt;/span&gt;. Las fotos de El Calamar en el fotopong eran inmejorables. Fue para mí un gran reto reinterpretar aquella de su hija con una sombrilla estilo oriental de color verde. Si no lo superé con creces, al menos fue mi tiro más elocuente y más elogiado. El Calamar mismo fue quien me dio la noticia de su aparición en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;bighugelabs&lt;/span&gt;, una subpágina de explore en flickr donde aparecen los tiros más visitados y sobresalientes. No cabía en mí de la emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SKdqdpQuQNI/AAAAAAAAAEQ/kp0NxHOxheg/s1600-h/Fotopong+1-14.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SKdqdpQuQNI/AAAAAAAAAEQ/kp0NxHOxheg/s320/Fotopong+1-14.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5235270149366235346" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día cualquiera, El Calamar me mandó un correo con una invitación, esta vez, a una exposición no virtual. Se trataba de una exhibición pequeña de fotos tomadas en el Japón. El fotógrafo se llamaba –y se sigue llamando– Aurelio Asiain. Recuerdo muy bien una de sus fotos. Él, fotografiándose en el interior de un elevador mientras dirige su mirada y el rabillo de su cámara hacia el techo espejeante. Puede ser que lo que sigue sea más bien fruto de mi imaginación desbordada o maltrecha pero, si mal no recuerdo, Aurelio no se encontraba solo. Lo acompañaba una típica japonesa, típicamente inmutable ante lo que podría calificarse como un impulso intimidatorio del que empuñaba el arma, la cámara fotográfica, en las paradójicas posibilidades que sugiere siempre el espacio de un ascensor; público al tiempo que íntimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SKdsZfoYw6I/AAAAAAAAAEY/C2zFTGu_N9U/s1600-h/Aurelio.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SKdsZfoYw6I/AAAAAAAAAEY/C2zFTGu_N9U/s320/Aurelio.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5235272277084914594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Ahora que busqué la imagen para subirla a esta entrada, corroboro que tanto mi memoria como mi imaginación no andaban del todo perdidas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel 9 de agosto, hace un año, llegué tarde pues salía de las juntas semanales que tenía en Universum. Arribé en Coyoacán, a la Casa de la Cultura Federico Reyes Heroles cuando todo había prácticamente terminado. Eso me dio, al menos, la oportunidad de observar cada una de las fotos con la debida mesura, sin la presión del exceso de trashumantes al mismo paso que conllevan las inauguraciones, grandes o pequeñas. En eso llegó El Calamar a, finalmente, estrechar mi mano. Viejos conocidos, no hallamos qué decir. Yo me moría de la vergüenza pues su saludo fue delator: había llegado al final de la inauguración. No cruzamos más de tres frases, yo le pedí disculpas, le dije que tenía que irme pronto. Me sentía ajena en medio de los últimos convidados, familiares seguramente, la gente más cercana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Aurelio nunca lo saludé. Tampoco a D. Meses después, en uno de nuestros tantos escarceos amorosos (y con esto, no quiero confundir al lector: los escarceos amorosos entre D. y yo son las grandes pláticas que tenemos desde que nos reencontramos; en las sobremesas, en los viajes de carretera, mientras observamos a las mantarrayas surfear en las olas del mar, al principio o al final del día), reparamos en que habíamos estado en la misma inauguración ¿Cómo fue que jamás nos topamos el uno con el otro, que nuestras miradas jamás coincidieran? Tras analizar la situación obtuvimos la siguiente conclusión: él llegó muy temprano, yo llegué muy tarde. No concordamos por diferencia de cuartos de hora o quizá de minutos o de segundos... Él, al igual que yo, tampoco pudo estrechar la mano de Aurelio ¿Y cómo fue que llegamos a hablar de Aurelio entre otras tantas cosas que comentamos a lo largo de nuestros maravillosos días juntos? Esto no lo recuerdo tan bien. D. me habló alguna vez de su blog &lt;a href="http://aurelioasiain.blogspot.com/"&gt;Al margen del Yodo&lt;/a&gt;, que ahora visito con frecuencia. Cambié mi antiguo vicio del flickr por otros igualmente saludables. Ahora D. y Aurelio son amigos virtuales; se envían libros, se cartean por mail.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy D. y yo soñamos con visitar Japón, el lugar de nuestras personales obsesiones que también compartimos. Ojalá y, en un par de años o, en menos, estemos D. y yo tomando sake en Japón, en compañía de Aurelio y de Montserrat. Quién quita y hasta viene El Calamar con su esposa. Soñar no cuesta nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(La versión de los hechos escrita por el Vaquero, &lt;a href="http://saltosalmon.blogspot.com/2008/08/asia-in.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-8566841030488403750?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/8566841030488403750/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=8566841030488403750' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8566841030488403750'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8566841030488403750'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/08/sincronicidad-junguiana.html' title='Sincronicidad junguiana'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZG521iXfxmQ/SKdxukdZjtI/AAAAAAAAAEg/g4jpWD6HdVo/s72-c/A+unos+d%C3%ADas+del+9+de+agosto.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-4423972536375794456</id><published>2008-07-27T17:58:00.000-07:00</published><updated>2008-09-16T21:30:57.704-07:00</updated><title type='text'>Yo soy lo que mi familia es (1)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SI0aEm4b_uI/AAAAAAAAAEI/H6t2RLZR1Ns/s1600-h/Family-tree-003.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SI0aEm4b_uI/AAAAAAAAAEI/H6t2RLZR1Ns/s320/Family-tree-003.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227863408906075874" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días encontré esta frase en un cartel que anunciaba el VI Encuentro Internacional de Familias. El cartel se hallaba centrado en una de las nuevas estructuras publicitarias dispuestas en casi todas las paradas del transporte colectivo a lo largo de la Avenida Insurgentes. Estaba por meter segunda en el auto mientras la frase que había leído hacía escasos segundos, retumbó en mi mente. No había sido una semana muy fácil que digamos. Entre otras cosas, me había convertido en el curso de verano de mis hijos. Al lado de D., los había llevado al zoológico, a la Estación Central de Bomberos, al cine, al Castillo de Chapultepec, a la exposición de Remedios Varo. Como ya es costumbre, mis expectativas y mi fantasía siempre terminan por superar la realidad. A Guido, el mayor, le da pavor meterse en el vagón del metro, abigarrado de pasajeros. Durante nuestro recorrido por Chapultepec, Tomás insistía en comprar un algodón de azúcar y regresar a casa temprano. Por mi parte, yo me dormí en lo mejor de Wall-E.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Yo soy lo que mi familia es","Yo soy lo que mi familia es". No alcanzo a afirmar con tal contundencia qué tan certera es esta frase. Me vienen a la cabeza episodios de mi infancia y de mi adolescencia. No me gustaría que cualquiera que los viera pasar en una sala de cine, pensara que en eso se resume mi esencia, mi modo de ser, mi naturaleza. De igual manera, me remonto al pasado inmediato junto a mi pequeño núcleo, mi verdadera familia, ¿qué momentos borraría de mi historia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Analizo las vidas de mis padres, ahora devastadas. Intento encontrar los orígenes de la masacre en un exilio voluntario, en la carencia de relaciones amistosas estrechas y significativas. Yo crecí lejos de primos, tíos, abuelos. Actualmente veo a mis padres con cierta frecuencia, a veces, más de lo que yo deseara. ¿Qué hay de sus vidas en mí?, ¿qué he sido capaz de heredar consciente e inconscientemente?, ¿quién soy yo, finalmente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo la primera visita de mis abuelos a México. Como dato curioso, siempre que mis abuelos llegaban, temblaba en la ciudad. Invariablemente. Un día fuimos convidados a comer a una casa de campo en Hidalgo. Mi abuelo y yo éramos los únicos sentados a la mesa mientras los demás se lavaban las manos, curioseaban, qué se yo, apenas tenía siete años. Ignorante de su presencia, comencé a comparar el reverso de los platos de talavera ordenados en la mesa donde ibamos a comer, hasta elegir para mí, el menos mancillado, el perfecto, de acuerdo a mi infantil criterio. Mi abuelo soltó una carcajada ronca y quieta, nada escandalosa. "¡Ay, María Paz!, ¡eres única!, alcanzó a decir. Años después, sufrió una embolia en días posteriores al terremoto del '85. Dicen que fue causada, en parte, por la angustia de no saber nada de nosotros. Las comunicaciones estaban completamente suspendidas y mi tío, hermano de mi padre, sólo alcanzó a avisar a través de la Casa Chile, que ellos, los Amaro-McClure, se encontraban bien. Obvió lo obvio: que nosotros, los Amaro Cavada, también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De las anécdotas familiares podría omitir en mis memorias, la vez que fuimos, como cada domingo lo hacíamos luego de recoger el corte de las ventas de fin de semana de la librería de mi padre, a Danesa 33. A mi madre le encantaba el helado de cereza negra. Uno de aquellos domingos, tan pronto me entregaron el helado que pedí, se me cayó al suelo. Mi padre pidió al que atendía que me volviera a servir una bola de helado, en vista del suicidio instantáneo de la anterior. El dependiente se negó, arguyendo que había sido mi culpa y no la de él. Eso era lo de menos. Entonces, mi padre tomó mi cucurucho de galleta, recogió con él la bola de helado que yacía en el suelo y comenzó a embarrarla en toda la protección elevada de la heladería. Como recordarán, las heladerías Danesa 33 parecían verdaderas estaciones espaciales, al menos la que yo frecuentaba en una esquina de Insurgentes Sur, a un costado de la paradisiaca juguetería ARA, curiosamente muy cerca de donde vi el cartel con la mentada frase relativa a las familias. Mi padre dibujó un círculo perfecto de restos de helado a lo largo de toda Danesa 33. Yo me sentía morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces, mi padre llegó a entrar al cine burlando los cinturones elásticos de seguridad y evadiendo la cola que esperaba, paciente, entrar a la sala. O se peleó a golpes con un uruguayo que encontró robando en su negocio (esa vez, me sentí morir por segunda ocasión). Pero también era el que más jugaba conmigo, el que más bromas nos hacía cuando éramos pequeños. Cada vez que llegaba del trabajo a comer a la casa, mi hermano y yo nos peleábamos por sentarnos a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando comencé a tener serias sospechas sobre la existencia de Santa Claus y los Reyes Magos, mi padre me confesó que él había sido el único niño a quien se le había permitido la fortuna de ver a Santa Claus sin que éste lo sorprendiera en su arriesgada travesura. Tan vehemente fue mi credulidad que ahora repito la fórmula. No sé si me sale igual de bien. El caso es que cada vez que mis hijos pierden dientes, al día siguiente me aseguran que el Ratón Pérez habló con ellos, los cargó, les presentó a sus amigos. Cuando el Ratón Pérez nos visita, me sorprenden con ocurrencias cada vez más arriesgadas en su estructura, aderezadas con un sinfín de detalles, como si se tratara de un concurso poético del Siglo de Oro. Será, en esta ocasión sí, algo de familia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano Luis, dos años menor que yo, solía encontrar el corte de todo un fin de semana en los burós de mis padres. Sin pena ni culpa iba depositando, uno a uno en su cochinito, las monedas y los billetes que luego mi padre recuperaba de un golpe, haciendo abortar a la pobre bestia de yeso. Tras haber perdido varios dientes, dejé el séptimo u octavo debajo de mi cama. A la mañana siguiente, mi almohada cubría una cantidad de monedas inverosímil. Mis padres no se lo explicaban. Fue mi hermano quien, luego de verificar que al Ratón Pérez se le había olvidado pasar por nuestra ventana, antes de que yo despertara decidió salvar la honra de tan prestigiado animal y fue a asaltar el cajón de la cocina donde mi madre guardaba el cambio para las tortillas, el pan y la leche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora mi padre está viejo, cansado, achacoso. A veces, suele vivir bastante desilusionado de la vida misma. Me duele verlo así, con todo y que, cada vez se parece más a mi abuelo. Y sí, esa fue la familia que me tocó, para bien o para mal. De la que yo aprendí cosas buenas y cosas malas que hasta ahora, me percato, inconscientemente repito.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-4423972536375794456?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/4423972536375794456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=4423972536375794456' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/4423972536375794456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/4423972536375794456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/07/yo-soy-lo-que-mi-familia-es-1.html' title='Yo soy lo que mi familia es (1)'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SI0aEm4b_uI/AAAAAAAAAEI/H6t2RLZR1Ns/s72-c/Family-tree-003.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-5005767601150459002</id><published>2008-07-25T10:49:00.001-07:00</published><updated>2008-07-26T19:23:07.262-07:00</updated><title type='text'>Feliz por D.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SIoSUvZ59YI/AAAAAAAAAEA/Vld8mrUIltY/s1600-h/Vaquerito+at+WTC.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SIoSUvZ59YI/AAAAAAAAAEA/Vld8mrUIltY/s320/Vaquerito+at+WTC.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227010465048688002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba por terminar la que se suponía sería la siguiente entrada. El título era "Yo soy lo que mi familia es". La acababa mientras miraba al fondo, el Mar Pacífico encabritarse, denso, celoso, pero a veces, de un azul aguamarina, abierto como adolescente, dispuesto a cobijar a quien lo quisiera, en la leche de su espuma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy apareció una de esas pocas noticias luminosas en la red que aplazó la siguiente entrega por motivos obvios. Me refiero al reconocimiento que le han dado a un joven escritor que quiere hacerse de una vida buena y humilde, sin pretensiones, a partir del oficio que más ama: la escritura misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo lo comparto con creces, al darme cuenta de que vivimos entre tragedias y redenciones. No hay más. Cuando lleguen las segundas, hay que agradecerlas, abrazarlas. Son la gasolina de los sueños y los proyectos que las secundarán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro hacia atrás y veo, hasta en los supuestos fracasos una condecoración postergada. Me refiero, sobre todo, a Cuaderno Salmón, una revista que se fue, como el oso a su cueva, en la espera de tiempos mejores. Proyecto romántico de principio a fin, pero por ello, doblemente valiente. En medio de un país de escasos lectores, de incipientes apoyos, este joven escritor publicó ocho números inmejorables. Yo voy en el tercero, que devoro dulcemente cuando el tiempo me lo permite. Es para mí, el caramelo infantil que deseamos se vuelva mágicamente inagotable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la par de Cuaderno Salmón, el joven escritor tiene numerosas colaboraciones y tres novelas. Con la primera, me robó el corazón y todavia no me lo regresa. Con una reseña sobre el último CD de Radiohead acabó por conquistarme. Soy yo feliz con él, leyéndolo al igual que viviendo estos últimos meses, cuerpo a cuerpo, a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me queda más que desearle larga vida, que todos sus sueños, los solitarios y los compartidos, se coronen como éste. Los brazos abiertos hacia el mar rebelde, que de este joven escritor estoy enamorada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-5005767601150459002?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/5005767601150459002/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=5005767601150459002' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/5005767601150459002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/5005767601150459002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/07/feliz-por-d.html' title='Feliz por D.'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SIoSUvZ59YI/AAAAAAAAAEA/Vld8mrUIltY/s72-c/Vaquerito+at+WTC.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-3346511003680361069</id><published>2008-06-23T15:37:00.000-07:00</published><updated>2008-06-29T20:51:43.903-07:00</updated><title type='text'>Una pregunta naive</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SGAlsYCtHII/AAAAAAAAADc/k5PVy5UTSuY/s1600-h/PM_polarbear-420x0.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SGAlsYCtHII/AAAAAAAAADc/k5PVy5UTSuY/s320/PM_polarbear-420x0.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215209812793302146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves pasado, mientras hojeaba el periódico, me encontré con una imagen por demás abrumadora. Se trataba del oso polar que pudo sobrevivir al desorientado viaje que lo llevó desde su terruño -al parecer, Groenlandia- hasta las costas islandesas. Como muchos saben, el gobierno islandés dio luz verde para que masacraran al animal, en vista del peligro que representaba para los seres humanos asentados en las zonas aledañas al paraje que el oso ocupó durante su exangüe exilio. Más de sesenta personas, entre curiosos, ecologistas y pacifistas, veterinarios y guardias, presenciaban las rondas de la solitaria bestia. Lo bautizaron &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ófeig&lt;/span&gt; que en islandés quiere decir "el que no debe morir". Minutos después de su muerte, su cuerpo aún caliente -una mancha blanca y peluda que yace en el pasto de un país al que todos nos imaginamos verde y pétreo-, violado por todos. En los videos de youtube se alcanza a apreciar la manera en que algunas personas intentan abrir sus fauces, comparar el tamaño de su mordida con el de un teléfono celular. Incluso, hay quienes osan posar para la foto del recuerdo. Guardias o cazadores neófitos, no lo sé. La inmortalidad a través de la muerte, pienso yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SGApA8MoMsI/AAAAAAAAADk/TfOOALQJLs0/s1600-h/polarbear.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SGApA8MoMsI/AAAAAAAAADk/TfOOALQJLs0/s320/polarbear.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215213464630866626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coincidencias de la vida. Ayer, mientras esperábamos la apertura de la sala de cine, D. me hizo reparar en una cita de Mahatma Gandhi que encontró mientras leíamos una revista: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en la que trata a sus animales"&lt;/span&gt;. Esperábamos ver el último film de Julian Schnabel, "La escafandra y la mariposa". El film aborda los últimos meses de vida de Jean Dominique Bauby, otrora editor de la edición parisina de la revista Elle hasta 1995, año en que sufrió un infarto cerebral. A raiz de la tragedia, Bauby sólo podrá comunicarse por medio del único músculo que puede mover: su párpado izquierdo. Extraño como pueda sonar, gracias a su aleteo, una suerte de aleteo similar al batir de las alas de una mariposa, Bauby escribirá un libro con la ayuda de una devota amanuense que traduciría los movimientos en palabras, reuniendo así, letra por letra, la memoria y la imaginación de Bauby. Diez días después de la aparición del libro, Bauby muere en un hospital de París tras permanecer confinado los últimos meses de su vida en otro, a orillas del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SGA0qKWbv_I/AAAAAAAAADs/OBVyd0TMDtI/s1600-h/bauby.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SGA0qKWbv_I/AAAAAAAAADs/OBVyd0TMDtI/s320/bauby.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215226267432632306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraño periplo el de ambos personajes, Ófeig y Bauby. Uno más fructífero que el otro. Aquel, encerrado en su cuerpo, pudo escribir un libro cuya primera edición se agotó a escasas horas de su entrada en librerías. El otro, a pesar de haber cruzado el gélido océano a nado durante días y, poder así, llegar intacto a tierra firme, murió unos días después sin mayor homenaje que un nombre fatídico y las fotografías de su hermoso pelaje blanco, ahora ensangrentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque extremadamente naive me vuelvo a preguntar sobre el futuro de la especie humana; sobre el sentido de la vida misma. Un mundo donde existen, a la par, hombres como Bauby, mujeres como Evelyn Glennie, capaces de confrontar cualquier tipo de discapacidad. No sucumben a ellas. Por el contrario, las trocan por dones aún más grandes. Para muestra, un botón:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/yhgOZlRvZXs&amp;hl=es"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/yhgOZlRvZXs&amp;hl=es" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Glennie es una percusionista inglesa que quedó sorda a la edad de siete años. En una entrevista, Glennie responde con una modulada voz que no levanta ni la menor sospecha alrededor de su sordera, cómo es que logra interpretar la música con esa inigualable delicadeza. Glennie no sólo lee las notas. A través de los años fue desarrollando una habilidad para percibir el impacto de los sonidos en distintas partes de su cuerpo. Al igual que a Bouby, la fatalidad no la hizo rendirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SGBGimb8y9I/AAAAAAAAAD4/BoelV9XWCyg/s1600-h/EvelynGlennie1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SGBGimb8y9I/AAAAAAAAAD4/BoelV9XWCyg/s320/EvelynGlennie1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215245928742308818" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La próxima vez que vea a A.H. le preguntaré cuál es su fórmula mágica para resistir los embates de la vida. Esa misma que es tan contradictoria como rica. Susana, mi ex terapeuta, respondió alguna vez a mis atribuladas preguntas sobre el sentido de la existencia. Para ella, no hay más que lo que denomina de forma personal "La apertura a lo desconocido". Es la era de Acuario pero, a la vez, la del sobrecalentamiento global; la edad del consumo desmedido coludido con la hambruna de regiones enteras. Todos estos incidentes, presentes en la etapa que pasará a la posteridad como aquella en la que hasta las más férreas teorías genéticas y físicas se desmoronan como figuras históricas endebles; terruños de harina que no son mas que islotes minúsculos en medio de un cosmos que ahora se admite, en eterna expansión. El fin de la historia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-3346511003680361069?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/3346511003680361069/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=3346511003680361069' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/3346511003680361069'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/3346511003680361069'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/06/una-pregunta-naive.html' title='Una pregunta naive'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SGAlsYCtHII/AAAAAAAAADc/k5PVy5UTSuY/s72-c/PM_polarbear-420x0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-712681842311250411</id><published>2008-05-19T21:10:00.000-07:00</published><updated>2008-05-19T21:29:33.438-07:00</updated><title type='text'>De las citas con el pasado (3)</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SDJQmfUi13I/AAAAAAAAADU/LqmHMacyfbg/s1600-h/518951128_d464cdb067.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SDJQmfUi13I/AAAAAAAAADU/LqmHMacyfbg/s320/518951128_d464cdb067.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202309141739263858" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que a continuación sigue, fue escrito hace poco más de un año. Algunas cosas siguen faltando, otras se han ido cumpliendo. Dejo para quien lo quiera y a quien le sirva, mi mantra personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;19: a trece meses de haber abandonado el nido…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero respirar pausadamente. Advertir la oportunidad de aventura que surge a cada segundo. Correr y estrellarme contra el cielo y las altas frondas que lo enmarcan….quedarme ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto se vuelve necesariamente una suerte de oración. Desconfío de los dioses patriarcas; confío más en la sabiduría del universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero estar con mis hijos y postergar la urgencia. Quiero verlos a los ojos. Lograr que esa conexión sutil se vuelva parte de nuestros hábitos. Quiero mirarlos jugar con certeza. Disfrutar de las tareas y los proyectos infantiles tanto como del poder infranqueable que se vuelve ser madre al acurrucarlos contra el pecho sabiendo que ese es el mejor lugar donde pueden estar cuando se sienten heridos. Quiero percatarme de la singularidad de sus voces y sus hallazgos. Volverme niña en sus juegos, estar menos pendiente de los granos de arroz que dejan en el plato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del trabajo, quiero que día a día vaya yo conquistando mi lugar en este mundo. Tener un espacio para la creatividad, al menos quince minutos al día. Quiero dejar de ser unilateral, empatizar con el otro; asumir mis propios errores. Lanzarme al vacío con la plena conciencia de que hay mayor ganancia en ello de la que queda cuando espero que los demás me resuelvan la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero seguir siendo valiente (que el coraje se transforme en dulzura). No quiero darme a conocer ni como la ogra tempestuosa ni como la Lilith autosuficiente; tan sólo en mi propia tesitura y que ello no asuste. Correr el riesgo de partir de lo que yo siento y pienso. Tomar mi corazón como mi propia brújula. Mirar de frente, a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero tener lo suficiente. Vivir con una alegría humilde que de cuando en cuando sea inundada por la euforia. Tener derecho a abonar la tierra de los sueños en la medida en que éstos se vayan cumpliendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero viajar. Viajar con mis hijos. Viajar con un hombre. Vivir una &lt;span style="font-style:italic;"&gt;road movie&lt;/span&gt; de la mano de Alejandra y Tania. Quiero tener lo suficiente para dejar de sentirme culpable por querer ir al cine, hacer una maqueta con mis hijos en Peña Pobre, ir al Taro con ellos, escudriñar las esquinas de esta ciudad en busca de nuevos lugares donde ellos aprendan, conozcan y se maravillen como yo lo hago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero tener el derecho a tener una mejor casa, un mejor auto, una mejor vida. Hacerme de una amplia biblioteca, en un estudio que mire al jardín. Escribir por las tardes de los fines de semana mientras ellos juegan y de fondo se escuche la voz torrente de Nick Cave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero respaldar mi compu y mi I tunes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero seguir siendo bendecida por la vida de la forma en que lo he sido hasta ahora. Quiero fortalecer el vínculo tácito, inexpresable para con mis amigos. Es el mayor tesoro que estos meses me han otorgado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero salud para mi padre y sosiego para su alma. Quiero descanso y amor profano para mi madre. Quiero que mis hermanos me vean como la mujer que soy y tengan ganas de verme y de hablar conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero amor para los que me rodean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero seguir siendo vulnerable, quiero seguir teniendo ganas de llorar. Ya no quiero hacerme la fuerte. Quiero ser repositorio de ternura y sinceridad. Quiero que alguien me ame. Quiero encontrar el amor en su verdadera y sana dimensión. Quiero comunicación. Quiero acabar el día sabiendo que valió la pena. Quiero acabar el día intuyendo que el otro sabe a qué me refiero sin la necesidad de las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-712681842311250411?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/712681842311250411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=712681842311250411' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/712681842311250411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/712681842311250411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/05/de-las-citas-con-el-pasado-3.html' title='De las citas con el pasado (3)'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SDJQmfUi13I/AAAAAAAAADU/LqmHMacyfbg/s72-c/518951128_d464cdb067.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-7249478176872445030</id><published>2008-05-04T19:19:00.000-07:00</published><updated>2008-05-05T17:03:20.500-07:00</updated><title type='text'>Ayuda doméstica</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SB5u83kzF2I/AAAAAAAAADM/54o18TvqbZA/s1600-h/CB041777.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196713012021630818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SB5u83kzF2I/AAAAAAAAADM/54o18TvqbZA/s320/CB041777.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que prescindí del gran lujo que constituye tener ayuda doméstica, mi primer hijo había nacido hacía escaso mes y medio. Me quedé sola, en un condominio horizontal de tres pisos, con un bebé en los brazos en tanto miraba, atónita, la olla express rellena de lentejas sobre el fuego, a punto de explotar. Una sensación de desvarío me mantuvo inmovil por segundos mientras decidía qué hacer para lograr enmudecer el ruido ensordecedor de la alarma humeante. Con el niño todavia en brazos, caminé hacia la llave de la hornilla al tiempo que las fibras de las lentejas que lograban escapar del único orificio, se autoinmolaban y se adherían al azulejo del muro formando una figura esquizofrénica digna de Amytiville. Lo hice a tiempo. Ninguna tragedia adicional contribuyó a ensombrecer el día más de lo que ya estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda ocasión en la que me quedé, esa vez sin Obdulia, Guido tenía dos años y Tomás había nacido cinco meses atrás. Desde el día uno, Guido atentaba contra la vida de su hermano menor con todo género de accesorios: controles remotos masivos y contundentes, llaveros punzantes, muñecos de peluche asfixiantes. Estábamos recientemente solos, abandonados a nuestra suerte, cuando Guido tiró agua al piso. Para evitar cualquier resbalo, no tuve opción alguna más que correr en busca de una jerga. A mi regreso, veinte segundos después, hallé a Guido de pie, con Tomás en sus brazos. Mi cara de terror seguramente habría recordado a cualquiera, el rostro de la única sobreviviente de la masacre preparatoriana en &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Carrie.&lt;/span&gt; Al verme, Guido no tuvo mejor idea que arrojar a su hermano al escaso vacío fronterizo entre sus cortas piernas y el suelo. Tomás cayó abruptamente sobre la loseta y yo sentí que un millón de neuronas morían asesinadas dentro de la cabeza de mi hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el tercer caso de orfandad, mis dos hijos y yo nos quedamos sin la milagrosa ayuda de Marlene. Nos enteramos por coincidencia, meses después de su partida, de que Marlene se llamaba en realidad María Magdalena. Un pariente suyo insistía en localizarla y luego de tres rechazos telefónicos con sus pertinentes aclaraciones, caímos en la cuenta de que María Magdalena y Marlene eran la misma persona. La relación entre la figura mítica de la Primera Guerra Mundial y la nana de mis hijos, esa, jamás la supimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel entonces, además de seguir siendo madre de dos niños, irrumpían en mi vida otras novedades, fruto directo de mi ser consecuente. Llevaba escasos meses separada del padre de mis hijos y mi pareja por casi nueve años, y acababa de independizarme al solicitar un préstamo bancario pagadero a tres años para rentar un departamento en Tepepan. Estaba, también, reciente y repentinamente desempleada. Cuando Marlene llamó un lunes después del mediodía para avisar que no regresaba más, nos sentimos de nuevo derrumbados. La tarea inmediata fue intentar aplacar el pánico atroz que inundó a Tomás al perder a la mujer que lo había acompañado desde que tenía un año. Marlene era tan importante para Tomás que cuando vió la película &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Los Increíbles&lt;/span&gt;, él mismo afirmaba que Guido era Dash, su papá era Bob Parr, Marlene era Helen, su madre, y yo era Edna Moda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soledad y la incertidumbre nos envolvieron a Guido, Tomás y a mí, fundidos en un abrazo en medio del departamento, blanco y desierto de muebles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconozco cuántas ausencias más deberé de sobrellevar en el futuro. Supongo que muchas. La última, la más reciente fue hace una semana. Esta vez seguía siendo la madre de dos hijos, nuevamente estaba a punto de perder el trabajo. El departamento en el que me independicé no existía más. En el último año me había sido imposible sostener los gastos con el dinero que obtenía de proyectos free-lance y de dar clases. Me mudé a casa de mi madre un tanto derrotada. La ametralladora se había vuelto escopeta. Era sordomuda, sin eco y sin balas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único lujo que me quedaba de mi existencia pasada era Laurita, quien se fue un soleado martes de abril de la misma forma en que llegó. De la misma manera en que todas las anteriores, también, llegaron y se fueron. En términos estadísticos, los daños fueron mucho menores. Hasta en esta suerte de acontecimientos una va adquiriendo destreza. Ya no me enojé como las otras veces, tampoco las califiqué de injustas a ellas, de injusta a la vida. No es que me haya alegrado tampoco. Sin embargo, el ejercicio del desapego practicado hasta este momento surtió sus inesperados efectos. Sin una casa propia, sin un trabajo estable, con dos hijos que criar y con la vida vacía de elementos tangibles pero, a la vez, la cabeza llena de cometas (tantos que se salen por los orificios de mis orejas hasta encontrar una altura de vuelo propicia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía muchos meses no me había sentido tan suelta, tan libre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-7249478176872445030?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/7249478176872445030/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=7249478176872445030' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7249478176872445030'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7249478176872445030'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/05/ayuda-domstica.html' title='Ayuda doméstica'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SB5u83kzF2I/AAAAAAAAADM/54o18TvqbZA/s72-c/CB041777.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-3144025309984675633</id><published>2008-04-23T10:49:00.001-07:00</published><updated>2008-05-05T17:05:08.744-07:00</updated><title type='text'>15 de abril</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SA981nkzF1I/AAAAAAAAADE/2P_caGkKSPY/s1600-h/ibuzz.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192506155979708242" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SA981nkzF1I/AAAAAAAAADE/2P_caGkKSPY/s320/ibuzz.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SA9293kzF0I/AAAAAAAAAC8/EckIaaPMdzc/s1600-h/angry_woman_2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192499700643862338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SA9293kzF0I/AAAAAAAAAC8/EckIaaPMdzc/s320/angry_woman_2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;(escrito el 16 de abril del 2008)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, existen días en los que ocurren demasiadas cosas. Ayer fue uno de esos, digno de guión cinematográfico. Omitiré los tragos amargos, no ensombreceré con ellos la lectura. Ayer, 15 de abril, tuve mi examen profesional de grado. Luego de muchas peripecias -unas, relativas al sinodo, otras, al confuso proceso de la nueva modalidad de titulación-, salí del aula en que se me examinó con saldo blanco: "Aprobada con correcciones".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste, junto con el otro gran evento, la despedida de soltera de mi amiga S., fue un claro ejemplo&lt;br /&gt;de lo enemigas que podemos llegar a ser las mujeres de nosotras mismas. Repentinamente, nos convertimos en nuestra peor cómplice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mis sinodales, la peor de las retroalimentaciones, la más vaga, la menos congruente, la más vacía, la más descontextualizada respecto al resto de las opiniones académicas, fue la de una mujer. Ella, la menos cercana a mi proyecto de tesis y la que menos me conocía, también. De ahí, y dejando de lado cualquier afinidad de índole personal, cualquier emoción, el resto de las réplicas todas afortunadas: la de la segunda mujer que sí me conocía, la de los dos sinodales restantes, ambos hombres. Incluso, aquel que más lo criticó pero que también lo leyó a fondo. Una crítica en pleno sentido académico con miras a construir una verdadera discusión en esos términos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de la mujer del sinodo es sólo digno de mencionarse en relación con el segundo y último evento, el que coronó el día y la noche. Son relaciones que una hace a la distancia de las horas transcurridas. La despedida de soltera de S. prometía ser todo un evento. Y lo fue. Estoy convencida de que las anécdotas ahí acontecidas serán de aquellas que me acompañarán hasta el día de mi muerte. Coincidió con que sucedieran en el mismo día en que me titulaba. Entre ambos eventos, no tuve, propiamente, lo que se puede considerar una celebración. Por la tarde, más exactamente hacia la hora de la comida, mi ex me dejó entrever la posibilidad de que mis hijos vivieran con él de manera permanente. No pude tener peor regalo. Fue como recibir una patada en la quijada sin previo aviso. Nuevamente, sentimientos conocidos comenzaron a preñar lo que quedaba de la tarde: el miedo, la desazón, la sensación del errabundo sin dirección alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo haber visto una película en mi infancia donde un bebé cherokee probaba a la tribu su potencial de hombre útil. El padre lo ponía en pie, a ras de suelo siendo que todavía era un niño de brazos. El bebé tenía que mantener el equilibrio o, mejor aún, dar algunos pasos. La sensación era escalofriante. Yo sabía, pese a mi entonces corta edad, con todo y que se trataba de un hecho ficticio, que pasar la prueba o no, marcaría el curso de su suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo también lo que leí recientemente a mis alumnos acerca de cuando era costumbre exponer a los niños en las calles de la Antigua Roma igual que a una camada de gatitos indefensos. Los exponían por ser bastardos, cuando nacían deformes o porque el padre simplemente se rehusaba a reconocerlos para evitar un futuro problema de herencia. Si, pese a todo, el niño expuesto corría con buenos augurios, era recogido por alguien más. A veces, ese alguien era mandado expresamente por la madre para cumplir tal cometido. Alejado de su terruño, el niño se volvía las más de las veces, esclavo o campesino. Rara vez era adoptado por un patricio, adquiriendo así, de manera automática, derechos de herencia y propiedad, o bien, recobraba en vida los que le pertenecían por origen. Pero cuando el recién nacido era abandonado a su suerte, difícilmente sobrevivía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la tarde del martes sentí el peso de la moneda que da vueltas en el aire y, sin embargo, permanece todavía suspendida. Por momentos era yo el bebé cherokee&lt;em&gt; &lt;/em&gt;que debe dar el ancho paso hacia la madurez; el recién nacido expuesto a la espera de que lo recojan. Mi suerte era tan frágil como esperar caminar en una cama de agujas sin temor a salir herida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día se distendió. Fuimos D., los niños y yo, a tomar un café y hablar sobre los pormenores del examen. Luego llegó la noche cuando me dirigí a la Escandón donde sería la despedida de S. Por fortuna, me abrió la puerta mi gran amiga L. con un &lt;em&gt;brownie&lt;/em&gt; en la mano que prometía desvanecer irremisiblemente cualquier serie de lamentaciones y su consecuente sensación de pesadumbre. Sólo había que ser paciente, esperar alrededor de una hora para que surtiera efecto y, en el inter, presenciar la conferencia de una sexóloga que había sido contratada para "dinamizar" el festejo, quien se autopromovía como una persona seria, y no como decía ella misma: "una vendedora de &lt;em&gt;tupers&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conferencia arrancó con una muestra de &lt;em&gt;negligées&lt;/em&gt; que nosotras suponíamos, constituía el regalo para la festejada. Al ver que nos reíamos o hacíamos comentarios entre nosotras, la sexóloga de nombre Edelmira, nos callaba abruptamente invitándonos a manifestar nuestras apreciaciones de manera abierta, al resto de las invitadas. Por suerte, pronto caímos en la cuenta de que, por lo visto, esa hora transcurriría muy lentamente y era necesario reforzar el proceso digestivo con la ayuda de medidas implementarias. Para ese entonces, nuestras fibras sensitivas habían encontrado entre el amplio quórum de la fiesta, a dos compañeras más de viaje que, felices, decidieron unirse a la tripulación. Algunas de nosotras se fueron al baño, tras lo cual, dejaron un intenso olor a &lt;em&gt;cannabis &lt;/em&gt;que nos delató por completo. Yo pretendía hacer lo mismo pero Edelmira nos acribilló con una serie de preguntas que demostraron claramente la incapacidad verbal de mis compañeras a la vuelta del baño. Tuve que esperar un tiempo sensato de acuerdo a lo que mi cada vez más perdida conciencia me recomendaba, pero fue inútil. Primero, porque me equivoqué de puerta una vez que decidí que había esperado lo suficiente, y llegué así, a la recámara de la anfitriona. Cerré la puerta y, acto seguido, abrí una nueva de donde se escapó un gato. Imposible atajarlo en ese estado. Fue a dar directamente al centro del escenario, entre la lencería y la sexóloga. No me quedó más que asumir mi imprudencia e intentar perseguirlo entre las piernas de las espectadoras. No tardé mucho, creo yo, en virtud de los primeros efectos del proceso digestivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sexóloga Edelmira me recordó, de pronto, a la primera mujer del sinodo. No era directa, era más bien insegura. Pretendía hacernos sentir pequeñas y, para ello, había armado numerosas estrategias. La primera fue burlarse de nuestro presunto estatus de mujeres liberales e "intelectualizadas", decía. La segunda fue imitar nuestras risas, nuestro incesante parloteo y, en sus palabras, hacer un símil con aquellas mujeres que desayunan con la televisión prendida (¿?), de ahí, se conectan al &lt;em&gt;I pod &lt;/em&gt;y, luego, al celular, ya que no saben "estar en silencio consigo mismas". Sus directos ataques no hacían mella alguna en nuestro nuevo estado. Por el contrario, primero encontró risas en retribución que hasta parecía que la celebraban. Más tarde, sólo resonó nuestra indiferencia como eco sordo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más divertido de todo fue encontrar en ese pequeño ghetto de mujeres -algunas nos conocíamos, otras eramos amigas, las más habíamos coincidido en otros eventos- a las verdaderas. Las que no se parecían en nada a la sexóloga ni a la sinodal. Muy por el contrario, éstas festejaban la vida. Una de ellas había sido mi compañera en la universidad. No eramos amigas, en el fondo yo la admiraba. Puedo decir, incluso, que la envidiaba, pero disfrazaba mi debilidad para que nadie lo notara con una presunta y glacial indiferencia. Era mi inseguridad, mi desconocimiento de causa la que actuaba por mí en aquellos años. Y hénos aquí, casi veinte años después, compañeras de viaje, hablando un idioma críptico que sólo entendían el resto de las adeptas a nuestra reciente logia enervante. Celebrábamos la risa, no entendíamos por qué la sexóloga no se alegraba con nosotras. Conjeturábamos: "¿Desde cuándo la risa es un problema?" Y, acto seguido, irrumpíamos en carcajadas al reconocer nuestra gran lucidez filosófica pese al estado en el que navegábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo, la sexóloga comenzó a tenernos respeto. Se dio cuenta de que los artefactos eróticos que nos vendía como "la vanguardia", "tecnología de punta", todas los conocíamos. Que la niña con cara de buena lo había comprado en su último viaje a Alemania. Que lo que ella denominaba como el prototipo de mujer latina, no se adhería a nosotras, menos aún cuando mucho antes de conocerla, ya habíamos tomado decisiones de gran calibre, ya habíamos despachado hacía mucho a aquellos que no nos hacían sentir tan "plenas" como ella chabacanamente argüía. Dejó, entonces, de tacharnos de ingenuas. Es más, por poco y nos pide consejos. Sin lugar a dudas, de todo el conjunto femenino de esa noche, era ella la que más problemas sexuales tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los "forjaditos" comenzaron a circular por toda la fiesta. Ya nadie escuchaba sus reprimendas. De hecho, ya ni las hacía. Edelmira cayó en la cuenta de que no surtían efecto. Mujeres entraban y salían de la terraza para fumar (luego de la hazaña del gato debo confesar que no tuve más remedio que ir a fumar al estacionamiento). Hasta la misma anfitriona, hermana de la novia fumaba en frente de la pobre sexóloga que decía haberse quedado sin voz. Mientras la diversión seguía, la verdadera personalidad de Edelmira salió a relucir: la de la vendedora de &lt;em&gt;tupers. &lt;/em&gt;De la misma manera, a la sinodal no le quedó nada más que agregar luego de las acertadas observaciones de aquellos que componían el resto del sinodo. Su exposición no duró más de cinco minutos. Nadie la secundó en ninguno de sus juicios salvo en aquel que hablaba sobre la estructura del texto. Edelmira, al menos, ganó más dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la salida de la fiesta bendita, fiesta que se encargó de llevar muy lejos los fantasmas (el del bebé cherokee, el del bebé romano, el de mi ex con sus blandas amenazas) mi ex compañera de la universidad se despidió agregando: "Pero yo estoy segura de haberte conocido antes". Le refresqué la memoria, ambas afirmamos con la cabeza y la mirada encontrada. Las verdaderas mujeres, tarde o temprano coinciden. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-3144025309984675633?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/3144025309984675633/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=3144025309984675633' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/3144025309984675633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/3144025309984675633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/04/15-de-abril.html' title='15 de abril'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/SA981nkzF1I/AAAAAAAAADE/2P_caGkKSPY/s72-c/ibuzz.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-3520956445834609049</id><published>2008-04-08T11:32:00.000-07:00</published><updated>2008-04-08T16:17:26.421-07:00</updated><title type='text'>Ante una foto de Soulemama*</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Dedicado a Concha. Sin lugar a dudas, una gran mujer.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/22554961@N00/2311720717/"&gt;(* La foto de Soulemama)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ángulo recortado, motivacional. Lo llama ella "de inspiración". Mis ojos la miran y sueño con ser todas las mujeres que quisiera. Las vocaciones que yo podría encerrar. Miro después un video de una rusa con ojos rasgados recortando una gasa de yeso que le envuelve los senos y la cintura alta. Dos tipos de recortes, dos tipos de tijeras. ¿Cuántas mujeres podrán caber en mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://youtube.com/watch?v=t5lS3dyI_mU"&gt;http://youtube.com/watch?v=t5lS3dyI_mU&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se antoja la del fuete en la cresta de la espuma de sus sueños. Para domarlos, para domeñarlos. Para instigar a la pelea a todo aquel que quiera derribar la ola. Se antoja la de mirada en línea recta. Aquella que no ceja, que no se entume, la descorazonada cuando debe acomodar los sentimientos en un librero para buscarlos después, si el tiempo sobra, si la vida amaina. Se antoja, sobre todo, esa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O también, la que vive suelta en la piel que le tocó. No necesita ser desfundada. Le vienen bien todos los días. Es un poco filósofa. No se detiene en el pasado, no intenta adivinar el futuro. Atropella a las moscas y a cualquier otra distracción con sólo un suspiro corto. Vuelve a abrir los ojos y se enfoca en su meta. Encuentra guijarros en el piso con los que compone una sinfonía muda, sólo leída y escuchada por el tremor de su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;....aunque los sueños tienen algo de rebeldes. Se escapan, hay que perseguirlos con algo más que una red de mariposas. El sueño de Verne viajó a la Luna apenas en los '60. ¿Cuántos lustros esperarán los míos?, ¿días?, ¿horas? Mientras, se cuecen al calor del tiempo exangüe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-3520956445834609049?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/3520956445834609049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=3520956445834609049' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/3520956445834609049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/3520956445834609049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/04/ante-una-foto-de-soulemama.html' title='Ante una foto de Soulemama*'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-6676728665177597852</id><published>2008-03-21T14:04:00.000-07:00</published><updated>2008-03-26T21:43:08.003-07:00</updated><title type='text'>Senile Dementia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R-QjP_80XeI/AAAAAAAAABU/m-8sMXdoHTs/s1600-h/alzheimer.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180304229154446818" style="margin: 0px auto 10px; display: block; cursor: pointer; text-align: center;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R-QjP_80XeI/AAAAAAAAABU/m-8sMXdoHTs/s320/alzheimer.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amiga Laura me contó hace algunos años algo que recordé días atrás. Su abuela, presa de un Alzheimer avanzado, vivía en Morelia bajo el cuidado de su hija, la madre de Laura. Esta última solía prestarle una escoba para que la anciana se entretuviera. Acto seguido, la abuela barría durante largas horas hasta llegar a los rincones más recónditos de cada una de las habitaciones, barriendo una y otra vez las mismas esquinas, los mismos recovecos, hasta que se volvía de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, la madre de Laura hizo lo acostumbrado pero olvidó cerrar la cochera con candado. La abuela, al encontrar la reja abierta, salió y comenzó por barrer la banqueta. Luego siguió por la calle, dio la vuelta en la esquina, continuó barriendo la siguiente, luego la avenida, la manzana entera, y siguió así por horas. Pasó todo ese tiempo en lo que la madre de Laura reparó, presa de otras preocupaciones más inmediatas, en el silencio o, al menos, en el cese de las fibras acompasadas contra la loseta de la casa. Encontró la puerta abierta lo mismo que la reja. Caminó y caminó por las calles sin encontrarla. Regresó a la casa, presa del horror mezclado con la culpa. Llamó a Locatel, a los hospitales vecinos y a la policía hasta que, finalmente, dio con la abuela en una comisaría. Un par de personas que vivía a varios kilómetros de allí la había encontrado afuera de su casa, completamente desorientada, escoba en mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suelo imaginarme a la abuela de Laura barriendo sin parar todas y cada una de las calles de Morelia. De no ser por el cansancio, los signos del clima, el paso de la noche, la abuela podría haber barrido todo el globo terráqueo. Eso es lo que imagino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/derricksphotos/2273994701/"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182148144513965554" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R-qwR_80XfI/AAAAAAAAABc/xFOhJB3jjX8/s320/100_5077.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;(Foto cortesía de DerrickT's) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Recuerdo también que hace unos años, no muchos, tuve que alzar en vilo a Guido, mi hijo mayor, luego de que se quedara dormido en el interior del automóvil. Con toda seguridad, los sonidos de mi esfuerzo tras haber subido las escaleras rumbo a su recámara lo despertaron. Guido sólo alcanzó a darme las gracias y añadir: "Gracias mamita. Cuando tú seas viejita y te quedes dormida en el coche, yo te voy a cargar y llevarte a tu cuarto".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;En eso, se me vino el terrible y sombrío pensamiento de la vejez sin remedio y me imaginé a mí, pequeña y arrugada, en efecto, en brazos de mi hijo mayor que me llevaba de vuelta al asilo donde yo vivía, luego de la consabida visita y el paseo dominical adjunto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;La última escena. A manera de exorcismo demoniaco, días después le confesé la anécdota y su derivación a Eleonora, mi entonces suegra. Lo anterior hizo que yo le recordara a ella, en mi personal juicio, la mejor y más humorística de las tres viñetas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Un día que Eleonora se despertó de buenas, se dirigió a Perisur para ir al banco, saldar las cuentas, pagar la tarjeta del Palacio. Se sentía tan bien que creyó justo merecerse un pequeño autoregalo. Entró a &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Mixup&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; y se encontró con algo hacia tiempo deseado: un CD con los grandes éxitos de Frank Sinatra. Lo compró, abandonó Perisur, subió al auto y aceleró más que de costumbre. No podía esperar a llegar a su casa y escuchar sola, en la comodidad de su sala, la gran voz del cantante. Fue así como llegó, abrió la puerta, desenvolvió el CD de su celofán y los primeros acordes empezaron a brotar de la máquina. Eleonora comenzó a bailar al ritmo de la primera canción, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Fly me to the moon&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;. Entretanto, se reía con ella misma y con el alma de Sinatra que por allí rondaba, llamado por la extraña alquimia esotérica de los pasos de la bailarina sobre la alfombra. Así era, Eleonora lo estaba consiguiendo. Ya no bailaba en su sala, bailaba en un prado iluminado. Se veía a sí misma dando vueltas y más vueltas en medio de ese paraje encopetado por el sol, hasta que dejó de reirse. La siguiente escena que torturó su mente fue la de dos enfermeros que la llevaban, canosa y chimuela, enfundada en un camisón pestilente y amarillento, al interior de la sala adonde otros viejos como ella la miraban extrañados. Los enfermeros la convencían cariñosamente de ir puertas adentro mientras ella no dejaba de oír en su interior la voz de Frank Sinatra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sus hijos la habían encontrado igual, pensaba, un día que la fueron a visitar a su casa y la hallaron desaliñada, en mangas de camisa, bailando sabe Dios por cuántas horas sin comer ni dormir. Fue entonces que tomaron la decisión de ingresarla en el asilo, al que Eleonora llegó encasquetada por un par de audífonos de los que manaba la voz de Sinatra. La mujer y el cantante, completamente inocente, vuelto cómplice de su demencia senil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Eleonora volvió a la realidad y se encontró parada y muda en medio de su sala, con los ojos inmensos mientras la voz de Sinatra seguía y seguía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Fin de la historia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-6676728665177597852?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/6676728665177597852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=6676728665177597852' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6676728665177597852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6676728665177597852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/03/senile-dementia.html' title='Senile Dementia'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R-QjP_80XeI/AAAAAAAAABU/m-8sMXdoHTs/s72-c/alzheimer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-8381679984258039164</id><published>2008-03-13T13:04:00.001-07:00</published><updated>2008-04-30T09:33:10.304-07:00</updated><title type='text'>De las citas con el pasado (2)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R9mJOs2fM0I/AAAAAAAAABM/4iSYYLELtQI/s1600-h/P3130127.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177320132289966914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R9mJOs2fM0I/AAAAAAAAABM/4iSYYLELtQI/s320/P3130127.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las juntas de trabajo en Universum (el museo donde trabajo hace casi dos años) suelen ser muy divertidas. Pero hubo unas pocas en las que impedía me invadiera el sopor por medio de la escritura. La foto arriba, es de un poster que se encontraba frente a mi vista mientras Lourdes y Emmanuel, los encargados de museografía, nos enseñaban las nuevas propuestas de armatostes modulares. Sirvió como pretexto para escribir el viaje delirante que presento con las debidas reformas posteriores y las atinadas correcciones del Vaquero, a quien se lo dedico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Polinización&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Murciélagos y polillas. Ciempiés, avispas, mariposas. A la derecha, un órgano de ochenta brazos cactáceos, poblado por un acné espinoso, veteado de aguijones variados en color que evitan cualquier posibilidad de pasear el dedo por la pulpa de su latitud carnosa. Árido según se le mire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miles, millones de años antes, el desierto era fondo marino. Desconozco qué especies mareaban al mar con su nado de trashumante, justo donde ahora la población de cactus espera, aburrida, la visita de un coyote perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta imaginarme que entretanto vivieron dinosaurios de colores inexistentes en la actual existencia; que luego de ellos, hubieron batallas minúsculas entre la minúscula demografía de neanderthales. Y, que en el futuro, habrá guerras semejantes a las peleadas por Mad Max, sobre la grupa de &lt;em&gt;Harleys&lt;/em&gt; destartaladas y &lt;em&gt;Hummers&lt;/em&gt; oxidados, amnésicos de los tiempos placenteros en los que corrían por caminos pavimentados, sombreados por ahuehuetes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los caballos tampoco recordarán que fueron salvajes en ese país porque estarán extintos. De su huella sólo quedarán las osamentas ocupadas por los insectos que las utilizarán como vivienda, en la espera de tiempos mejores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de ese largo y fino hilo sedoso que es el tiempo, subsistirá la abeja. Nacerá de la pérdida y la polinización de algún extracto marino; abrevará en flores carnívoras superiores a los dos metros; se refugiará debajo de la arenisca, lanzará rayos ultravioleta que eviten la pisada de un animal viejo, enfermo o enojado. Polinizará las escasas flores que peinan la cabeza de las biznagas. Volará nauseabundamente ante el escaso trabajo que le depara el valle de Cuatro Ciénegas y recordará -finisecularmente- cuando era un ser unicelular, una bacteria que semejara la vida en el valle del lejano Marte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-8381679984258039164?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/8381679984258039164/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=8381679984258039164' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8381679984258039164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/8381679984258039164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/03/de-las-citas-con-el-pasado-2.html' title='De las citas con el pasado (2)'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R9mJOs2fM0I/AAAAAAAAABM/4iSYYLELtQI/s72-c/P3130127.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-5800271797528281225</id><published>2008-03-04T11:18:00.000-08:00</published><updated>2008-05-05T17:07:05.734-07:00</updated><title type='text'>De las citas con el pasado</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Acabo de encontrar este texto. Hace casi un año de él. La vida sonríe de nuevo. Sólo queda pedir que se estacione ahí, en la sonrisa, por mucho tiempo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify" align="left"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R82ks4iUtkI/AAAAAAAAABE/tg_fCQsETHI/s1600-h/824036126_f44faa4b6e.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173972637916116546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R82ks4iUtkI/AAAAAAAAABE/tg_fCQsETHI/s320/824036126_f44faa4b6e.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Recuerdo el poema de Sylvia Plath. Mi sombra brota de las orillas de mis pies tan pronto me&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; levanto de la cama.&lt;/span&gt; No tengo a quien abrazar por las noches. Entonces, me acurruco en los meandros que dibujan las almohadas, dispuestas como dos dunas solitarias en medio del paisaje desértico de mi cama.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:georgia;" align="left" &gt;&lt;br /&gt;Los cuerpos de mis niños son los que ahora rompen con la sinfonía que pareciera proseguir &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;ad infinitum&lt;/span&gt;. En la punta de la mañana, se acercan y se recogen. Juntos, construimos conchas con las superficies cóncavas de nuestras manos aplatanadas sobre la franela, inmóviles. Los diminutos dedos de los pies son cuentas de un rosario prístino y azulado, coloreadas por la noche que nos abandona. &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify" align="left"&gt;&lt;br /&gt;Por ahora sólo queda arquearse en silencio, contemplar los laberintos radiales que hacen los cabellos, asesinados por el aplastamiento. Inminente muerte que a todos aqueja, primero aquí, luego en las baldosas del baño matinal, arreciando evadirse en el huracán que desaparece por la coladera. &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify" align="left"&gt;&lt;br /&gt;Ya no más compañía por hoy, sólo el abrazo maternal al tiempo del aire que, imperceptible, se cuela por los ojillos de las narices, en la espera del eco en el fin de los tiempos (pero no en el Apocalipsis).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-5800271797528281225?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/5800271797528281225/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=5800271797528281225' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/5800271797528281225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/5800271797528281225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/03/de-las-citas-con-el-pasado.html' title='De las citas con el pasado'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R82ks4iUtkI/AAAAAAAAABE/tg_fCQsETHI/s72-c/824036126_f44faa4b6e.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-6454304455816591280</id><published>2008-02-28T10:23:00.000-08:00</published><updated>2008-04-30T10:10:46.160-07:00</updated><title type='text'>Caminante: no hay camino</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.educared.org.ar/tamtam/lmages/francis2.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.educared.org.ar/tamtam/lmages/francis2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta entrada va dedicada a David, con todo mi amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me enfrenté con la ardua labor de iniciar un proyecto de tesis relativa al desplazamiento, comencé por leer y por practicar lo que dicha lectura narraba. Como todos saben, no hay cosa más difícil que el comienzo, al menos, en proyectos de esa índole. El libro era &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Wanderlust &lt;/span&gt;de Rebecca Solnit. Mientras lo leía, comencé a hacer lo que era objeto del libro: caminé a la espera de que arribaran la serenidad, la destreza, la soltura y la creatividad necesarias para emprender el reto. Caminaba, sobre todo, por los parques de Chimalistac, por Coyoacán. Fue en esas caminatas donde me percaté de un hecho, aunque obvio, digno de mencionar. Las mamás caminamos mucho. Caminamos a la tienda de abarrotes, a las guarderías. Caminamos el espacio que queda entre nuestros automóviles y la puerta de la escuela. Muchas caminan hacia el trabajo, otras dividirán sus caminatas entre los tantos vehículos que deben abordar para llegar con prontitud a múltiples lugares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tengo la fortuna, entre muchas otras hasta ahora, de caminar por placer. Últimamente camino, sobre todo, para pasear a mi perro y acompañar a mis hijos, o para rentar una película o comprar un libro. Caminar, de pronto, se volvió una reflexión pero también una metáfora. En los días en que amanecía más inspirada, caminaba hasta un café en Coyoacán, adonde llegaba lúcida para garabatear y subrayar sobre libros, fotocopias y escritos propios. Acababa en un estado similar al de un gato montés que acecha pasos, escenas, ideas, presa pertinaz de la cafeína diluida en mis venas luego de varios express cortados. A mi regreso, tomaba fotos, fotografiaba casi todo. Desde una puerta hasta un vocho, los transeúntes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo muy bien una caminata menos reciente. Llevaba yo a Guido, de escasos dos años, por la misma avenida de aquel café. Ibamos muy lento, pues Guido llevaba una suerte de &lt;em&gt;colector&lt;/em&gt;, similar al que Francis Alÿs hiciera, por aquello de la obsesión por encontrar coincidencias. Era un perrito de plástico que compramos en la plaza. Guido, con sus piernas pequeñitas, concentraba todo su esfuerzo en hacer que el perrito caminara; que no se saliera de su breve cauce urbano ni que tropezara con toda suerte de piedras, corcholatas y pequeños obstáculos. Impaciente como soy, aquel día dejé que la vida nos llevara sin importar si se hacía de noche o si comenzaba a llover; si llevábamos mucha o poca ropa para semejante ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años después, quién me iba a decir que caminé hacia el amor que me esperaba, sentado en una apacible mesa cercana a esa misma plaza. Salimos de ahí, los dos, juntos desde entonces. Y cada vez que traigo ese momento a la memoria , mi corazón se estremece llevado por ese impertérrito ritmo de lo genuinamente verdadero. Es redundante, yo lo sé, pero es así en este caso: genuinamente verdadero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tesis salió, mejor o peor. En torno al caminar, hice yo junto con otros, divertidos experimentos que registramos. Uno de ellos fue en Avándaro, en compañía de T. y A. Otro fue en el bosque de Chapultepec con F., rumbo a la exposición de "The Polaroid Kid". Con A. y T. planeamos incluso una &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;road movie. &lt;/span&gt;No sé si algún día cuente con un guión terminado, o si se estrene, pero nuestras aventuras ya forman parte de nuestro muy familiar acervo emocional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy salí de una entrevista en C.U. Salí con el cuerpo nuevo. Son muchas las veces que me he sentido así. La diferencia ahora fue que, conforme cruzaba el umbral hacia las islas de pasto frente a Rectoría, me hice una promesa. Luego de muchos días, mezclados de redención y de frustración por igual, llego a la siguiente conclusión. De nada sirve lamentarse. Hay mucho por hacer. Todavía hay mucho por caminar. Hace dos días llegué corriendo, descalza pero emperifollada y, pensé, "es una buena señal". Hoy salí distinta pero igualmente segura. No hay nada que lamentar. La vida es como es. Sin más ni menos. Es muy corta para detener el paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminando regresé. Mientras lo hacía volví a dar las gracias por encontrarme con alguien que me quiere y que me cuida. Que se preocupa por mí y por los que más quiero. Que es tan sonriente, tan inteligente y tan versátil. Que baila tan bien como canta y como escribe. Lo que haga se le vuelve fácil y gozoso, y lo llega a dominar como el que más, sean fotos o &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;ñoquis&lt;/span&gt;. Su belleza ensombrece a la de John Taylor. Eclipsa a cualquier otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R8cMzk51AUI/AAAAAAAAAAs/H7Kdx6xhDCc/s1600-h/2197131425_a929110d94.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172116777277391170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R8cMzk51AUI/AAAAAAAAAAs/H7Kdx6xhDCc/s320/2197131425_a929110d94.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me gusta que la vida se desenvuelva en mil caminos. Me gusta ignorar con precisión hacia dónde dobla la siguiente esquina. Me he acompañado de grandes personalidades que, lo mismo recogen perros heridos en las calles, que bailan hasta las seis de la mañana; que dirigen proyectos, coordinan gente con amor y ternura, entrar en meditación zen cuando se trata de escuchar injurias - hacen, de palabras necias, oídos sordos-, y concluyen esa misma jornada bailando en la soledad de sus espacios íntimos. Me acompaño de gente que no se rinde. Que lo mismo abre un café internet, que enseña a la gente a solucionar sus problemas a través del abrazo. Son incansables y siguen buscando. Por eso va también, para ellos dedicada, la vida misma.&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R8hfWdsF87I/AAAAAAAAAA0/l7H8lJM4fwI/s1600-h/P2040533.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172489011566343090" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R8hfWdsF87I/AAAAAAAAAA0/l7H8lJM4fwI/s320/P2040533.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R8hfkNsF88I/AAAAAAAAAA8/T7DlB7GeAqE/s1600-h/1534165078_1e68b4f1ee.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172489247789544386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R8hfkNsF88I/AAAAAAAAAA8/T7DlB7GeAqE/s320/1534165078_1e68b4f1ee.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pd: Se trata de una promesa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-6454304455816591280?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/6454304455816591280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=6454304455816591280' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6454304455816591280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/6454304455816591280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/02/caminante-no-hay-camino.html' title='Caminante: no hay camino'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R8cMzk51AUI/AAAAAAAAAAs/H7Kdx6xhDCc/s72-c/2197131425_a929110d94.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-7482632199346445643</id><published>2008-02-25T19:33:00.000-08:00</published><updated>2008-02-25T19:54:45.357-08:00</updated><title type='text'>El sapo suicida</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R8OJBk51ATI/AAAAAAAAAAk/eZY45TkB4vA/s1600-h/Green-Frog.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R8OJBk51ATI/AAAAAAAAAAk/eZY45TkB4vA/s320/Green-Frog.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5171127457330561330" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Érase una vez un sapo que quería suicidarse. Había fracasado en numerosos intentos. Se había encargado de descansar en el lirio flotante más frágil pero sorpresivamente sucedían las cosas más inesperadas. Conforme su hinchado cuerpo se sumergía, el sapo iba perdiendo la visión panorámica del pantano donde había nacido. Tan pronto sintió el agua adentrarse en sus fosas nasales, cerró los ojos y se despidió. Pero el hipopótamo salió a respirar y, con él, el lirio en el que el sapo &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;esperaba la muerte&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;, coincidentemente emergió a la superficie.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prediciendo las condiciones climatológicas, luego de ese primer intento, esperó morir de sed. Llevaba tres días en postura de meditación, inamovible, con los ojos saltones, únicos globos que recuperaban la nimia humedad cada vez que los cerraba, al mismo ritmo acompasado de su pulso que se menguaba con el paso de los segundos. El día en que ya no los pudo abrir más, comenzó a caer una fina brizna de agua sobre la arena en la que se encontraba. Confundió ese momento con la llegada del paraíso. Pero la lluvia fue cayendo cada vez más fuerte hasta empapar todo su cuerpo quebrado por la intemperie. De nuevo se había salvado.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentó clavados estratégicos sobre rocas agresivas, se mantuvo cercano a las bestias depredadoras, masticó bichos venenosos hasta el regodeo pero la muerte no sucedía. Más bien sucedían toda suerte de eventos, mitad milagrosos y mitad miserables, que le impedían cumplir su cometido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Transcurrieron a la manera bíblica siete días con sus siete respectivas noches. El sapo tenía la estrategia. Había observado sin cesar, el paseo aéreo de los monos en las lianas que colgaban de las altas copas selváticas. Cuidó los secos filamentos que se desgranaban de una liana en particular. Evitó todo alimento durante esa semana –sólo el necesario para enfrentar a los changos que amenazaban con utilizar la liana elegida– hasta quedar delgado como una rana. La luna de la séptima noche le proveyó de la iluminación esencial. Lentamente, el débil sapo saltó hacia la liana que aguardaba paciente. De manera provisoria enredó su cuello en ella sin tirar de más. Sólo ajustó la tensión de la delgada cuerda, de tal forma que sus patas traseras aún descansaban sobre el suelo. Los primeros ruidos matinales de las aves comenzaron a surgir. Con ellos, la cuenta regresiva. Un mono tití se lanzó intempestivamente a tomar el lado contrario de la liga mortuoria y, en el acto, las patas del sapo se elevaron y su cuello fue estrangulado.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que persevera alcanza.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-7482632199346445643?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/7482632199346445643/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=7482632199346445643' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7482632199346445643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7482632199346445643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/02/el-sapo-suicida.html' title='El sapo suicida'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R8OJBk51ATI/AAAAAAAAAAk/eZY45TkB4vA/s72-c/Green-Frog.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-4131750659112295129</id><published>2008-02-19T09:27:00.001-08:00</published><updated>2008-05-19T16:37:05.864-07:00</updated><title type='text'>Ashes and Snow en el DF</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R7sRtU51ASI/AAAAAAAAAAc/3u0NA8sPiOk/s1600-h/Ashes+and+snow.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168744467740819746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R7sRtU51ASI/AAAAAAAAAAc/3u0NA8sPiOk/s320/Ashes+and+snow.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado domingo 10 de febrero arribamos al andén de la estación del metro Miguel Ángel de Quevedo, D., los niños y yo, en punto de las 8:00 am. El mito en torno a la ya famosa instalación &lt;em&gt;Ashes and Snow&lt;/em&gt;, se remontaba incluso a las supuestas colas eternas para tener acceso a tan magno evento. Días después, hago el recuento de los hechos: bien podría parecerme una estrategia más de Colbert, de cuyo talento, sólo reconozco el mérito mercadotécnico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ningún problema: a las 9:00 am, hora en que se abren las puertas de la exposición al público, caminamos presurosos en una fila, propia de cualquier parque de diversiones, segmentada por medio de barrotes que desplegaban una enorme tripa de chorizo donde todos aceleraban el paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más impresionante de la visita, junto con la porra de los pumas de la UNAM que nos acompañó en el mismo vagón a nuestro regreso, fue presenciar aquella multitud de personas -la misma que seguramente viaja, disgregada e indiferente, en arterias visibles y subterráneas a lo largo de toda la semana-, unidas todas, en completo éxtasis; tan dopadas como el guepardo que acompaña al niño de las fotos de Colbert.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calidad del trabajo de Colbert no se merece ni dos párrafos: las imágenes, impresas en el recurrente amplio formato que caracteriza las exposiciones fotográficas de nuestros días, con el grano reventado, una supuesta "manipulación estética" del autor que me hace dudar más bien de la buena fortuna de la toma. En ciertos casos, la imprecisión de la imagen se confunde con una desgraciada ilustración hecha en papel amate. Los lugares comunes, todos. Lugares que no voy a repetir pero que me llenaron de rabia pues sólo contribuyen a reforzar la ignorancia de un pueblo actualmente descrito por sus bajos índices escolares nacionales. Mexicanos, la mayoría de ellos, imposibilitados de viajar a los Himalayas o al Amazonas para comprobar la falsedad que impregna a las imágenes de Colbert (...de verdad, ¿existirá algún lugar fuera de nuestros sueños, donde las ballenas vuelen?) Cito a D.: "Vivir la experiencia de Colbert equivale a tener un orgasmo musical mientras se oye a Yanni o a Di Blasio."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parecer, Colbert ya se ha percatado de lo anterior. En una premeditada fórmula infalible resguardada en nuestra indolencia artística, y que lleva por objetivo trastocar nuestras frágiles fibras a causa de la superficialidad emblemática de los tiempos actuales, a la vez que nublar la mirada de todo aquel que ha presenciado dicho espectáculo en su &lt;em&gt;seudomuseo&lt;/em&gt; itinerante, Colbert prohibe la toma de fotografías, incluso con celular, de tan bienintencionada exhibición. Claro está, es sólo cuestión de ser vomitado por el segundo y último pasillo para adivinar sus intenciones: una tienda móvil que propone, desde adoptar un jaguar, hasta comprar los libros, posters y DVDs que Colbert ofrece al espectador. Un Colbert que ahora no sólo se limita a ser &lt;em&gt;entrepeneur&lt;/em&gt; artístico, sino también fotógrafo, videoasta y escritor de unas epístolas que se escuchan &lt;em&gt;en off&lt;/em&gt; mientras uno intenta detener el conato de náusea. La estrategia merece el premio a las 4 P's de Philip Kotler ¡Clap, Clap, Clap! De más está decir, que el supuesto patrocinio filantrópico de la Fundación Rolex en tal proyecto, es, por demás, sospechoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis hijos, por suerte, cansados de ver el mismo concepto repetido en dos formatos (pero al cabo, lo mismo: la diferencia, repito, es sólo el formato ...luego entonces, recuerdo a mis alumnos, calificar al museo nómada de "original propuesta", "algo nunca visto"...) Son muchas las veces en que, como madre, una siente que se equivoca. Pero cuando los escuché, no pude menos que celebrar mis escasas orientaciones artísticas en concordancia con su escasa edad. Mis alumnos, a quienes envié so pretexto de trabajo parcial referente a la mentada exposición, en cambio, cayeron en la triple trampa. La primera, mucho más inocente que la última: dar por hecho que, como profesor, uno sólo los envía a ver cosas buenas. La segunda, creer que el resultado de su calificación iría en función de sus halagos. La última, pobres de ellos: caer en la trampa &lt;em&gt;New Age &lt;/em&gt;que Colbert tiende a todos aquellos que, presas de una sociedad templada por la violencia, la insulsez y la pornografía presentes a cada paso que dan, caen, paradójicamente, como bestias vivientes de un pletórico ecosistema para ser enviadas, sin mayor concesión, a la jaula de un zoológico citadino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hecha la posterior advertencia -"Para hacerse de un juicio se tienen que ver tanto buenas como malas películas, asistir a buenas y malas exposiciones, leer libros buenos y malos... al menos unas pocas y unos pocos"- cierro este texto con algunas de las impresiones de mis alumnos. Todos, incluida yo, aplaudimos la instalación de Vélez. Pero como les dije, retomando el excelente texto de José Luis Barrios, publicado en &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.eluniversal.com.mx/graficos/confabulario/nota-26-enero08.htm"&gt;Confabulario&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, suplemento del periódico El Universal&lt;em&gt;, &lt;/em&gt;"la instalación no hace al museo". Luego de aceptar, por unanimidad, que &lt;em&gt;Ashes and snow&lt;/em&gt; estaba más cerca del Cirque du Soleil que del Centre Pompidou, otros añadieron que se trataba de un magnífico concepto, a lo que yo agregué: "...magnífico igual que &lt;em&gt;The Body Shop&lt;/em&gt; o que La Casa del Tío Chueco en Six Flags." Algo me preocupa de estas generaciones: su cultura visual, mucho mayor que la mía, lejos de fortalecer, contamina sus modos de relación con el objeto, sea éste ocioso, artístico o publicitario. Pocos son los que distinguen la diferencia entre una muestra artística y este tipo de eventos, dignos de ser albergados en la nueva carpa Alameda Poniente ubicada en Sta. Fe, o, dada su gratuidad, y para hacer énfasis en el más reciente artilugio en políticas de entretenimiento del DDF, a un lado del zoológico de Chapultepec; escasos somos los que no nos explicamos por qué hace pocos meses se exhibía una retrospectiva del afamado fotógrafo publicitario Mario Testino, en uno de nuestros mayores centros culturales universitarios: el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Los dos últimos eventos mencionados, son sintomáticos de lo que se entiende hoy en día por "cultura" o "arte" en nuestro país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cierre de la sesión del viernes pasado, luego de recibir voluminosos ensayos sobre Gregory Colbert, que incluían folletos e imágenes capturadas en la red, una alumna opinó sobre mi muy particular impresión: "Cuando hablaste, sentí lo mismo que cuando mis papás me dijeron: Santa Claus no existe".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-4131750659112295129?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/4131750659112295129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=4131750659112295129' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/4131750659112295129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/4131750659112295129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/02/ashes-and-snow-en-el-df.html' title='Ashes and Snow en el DF'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R7sRtU51ASI/AAAAAAAAAAc/3u0NA8sPiOk/s72-c/Ashes+and+snow.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-2447118322850751394</id><published>2008-02-13T10:30:00.000-08:00</published><updated>2008-05-31T17:36:40.506-07:00</updated><title type='text'>Futbol llanero</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R7M5r051ARI/AAAAAAAAAAU/rJc-cJDxgQ8/s1600-h/futbol+llanero.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5166536622622441746" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R7M5r051ARI/AAAAAAAAAAU/rJc-cJDxgQ8/s320/futbol+llanero.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div  style="color: rgb(51, 51, 51); text-align: left;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;Unos parecen abejorros y se hacen llamar “El escuadrón Nazi”. Los contrarios, llevan el uniforme del Barsa a manera de amuleto, en espera de la suerte suficiente para ganar la semifinal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El futbol es más un deporte catártico que catalítico. Los abejorros arrasan en un inicio con un vergonzoso 4-0, más aún cuando dos de éstos han sido autogoles. Los padres se inflaman igual que los niños, quienes son coucheados “para no dejarse”, para responder a cualquier gesto de violencia por ínfimo que éste sea. El futbol no tiene las características olímpicas que suele llevar, de este lado del mundo, en la cancha de tierra de la 9 Oriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las madres del Barsa les mientan la madre a las contrarias, sin percatarse de que sus hijos son idénticos; se confundirían a simple vista, de no ser por los vistosos uniformes. Los “chingada madre”, “pinche arbitro” y “vendido” irrumpen en la mañana dominical soleada. Vienen tanto del entrenador como del padre. Aquí se olvidan todos los consejos paidopsiquiátricos. El padre presiona, el hijo resopla. El único momento en que se escucha la solidaridad de la matraca al ritmo de la porra del “Copilco Junior”, es cuando nuestro equipo, el Barsa, es golpeado, y nadie entonces se pone de acuerdo para comenzar a vitorear. Esto es sólo el principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los azules y rojos pierden el control. Actúan como si evacuaran un edificio, en desbandada general. El partido mejora ligeramente cuando al segundo tiempo el juego se prolonga de este lado de la cancha, del nuestro. Pero no es suficiente. Tal parece ser que el conjuro del escuadrón Nazi resultó ser más efectivo que la sonrisa de Ronaldinho. Es en estos momentos cuando uno se empieza a cuestionar el sentido profundo de la historia… justo en estos niveles. Desde la teoría del amo y el esclavo hasta el neoliberalismo económico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hijo de cinco años que nunca juega, presa del pánico escénico cada vez que nos adentramos en estos lares, me mira escribir y piensa que estoy haciendo una lista interminable de futbolistas famosos. No quiere jugar en la cancha grande hasta que cumpla los diez. Comienza por sugerirme añada a los del Barsa, y se sigue con los del álbum 2006. Mientras, el mayor de mis hijos permanece en la banca frustrado por no haber podido jugar en la cancha ni diez minutos. Seguramente pensará que su esfuerzo hubiera evitado menos goles del contrario. O se sueña victorioso, al meter cinco al hilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tanto, los padres del equipo se desarticulan, se extrañan, se rompen las vestiduras. Todos miramos hacia un punto distinto del horizonte. Los más, miran el reloj, a la espera impaciente de la mentada hora en que este pinche partido de mierda concluya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy una más de este complejo colectivo, puesto que en medio del partido, me encuentro escribiendo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-2447118322850751394?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/2447118322850751394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=2447118322850751394' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/2447118322850751394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/2447118322850751394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/02/futbol-llanero.html' title='Futbol llanero'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R7M5r051ARI/AAAAAAAAAAU/rJc-cJDxgQ8/s72-c/futbol+llanero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-602866615137997325.post-7378805153948501628</id><published>2008-02-12T02:34:00.000-08:00</published><updated>2008-02-12T09:23:24.518-08:00</updated><title type='text'>María...ahora en paz (11 de febrero 2008, hace unas horas)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.portikus.de/images/A0142.3-Page.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.portikus.de/images/A0142.3-Page.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Últimamente, las fechas me obsesionan. Tengo particulares avenencias y desavenencias con ciertos números del calendario. Existen unos, como el 19, que me persiguen, pero eso será motivo de otra entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conforme transcurrió esta última semana, reparé, justo al final de ella, que para efectos tanto prácticos como administrativos, tenía que acabar la tesis el 11 de febrero. "Cualquier relación con la realidad es mera coincidencia." Hace ocho años, el 11 de febrero del 2000 cayó en viernes. Llegué al hospital en los inicios de ese día, paradójicamente a oscuras. Esperaba que después de diez horas de trabajo de parto, la llegada de mi primer hijo a este mundo no demorara más. Sin embargo, transcurrieron otras ocho horas. Con el cuerpo invadido de oxitocina que me drenaron al interior de las venas de manera artificial, atestigüé el arribo de mi hijo a las 8:03 a.m. de aquel día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si me remonto aun más al pasado, sumarían 10 años los que, desde 1998, llevo en la maestría. Mi caso, modestia aparte, no fue un asunto de indolencia. Sobreviví a dos festivales Cervantinos que me mantenían concentrada en Guanajuato alrededor de un mes seguido. Sobreviví también a la huelga que duró un año y a dos embarazos consecutivos. En ocasiones, por razones de trabajo, no pude inscribir más de una materia al semestre. La maestría sirvió para recordarme quién era yo, más allá de lo que sentía que me había convertido: madre unas veces, ama de casa otras, trabajadora a sueldo, la gran mayoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocí a Cuauhtémoc Medina y me dieron ganas de dar clases. Apelé también, con toda seguridad, a la herencia genética de mis progenitores, ambos profesores de historia. Di mis primeras clases de historia del arte cuando todavía no había acabado de cursar todos los prerrequisitos de la maestría. En una ocasión, entregué un ensayo en la puerta del Instituto de Investigaciones Estéticas y, acto seguido, llamé a una ambulancia para que pasara por mí. El diagnóstico fue una peritonitis aguda. Cuando decidí separarme, cuestioné mi decisión mientras veía la &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;femme fatale &lt;/span&gt;encarnada en Marlene Dietrich durante las sesiones que sobre Buñuel, daba Aurelio de los Reyes. Ni qué decir lo que pasaba por mi cabeza durante ese mismo semestre, a la luz de los textos de Freud, Klein y Lacan, bibliografía obligada del seminario que proferían a dúo, Manuel González y Cuauhtémoc Medina. Lo único que se me ocurre a manera de cierre de este párrafo: en una palabra, &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;sobreviví&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heme aquí, de nuevo, en paz. Cierro estos diez años con una tesis que seguramente recibirá con buen talante una multitud de correcciones. Lo fuerte, como las contracciones de parto de hace 8 años, ya pasó. A unas horas de haber celebrado el cumpleaños no. 8 de Guido, mi primer hijo, celebro también todas las bendiciones, todos los apoyos y todas las compañías, tanto nuevas como viejas. Celebro estar sana y disfrutar de la vida más que nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy 11 de febrero, hace unas horas, acabé mi tesis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R7GJGE51AQI/AAAAAAAAAAM/oFJgBMNQURs/s1600-h/Hoy,+5,36+am.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5166060985059180802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R7GJGE51AQI/AAAAAAAAAAM/oFJgBMNQURs/s320/Hoy,+5,36+am.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; (hoy, 12 de febrero, 5:36 am)&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;Pd: Esta primera entrada va dedicada de manera muy especial, a David, a Daniel Garza y a Cuauhtémoc Medina. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/602866615137997325-7378805153948501628?l=mariaenpaz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/feeds/7378805153948501628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=602866615137997325&amp;postID=7378805153948501628' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7378805153948501628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/602866615137997325/posts/default/7378805153948501628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mariaenpaz.blogspot.com/2008/02/maraahora-en-paz-11-de-febrero-2008.html' title='María...ahora en paz (11 de febrero 2008, hace unas horas)'/><author><name>María (ahora en paz)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929945048701649046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_ZG521iXfxmQ/R7GJGE51AQI/AAAAAAAAAAM/oFJgBMNQURs/s72-c/Hoy,+5,36+am.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry></feed>
